SOMOSMASS99
Raquel Vázquez Rivera*
Martes 13 de octubre de 2020
“La protesta social es un contundente ´no´ a la situación actual, es la palabra que expresa varias voces, es la expresión del conflicto, es un grito y gente movilizada. En la protesta, la gente demanda algo. Aunque no toda protesta implica movilización, el nivel más elevado de una protesta es un movimiento social”
Ulrich Richter Morales (2017). De la protesta a la participación ciudadana.

Irapuato está, para contentillo de unos y desgracia de todos, formando parte del corredor industrial del Bajío. ¡Prosperidad, progreso y empleos! es como nos presentan los risueños, pero los reportes de la OMS* nos presentan al mundo como la quinta ciudad más contaminada de México.
Este reporte ayudó a visibilizar y dar peso a una emergencia que para los que la sufrimos es abstracta pues, aunque no te apunta con un arma, igual te mata lentamente, normalizando una calidad de vida muy por debajo de lo recomendado para alcanzar un nivel digno.
Los ciudadanos veíamos atónitos proyectos como el del parque IREKUA y el Cuarto Cinturón vial, que significaron gran pérdida de área verde, así que cuando se anunció la obra de reducción del camellón de Gómez Morín, la indignación logró mover los engranes de la conciencia colectiva ciudadana, llevándonos a protestar y más adelante a conformarnos en un movimiento.

El 15 de agosto de 2016, el municipio anuncia una obra vial con inversión de 7 millones de pesos para ampliar a 3 carriles el Bulevard Gómez Morín, esto incluiría la tala inminente de por lo menos media centena árboles de diferentes especies y la reducción de aproximadamente 6 mil mts2 de área verde, como constaba en notas periodísticas y declaraciones de servidores públicos.
La idea de esta pérdida de inmediato provocó una reacción de rechazo entre los ciudadanos y sobre todo entre los vecinos, quienes tenían vínculo sentimental con la mezquitera, vínculo derivado de historias de todo tipo, de esas, de cuando los tiempos eran mejores.
Poco a poco la gente se acercaba a increpar a los trabajadores, de manera individual empezaban algunas protestas hasta que la tragedia común nos reunió en un grupo que empezaría a organizarse. Grupo que incluiría vecinos, expertos en el tema y ciudadanos afectados.
Las primeras manifestaciones comenzaron tímidamente, colocando caritas tristes en los árboles, cartulinas informativas, solicitud de ayuda de casa en casa, teníamos que transmitir la importancia del arbolado urbano en la salud física y mental, su aporte en la plusvalía del patrimonio y explicar por qué creíamos que era una obra que podía evitarse.
Como era de esperarse, los trabajos de destrucción no se detenían y la verdad no teníamos mucha idea de lo que debíamos o podíamos hacer – ¿Y si tomamos la maquinaria? – Es muy peligroso yo no le entro – Bueno. Nadie pensaría lo que haríamos más adelante.
Empezamos a recibir consejos, guía y directrices sobre cómo ser más efectivas – La obra debe contar con un manifiesto de impacto ambiental ¿Lo pidieron? ¿lo tienen? ¿no? ¿Y luego? – Nos dijeron. Así que solicitamos el manifiesto vía la Plataforma Nacional de Transparencia.
Por otro lado, formulamos 5 alternativas a la obra para mejorar el flujo vehicular sin necesidad de modificar o destruir, estos consistían en: 1) Evitar el estacionamiento en los carriles extremos; 2) Hacer cajones de estacionamiento en los retornos que se pensaban cerrar; 3) Utilizar los estacionamientos grandes de la plaza Delta; 4) Evaluar la conmuta de un terreno para el mismo fin y/o 5) Crear un par vial utilizando la calle paralela Sto. Domingo, que dicho sea de paso, costó mucho dinero, cuenta con 3 carriles, mucha semaforización y no es transitada.
Las propuestas, sustentadas por peritos viales como altamente posibles, fueron presentadas en primer lugar al presidente en turno Ricardo Ortiz, y un par de días después a miembros del ayuntamiento, sin embargo, no fueron tomadas en serio y no quisieron o no supieron explicar, si estas alternativas o alguna otra, habían sido consideradas, todo nos hacía pensar que era un capricho de obras públicas.
Pasaron un par de días y la tala de árboles comenzó con 3 pirules, acción nocturna que nos tomó por sorpresa ¿Qué más podíamos hacer? – ¿Y si tomamos la maquinaria? – Es muy peligroso, yo no le entro. – Bueno.

Casi simultáneo nos llegó la contestación de Transparencia a nuestra solicitud de Manifiesto de Impacto Ambiental y Resolutivo de Impacto Ambiental el cual señalaba que: “El Proyecto de ampliación del Blvd. Gómez Morín, NO REQUIRIÓ sujetarse a la Evaluación de Impacto Ambiental”.
¡Claro, no tenían permiso! La ley ordenaba que todo proyecto que involucrara un impacto ambiental necesitaba ese permiso, así que la obra no debía continuar.
Pero continuaba… y seguíamos sin saber qué hacer para detenerla aún con la evidencia, – ¿Y si nos amarramos a los árboles? – Es muy peligroso, yo no le entro. – Bueno.
Optamos por dar a conocer que no tenían permisos y convocar a una recolección de firmas, se reunieron casi 4,000 las cuales se entregaron en original al ayuntamiento con la intención de lograr una consulta, pero no fuimos escuchadas. En el camellón seguíamos con los talleres de educación ambiental y un día finalmente decidimos desviar el tránsito vehicular – ¿Qué? – Pues es que necesitábamos comprobar que el par vial funcionaba, así que tomamos conos de tránsito y cerramos un par de salidas, abrimos otras, nos coordinamos con los celulares, empezamos a dirigir a los automovilistas y ¡funcionó! Claro que funcionaba, por lo menos así fluyó hasta que una de nosotras escribió: Oigan, tengo que ir por mis hijos a la escuela.

Y la obra seguía… y la falta de éxito en ser escuchadas y detener la destrucción comenzaba a notarse en nuestro ánimo, ya nadie proponía tomar las máquinas, ni amarrarse a los árboles ni desviar los autos.
El municipio prometió no talar los mezquites, a modo de consuelo nos proponía su trasplante, es un logro, pensamos, conservaríamos los árboles. Empezaron a trasplantarlos, procedimiento que consistía en básicamente arrancarlos con una grúa de raíz consumando así, el peor manejo de arbolado jamás visto… todos los árboles murieron. El trasplante dejó de ser para nosotras una opción que aceptaríamos ¡los árboles se quedan!
Las luchas en estos tiempos son soportadas y potencializadas por las redes sociales, y es precisamente por medio de esta plataforma que un abogado, estudiante en ese entonces, nos contactó – Necesitamos meter un amparo – dijo. – El Estado debe garantizar el interés superior del menor a un medio ambiente sano. Así fue como los vecinos, a través de una mujer y su hijo menor de edad, participarían en la defensa legal de su querido camellón.
El acto reclamado fue: la inconstitucional e intransigente tala de árboles, así como el daño irreparable que se realizó en la supuesta trasplantación de los mismos y la reducción de áreas verdes, lo cual viola el derecho del menor a un medio ambiente sano y vulnera su derecho al acceso a una vida digna. Derecho que el Estado, materializado a través de la figura del municipio, no ha garantizado.
El amparo fue entregado y recibido el 3 de octubre de 2016, turnándose al juzgado noveno de distrito.
Días antes de presentar el amparo, la obra continuaba, el municipio ya había talado nueve árboles y mal trasplantado cinco, el 27 de septiembre se preparaba para mover otros dos, pero como comentamos, eso ya no era opción ¡no arrancarían un árbol más! Nos avisaron que la grúa iba en camino – ¿Qué hacemos? Escribíamos por WhatsApp – ¿Y si nos abrazamos al árbol? – ¡Órale, como va! Cada una desde donde estaba, aventó lo que estaba haciendo y corrió al camellón, la primera que llegó fue Lety, el árbol ya había sido amarrado a la grúa y estaban aplicando fuerza para desprenderlo del suelo, tomando inspiración de los juegos paralímpicos, la mujer de 70 años saltó la zanja de más de un metro de ancho para llegar al tronco y abrazarse con todas sus fuerzas, los asistentes no daban crédito y las policías después de reponerse del susto y la sorpresa solo atinaban a decirle: ¡Señora, señora, por favor, pone en riesgo su integridad, señora!

Ante tal hazaña, no tuvieron mas remedio que pedir a la grúa que soltara el árbol, minutos después llegamos las demás, nos encontramos a Lety y quisimos saltar hacia ella… solo que ninguna llevaba tanta inspiración y la carencia de agilidad fue notoria.
Nos coordinamos para pedir ayuda a una máquina de construcción, de esas que llaman ´mano de chango´ y llenamos de nuevo con tierra los cajetes, ya no había vuelta de hoja, o nos quedábamos o los talaban.
Nos turnábamos para la vigilancia de los árboles, sin dejar de realizar acciones de educación ambiental en el sitio, la gente no podía creer que pasaran los días y siguiéramos ahí, protegiéndolos.

Durante toda la experiencia de guardia obtuvimos mucho apoyo de la ciudadanía consciente, aunque también hubo momentos difíciles con personas que no entendían la causa, pero nosotras creíamos en la lucha, en defender nuestros derechos, sabíamos que había opciones sustentables, sabíamos que debíamos seguir.
Pasaron los días y la incertidumbre se empezaba a apoderar de nosotras, ¿Cuánto tiempo podríamos soportar esto? Cuando a cada una nos tocaba vigilar, pasábamos varias horas solas, y como había anécdotas padres que contar, había cosas que ya no queríamos que pasaran, desde gritos, groserías, intimidaciones, hostigamiento, además el presidente municipal amenazaba con utilizar a la policía, simplemente era demasiado.
Corría el noveno día de vigía con los árboles, habíamos decidido estar un par de días más y dejar la causa, ya habíamos hecho todo, estábamos cansadas.
El 5 de octubre de 2016 solo 2 días después de entregar el amparo, se nos comunicó la resolución, la jueza Karla María Macías Lovera concedía la suspensión provisional de la obra, para el efecto que:
- No se talen ni trasplanten árboles, ni se afecten (reduzcan o alteren de cualquier manera) las áreas ajardinadas.
- Se tomen de inmediato todas las medidas necesarias y conducentes para que los árboles trasplantados sobrevivan al cambio de lugar y condiciones ambientales y se evite su muerte.
¡Júbilo! Eso era lo que sentíamos, corríamos a decirles a todos los maquinistas que apagaran, que habíamos logrado la suspensión, muchos de ellos se contagiaron con la buena noticia, tampoco querían cortar los árboles nos habían confesado. ¡Júbilo! y ganas de ir a descansar.
El 13 de octubre de 2016, dos meses después de que se anunciara la ampliación, se confirmó la suspensión definitiva, la lucha por los derechos ya no sería en el camellón, sería en el terreno judicial.
Han pasado ya casi cuatro años, en ese tiempo, el juicio ha sido muy activo, se han entregado estudios sobre el valor de los árboles, su salud y estado actual, así como peritajes viales y argumentos de todo tipo para soportar la conservación integral del camellón, por su lado, el municipio también ha presentado manifiestos, interpuesto quejas y por supuesto, en un par de ocasiones, ha desobedecido la sentencia.
El juicio es complejo, porque como lo manifestaron los magistrados, este deberá ser un parteaguas en la obra pública, la cual debe cumplir sin pretextos ni artimañas la ley de mitigación, teniendo como prioridad el menor daño al medio ambiente. Por ahora, estamos expectantes a que la Jueza estudie toda la documentación presentada por ambos actores y así poder resolver el destino del camellón.
La suspensión representa la lucha de la sociedad civil organizada, que exige a los servidores públicos no pasar más por sobre sus derechos, mandando un mensaje contundente: recuperaremos la política y nuestros espacios.
El colectivo que conforma el movimiento ha ido creciendo y fortaleciéndose, estamos conscientes que son muchas las emergencias ambientales en la ciudad, que somos el estado más tóxico y que el estado es responsable por obra y omisión de un probable crimen de lesa humanidad al someternos al consumo de agua con altos niveles de arsénico.
Nos vemos ahora en la planeación de estrategias, por eso hacemos un llamado a la colectividad, porque es un tema que ha rebasado los límites permisibles y que nos compete a todos ¿cómo convencer a alguien de participar en una lucha común si, aunque no lo haga, disfrutará de los resultados? Es verdad que es responsabilidad de todos, pero entre más jerarquía tengas, más responsabilidad y tal parece que los funcionarios les falta mucho para comprender esta emergencia.
Quisimos poner la agenda de las emergencias ambientales sobre la mesa de los candidatos, el colectivo formuló y propuso desde una visión de afectados, 10 puntos que consideramos urgentes en la ciudad, como el compromiso inmediato a llevar a cabo las estrategias necesarias para estar dentro de los límites saludables de aire. Lamentablemente no se tomó con la seriedad que merece.
Concluimos que este tema ya no puede platicarse, llegó el momento de gritarlo y al estarlo haciendo, muchas personas se unirán y empezarán a participar activamente, Irapuato gritará por su agua, por su aire y por su suelo.

El colectivo Agenda Ambiental Irapuato, como muchos otros, se organiza a partir de una injusticia, y al estarla reclamando, vemos la telaraña de abusos que se tejen alrededor, esto nos deja literal parados en medio, sin saber para donde voltear, sin saber que hilo cortar primero… pero ya no podemos salir, no queremos salir, no sin cortar los más que podamos, pero necesitamos manos, manos precisas, manos honestas, manos comprometidas, manos que abracen, manos que ayuden a construir y a levantar, manos que acaricien.

Protesta en contra del 4to cinturón vial ante el entonces gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez: «De luto por daño a la vida, sus nietos se avergonzarán de esta obra».
Pronto llegará el momento en que la participación ciudadana en la toma de decisiones en las políticas públicas nos lleve a una verdadera democracia en la ciudad y en el estado.
Responsabilidad de las generaciones presentes para con las generaciones futuras.
*La “Base de datos global sobre la polución del aire en ambientes urbanos” de la Organización Mundial de la Salud.
* Estudié Química Farmacéutica Bióloga y la digna rabia me empujó al activismo. Defiendo el derecho a un medio ambiente sano desde una perspectiva feminista y escéptica; también soy atea militante, lo que me llevó a convertirme en la primer apóstata de Irapuato, trato de explicar el fenómeno religioso como uno de los brazos opresores más fuertes en el Bajío, defiendo la laicidad como fundamental para la democracia.
@RaquelVaRi @Ambiental_Ira @ApostasiaM
Fotos de portada e interiores: Agenda Ambiental Irapuato.
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