SOMOSMASS99
José Antonio Bueno Saucillo*
Miércoles 10 de junio de 2020
En noviembre de 2019 escribí el texto Big Data, los demonios ocultos.
Hoy, sentí necesidad de volver a tocar Big Data… Descubrí el concepto leyendo algunos ensayos de Byung Chul Han, le he seguido, y así tuve la primera motivación hacia Big Data, como concepto… y, desde luego, del Dataísmo, término de su acuñación, y del magistral manejo que hace de él.
Ya es común que se mencione, cuando se refieren a él, que es de origen sudcoreano y tiene también la nacionalidad alemana, que es ingeniero metalúrgico y que imparte cátedra de filosofía en la Universidad de Artes de Berlín… interesante mezcla.
También se dice que ha escrito alrededor de dieciséis libros/ensayos con temas y contenidos que no guardan basura, concisos, que resultan sorprendentes porque incitan a la reflexión inmediata, atañen a prácticamente todos y no infieren ninguna farsa, sino interesante sinceridad.
Hasta hace poco, Byung había tocado Big Data como una eficaz herramienta del mercado voraz, como uno de los principales engranes del neoliberalismo en su fase depredadora; como una inmensa acumulación de datos, prestos y usados para manipular a las masas cautivas del capitalismo.
A esta acumulación gigantesca de datos y a la supuesta libertad para tener acceso a ella, Byung se refirió como Dataísmo.
El culto actual a los datos.
Ahora, en este tiempo se refiere a Big Data para decirnos que ha sido usada en algunos países asiáticos para controlar y enfrentar eficazmente al coronavirus, mostrándonos con datos duros (del tiempo en que hace las declaraciones) las medidas de la afección en Asia y Europa fundamentalmente; mismos con los que, si los usamos como premisas, estaremos en posición de tener más certezas sobre el asunto acá en Latinoamérica y, mejor aun, en México.
Ya entonces la cuestión será de nosotros.
De nosotros… sí, que estamos acostumbrados a masticar lo que nos pongan y digerirlo sólo porque su procedencia es el Internet, sea lo que sea.
En muchos casos hemos perdido la capacidad de ser selectivos; somos indiferentes, hasta que sufrimos las consecuencias; y cuando fracasamos, como sostiene Han, nos autoculpamos en lugar de poner en duda al sistema, dándole soporte a su objetivo; porque el mismo sistema económico nos ha hecho creer que nos estamos realizando y que sólo somos productos de nosotros mismos, de nuestro desempeño productivo. Que somos la autogestión de nuestros triunfos y derrotas.
No es nuevo ni propio el planteamiento de que Internet es una magnífica herramienta si se usa adecuadamente, pero definitivamente depende de quién y con qué intenciones lo haga.
Bien, el caso es que los países asiáticos, según Byung Chul, han manejado mejor la crisis pandémica porque han decidido usar Big Data para la detección y control del virus.
Asegura que países como Corea, China, Japón, y otros, son gobernados por regímenes estrictos, mientras que el grueso de la población es más dócil, debido en parte a la filosofía del Confusionismo, por lo que el control de sus actos es alimentado por la acumulación infinita de datos, prácticamente de manera integral… la vigilancia digital es prácticamente invasiva de la intimidad y el registro de los actos de todo ciudadano es permanente, de modo que prácticamente no hay manera de que éste escape del registro de sus actividades, preferencias y consumo.
Las cámaras, en todas partes, captan todo y los sensores de temperatura, metales y todo tipo de material son parte de la vida de los ciudadanos.
Manifiesta que la conciencia crítica respecto a la vigilancia digital del Estado a los ciudadanos es casi nula, casi a nadie le importa… el Estado, las instituciones financieras, las compañías telefónicas, comparten todo… desde el paso prohibido por una luz roja hasta el registro de quienes son críticos al régimen político.
También nos refiere que, como ejemplo, en China hay doscientos millones de cámaras de vigilancia con reconocimiento facial, y con sensores térmicos; es lógico que exista una gran red de información en torno a cada ciudadano y su relación con todos los demás y el medio. Su vida es controlada casi totalmente.
Big Data en su máxima expresión.
Ahora bien, estos recursos vueltos hacia el registro de agentes biológicos destructivos les han resultado más que eficaces.
Lo que no infiere que después de pasada la crisis no vuelvan a sus siniestros objetivos.
Hay que considerar que para el liberalismo la vida no importa con romanticismo, sino como factor de producción y consumo.
Los apologistas del Big Data pueden hacer fiestas, pero volverán a las andadas con toda seguridad.
Algunos de los datos que nos aporta Byung, como muestra y base de sus análisis al 22 de marzo del presente año cuando la pandemia se extendía ya en el multicontinente, y en América se comenzaban a tener noticias de la gravedad:
En Hong Kong, Taiwán y Singapur hay muy pocos infectados: Taiwán 108, Hong Kong 193; lo cual se contrapone con los datos relativos a Europa: Alemania 15 mil 320, España 19 mil 980.
Para esas fechas se comenzaron a registrar éxodos masivos de asiáticos de Europa rumbo a Asia.
En Japón, China y Corea decidieron poner al monstruo contenedor de datos para detectar, defenderse y atacar al virus.
Ahí, aparte de los médicos especialistas, trabajaron arduamente los agentes informáticos, creando los territorios de lucha y desarrollando aplicaciones para armar programas digitales y equipar drones de detección, usando todo lo que el mundo digital tiene a su alcance.
Asimismo, manifiesta que Europa estaba fracasando en esa lucha, siendo en esas fechas ya el epicentro de la pandemia.
Mucha de la información que nos ofrece Chul Han nos lleva a recordar la vieja premisa de que una herramienta bien usada cumple una función constructiva y, por lo contrario, mal usada puede causar mucho daño y destrucción.
Más o menos podemos hacer algunas consideraciones respecto a lo que tenemos a la mano para hacer frente a enemigos tan terribles como los virus y el Big Data en su versión perversa, al servicio de proyectos económicos de rapiña como el neoliberalismo.
Me parece interesante comentar que en el mismo ensayo Byung Chul señala su desacuerdo con otra celebridad filosófica contemporánea, Slavoj Zizek, esloveno desarrollador de una nueva concepción materialista alejada del marxismo tradicional y fundamentada en la psicología de Lacan y la filosofía hegeliana.
Zizek manifiesta que el Covid-19 terminará con el capitalismo y que se avizora un oscuro comunismo y es posible la caída del régimen chino.
Byung Chul dice que Zizek se equivoca, que nada de eso sucederá y que, por el contrario, China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia.
Dice que el capitalismo saldrá fortalecido, que el capitalismo será más pujante y que es posible que pronto el Occidente (Europa) adopte el modelo de Estado digital policial.
Que es deseable que esto no suceda, pero que el virus no vencerá al capitalismo, que la revolución viral no llegará a suceder.
Señala que, finalmente, «somos las personas dotadas de razón quiénes tenemos que repensar y restringir radicalmente al capitalismo destructivo».
Bien, después de hacer las consideraciones que creamos pertinentes de lo que publican Byung Chul Han y Slavoj Zizek, tendremos que poner de vuelta los pies en nuestro medio y regresar a nuestro país…
Y ya estamos aquí, en México, junio de 2020, a la mitad de la pandemia:
Después de año y medio de haber triunfado aplastantemente en las elecciones federales por la presidencia de la República, a través del Partido Morena, el gobierno actual de México encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ha realizado bien la tarea, aunque haya recibido una nación saqueada, devastada en sus soportes esenciales por la corrupción institucionalizada y, por ende, un sistema de salud desmantelado por cientos de políticos corruptos de todos los niveles; a pesar de todos los pesares y sobre todo tomando decisiones económicas acertadas, con buenas gestiones en Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Salud, considero que se ha sorteado bien este fatal imprevisto.
Hay que señalar que, a pesar de eso, sus detractores, la oposición, encabezada principalmente por quienes en un pasado próximo arruinaron al país, dolidos aún por la derrota que les infringió el pueblo en las casillas, se han dedicado con toda la estupidez de la que son capaces a denostar cobardemente cualquier acto del gobierno actual.
Cobardemente, porque sus argumentos nunca les han alcanzado para darles la razón, sólo han sido muestra patética de mediocridad maligna.
Se ha hecho bien lo que se ha podido con lo que se ha tenido.
No hay salida definitiva hasta la fecha, estamos en curso, se han dado pasos al reinicio del proceso económico en medio del semáforo dominantemente en rojo, de manera obligada para no desembocar en el inmovilismo económico que nos llevaría como país a una debacle total, que sería motivo de beneplácito para los detractores del proyecto de La Cuarta Transformación.
¿Hubieran ellos podido enfrentar esta batalla sin endeudar al país y sin haber aprovechado la situación para robarse los empréstitos como lo hicieron durante más de treinta años?…
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Imagen de portada: Byung Chul Han. | Foto Medium.
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