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Los trabajadores y la 4T

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SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 23 de octubre de 2020

 

La devastación neoliberal en México (1982-2018), salvo en la oligarquía y la alta burguesía, causó grandes estragos en la sociedad, reflejándose los mayores en los sectores de la población que tiene que recurrir a su fuerza de trabajo, manual o intelectual, para procurar el cotidiano sustento, población que constituye la mayoría en cualquier país del mundo..

Además del despojo material que sufrió el país, vía privatizaciones y corrupción, los neoliberales se encargaron de preparar los mecanismos «jurídicos» y «legales» para perpetuar las condiciones de explotación y dominio sobre l@s trabajador@s y sus familias.

En ese sentido, no solamente modificaron leyes sobre la tenencia de la tierra, la soberanía de la nación sobre actividades estratégicas y bienes naturales; en el ámbito laboral se dio una regresión en aspectos de organización, autonomía sindical, derecho al trabajo y seguridad en el mismo, derecho a la jubilación con una pensión digna, conquistas sindicales y sociales; y como remate, se concesionó a empresas financieras privadas el manejo del fondo de retiro de los trabajadores, otra manera de extender la explotación. Todo ello contribuyó a que empeoraran las condiciones de vida de l@s trabajdor@s del campo y la ciudad. En condiciones aún más malas quedaron los que carecen de algún tipo de organización y quienes laboran en el sector informal.

La situación generada por la política neoliberal en buena parte alimentó el     descontento y el hartazgo que se reflejaron en la elección presidencial del 1 de julio de 2018, con un rechazo a los candidatos que representaban más de lo mismo.

Con el cambio en el gobierno surgió en el sector laboral, y de modo general en la mayor parte de la población, la esperanza de un cambio para mejorar. Sin embargo, pareciera que se espera que tal cambio se dé mediante una orden o una acción desde el nivel más alto de gobierno, cosa que jamás ocurrirá, Sobre todo porque las transformaciones trascendentales las llevan a cabo los pueblos o quedan en cambios cosméticos o buenos deseos.

Si l@s trabajador@s y sus familiares constituyen la mayoría de la población, es obvio que son ell@s quienes debieran desempeñar un papel protagónico en la transformación que el país necesita.

No obstante la urgencia de tal transformación, dadas las condiciones subjetivas que imperan de manera general en la población, y entre los trabajadores, en particular, debido al dominio y control ideológico del grupo dominante, en estos momentos sería ilusorio pensar en la inmediatez de un cambio como el que se requiere.

Quizá, entre otras cosas, habría que comenzar con la recuperación de sus organizaciones y su autonomía, o la creación, donde carezcan de ellas; realizar esfuerzos por la unidad con otros estratos sociales rurales y urbanos; elaborar, colectivamente y de la forma más amplia y democrática, un programa económico, social y político, incluyente, que genere amplia convocatoria y conduzca a la recuperación de lo que el neoliberalismo despojó a la nación, al mejoramiento constante de las condiciones de vida y trabajo del pueblo y al restablecimiento y actualización de la legislación que fue modificada para favorecer a la minoría dominante.

De manera paralela, desplegar una intensa lucha ideológica para contrarrestar y revertir el enorme peso de las ideas que ha impuesto la clase dominante y que constituyen la base de su poder. Sin ello, será prácticamente imposible llevar a cabo transformación alguna en favor del pueblo.

A muchos queda claro que la transformación que requiere nuestro país, y nuestra sociedad, no se dará de la noche a la mañana y que la ofrecida por el gobierno, la 4T, es insuficiente para corregir los problemas de todo tipo que nos aquejan; sin embargo, en comparación con la etapa anterior, representa algunos avances que merecen, críticamente, ser reconocidos y apoyados, a partir de los cuales pudieran establecerse otros objetivos que vayan en pos del objetivo estratégico: la construcción de un país mejor y más justo para tod@s.

De otra manera, de persistir los vicios, desviaciones y divisiones, estaremos abonando el terreno para el retorno a las políticas abiertamente neoliberales, con una derecha revanchista en el gobierno.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Michal Jarmoluk / Pixabay 






Luis López




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1 Comentario

el 23/10/2020

Creo que este es un tema sobre el que convendría seguir conversando.



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