SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 8 de septiembre de 2020
- A partir del mediodía de hoy martes 8 de septiembre, el recinto reabrirá siguiendo los protocolos para garantizar la salud y seguridad del personal y del público
- Las salas 1 y 6, Introductoria y “El desarrollo tecnológico en la mar” permanecerán cerradas hasta nuevo aviso
Así como lo hicieron algunas de sus zonas arqueológicas, Campeche experimenta la reapertura gradual de sus recintos museísticos. A partir del mediodía de hoy martes 8 de septiembre, se abrirá la pesada puerta del Fuerte de San José El Alto, sede del Museo de Arqueología Subacuática (MARSUB), bajo el protocolo que marca la nueva normalidad para garantizar la salud y seguridad del personal y de los visitantes.

“Renata”, pecio del siglo XIX en el Arrecife Alacranes, Yucatán. | Foto: Helena Barba / Museo de Arqueología Subacuática / INAH.
El MARSUB es parte de los museos adscritos al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que esta semana dan la bienvenida de nueva cuenta al público. Así, en apego a los lineamientos establecidos por las autoridades sanitarias, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de esta institución, reactiva poco a poco la vida cultural del país para el conocimiento y esparcimiento de propios y extraños.
Debido a que aún nos encontramos en contingencia para evitar contagios por COVID-19, el MARSUB ha modificado provisionalmente sus horarios y días de visita. Los interesados pueden recorrerlo, provisionalmente, entre 9:00 y 15:00 horas, de martes a sábado; asimismo, se informa que las salas 1 y 6, Introductoria y “El desarrollo tecnológico en la mar” permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.

Cráneo humano “in situ” en el cenote San Manuel, Tizimín, Yucatán. | Foto: Curt Bowen / Museo de Arqueología Subacuática / INAH.
El MARSUB, ubicado en el Centro Histórico de Campeche, alberga una colección excepcional compuesta por objetos procedentes de contextos arqueológicos sumergidos en aguas marinas del Golfo de México y del Caribe Mexicano, así como de ríos, lagos, lagunas, manantiales, arroyos, cenotes, cuevas inundadas, semi-inundadas y terrenos ganados al mar de la península de Yucatán.
Desde el acceso, los visitantes encontrarán un filtro sanitario donde se les tomará de temperatura y, en caso de que esta exceda los 37.5°, se denegará su ingreso al inmueble. Se insta a que en todo momento se porte cubrebocas y se acuda con bolsos pequeños, y se evite asistir si se presenta alguna enfermedad respiratoria.
Dentro de las salas deberá mantenerse la sana distancia en todo momento y respetar el aforo máximo de las salas indicado en los carteles colocados en los accesos (no mayor al 30%); por el momento, está prohibido tocar superficies o cualquier elemento, pantalla o interactivos dentro o fuera de las salas. A su vez, la circulación debe ser permanente y ordenada evitando detener el flujo de los visitantes.

Cueva inundada “Hoyo Negro” en Tulum, Quintana Roo. | Foto: Roberto Chávez Arce / Museo de Arqueología Subacuática / INAH.
Durante la salida, al terminar el recorrido se deberá respetar el espacio de acceso, permitiendo la circulación 1 por 1 a través del espacio común, en el que confluyen los espacios de la taquilla y la salida del inmueble.
Para mantener la correcta convivencia en el museo, se indica que los sanitarios deben usarse solo por una persona a la vez y extremar la higiene en el lavado de manos; y si alguien presenta síntomas respiratorios asociado a la enfermedad por el SARS-CoV2, tales como: tos seca, dolor de cabeza, estornudo, malestar general, sofocación, dificultad para respirar o fiebre, se le instruirá a iniciar una revisión médica.
Por último, se recuerda que se mantienen las tarifas y exenciones de pago en la Red de Museos del INAH.

Registro arqueológico subacuático del pecio “El Pesquero” del siglo XVIII, Champotón, Campeche. | Foto: Jerónimo Avilés / Museo de Arqueología Subacuática / INAH.
Con información de la Secretaría de Cultura.
Imagen de portada: Ancla “in situ” del pecio “Ánimas de la Victoria” del siglo XVIII, Bahía del Espíritu Santo, Quintana Roo. | Foto: Flor de María Curiel / Museo de Arqueología Subacuática / INAH.
Comparte en Facebook
Twittéalo








