SOMOSMASS99
Pedro Salmerón Sanginés*
Viernes 21 de agosto de 2020
13 de agosto, 1914. Acuerdos de Teoloyucan
El 13 de agosto de 1914, sobre el guardafangos de un automóvil, el general de división Álvaro Obregón Salido y el general de brigada Lucio Blanco Fuentes, firmaron con el último representante de un gobierno que se desmoronaba y con el jefe de un ejército vencido en los campos de batalla, los Acuerdos de Teoloyucan, que formalizaron la entrega del poder a los revolucionarios vencedores y la disolución del viejo ejército.
Con este acto simbólico culminaba el colapso del Estado penosamente construido por los liberales y consolidado por Porfirio Díaz, que la dictadura militar de Victoriano Huerta había pretendido prolongar, contra una situación revolucionaria. La revolución, finalmente, había subvertido todo el orden político de la nación. Habían desaparecido los tres poderes de la Unión; el personal ejecutivo de los cuatro niveles de gobierno había sido cambiado por completo, o iba a terminar de serlo al aplicarse los Acuerdos; los partidos políticos, los periódicos nacionales, las organizaciones que respaldaban a la dictadura, el ejército federal, la marina, los rurales de la federación y otras policías, en fin, todas las instituciones del Estado, fueron barridas por el huracán revolucionario y algunas estaban siendo sustituidas por otras nuevas.
Los llamados Acuerdos son, en realidad, dos actas: una que estipula la entrega de la capital de la República al ejército encabezado por el general Obregón, firmada por el licenciado Eduardo Iturbide, gobernador del Distrito Federal y máxima autoridad política del extinto régimen de Huerta, pues se había fugado tanto el dictador militar como el licenciado Francisco Carbajal, quien lo sustituyó fugazmente como presidente interino de la República. El segundo documento es el acta de rendición y desarme del ejército federal y de la armada de México, firmado por Obregón y Blanco en representación del Ejército Constitucionalista (revolucionario); y por el otro lado, por el almirante Othón P. Blanco por la armada nacional y por el general Gustavo Salas en representación del ejército federal y de su comandante en jefe, el general José Refugio Velasco.
En este segundo documento, se especificaba que el principal contingente del ejército federal evacuaría la ciudad de México y sería desarmado a lo largo del ferrocarril México-Puebla por comisionados del “nuevo gobierno”; la entrega y disolución de las guarniciones federales de Manzanillo, Córdoba y Jalapa, así como las jefaturas de armas de Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán; la sustitución de las guarniciones federales de las poblaciones del sur del Distrito Federal, que mantenían una línea defensiva contra el Ejército Libertador del Sur, del general Emiliano Zapata; y la concentración de los barcos de la Armada en los puertos de Manzanillo y Puerto México (Coatzacoalcos) para su entrega a los comisionados constitucionalistas.
La revolución se erguía triunfante sobre los restos del antiguo régimen.
Para saber más:
Javier Garciadiego, 1913-1914: De Guadalupe a Teoloyucan, Saltillo, Gobierno de Coahuila-Clío, 2013.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
N. de la R:
En entregas consecutivas, compartimos con los lectores de SomosMass99 el recuerdo de tres fechas históricas seleccionadas por Pedro Salmerón Sanginés. Comprendidas entre los meses de junio y agosto, las efemérides se elaboran desde un punto de vista no convencional, en tanto que los hechos y las personas que se tratan rara vez son mencionados en los círculos académicos y medios de comunicación tradicionales. La primera, Toma de Zacatecas, y la segunda, Programa del Partido Liberal Mexicano, fueron publicadas miércoles y jueves. Hoy cerramos la serie al recordar los Acuerdos de Teoloyucan, efeméride del mes de agosto.
Imagen de portada: Firma de los Acuerdos de Teoloyucan. | Foto: Gobierno de la República.
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