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A un año del paro contra la violencia machista en la UG impulsado por estudiantes feministas

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SOMOSMASS99

 

Agustín Galo Samario / SomosMass99

Ciudad de México / Viernes 4 de diciembre de 2020

 

Los movimientos feministas fueron los que impulsaron el movimiento estudiantil de 2019 en la Universidad de Guanajuato (UG), sostuvo Molga Martínez, estudiante de Ciencia Política, quien participó en las protestas contra los feminicidios y las violencias contra las mujeres que paralizaron las actividades en todos los campus de esa institución en el estado y trastocaron la vida cotidiana de los habitantes de la capital del estado.

Hoy 4 de diciembre se cumple un año exacto de que las jóvenes estudiantes de la UG iniciaron el paro de actividades en protesta por el feminicidio de Daniela Vega, egresada de la carrera de Biología, y la indignación que provocó, primero, la decisión de la Fiscalía General de Justicia del Estado, a cargo de Carlos Zamarripa Aguirre, de investigar la muerte de la universitaria como un caso de suicidio u homicidio, y después el deslinde de la propia universidad al emitir un pronunciamiento en el que aseguraba lamentar el fallecimiento de Daniela y a la vez hacía notar que ya no era estudiante en esa institución.

De la mano de las jóvenes, la protesta estudiantil se hizo escuchar sobre todo en Guanajuato capital, pero se extendió a las ciudades de León, Irapuato, Celaya, Salamanca, Salvatierra, San Miguel de Allende e incluso San Luis de la Paz. Y si bien lograron que el gobernador Diego Sinhué, el fiscal Carlos Zamarripa, el alcalde guanajuatense Alejandro Navarro y el rector Luis Felipe Guerrero Agripino pidieran disculpas públicas y se comprometieran por escrito a emprender acciones para garantizar la seguridad de la comunidad estudiantil y crear programas para frenar la violencia machista, hasta ahora no se ha cumplido con todo lo prometido.

A un año de distancia, Molga Martínez recuerda en el programa Conversaciones, que transmite SomosMass99 por internet, que el paro evidenció de manera muy profunda que el mismo movimiento estudiantil estaba plagado de violencia de género. Era un movimiento mixto, que incluía un contingente feminista que se instaló a un costado de las escalinatas del edificio central de la UG.

«Pero eso no quitaba el hecho de que la misma comunidad estudiantil sigue plagada de misoginia, de machismos. Recuerdo que en el contingente feminista se gritaban muchas consignas que se han repetido marcha tras marcha, y algunos compañeros se molestaron diciendo ‘no griten eso, no hay que ser groseras con las autoridades’, cuando pues estábamos en un paro y no íbamos a ser como las más gentiles pidiendo las cosas por favor si ya sabíamos que eso no funciona», afirma.

Sí, añade, «se evidenció que muchos compañeros se rehusaban a creer que los movimientos feministas, en el paro de la UG, estaban vivos, estaban latentes y estaban impulsando mucho el movimiento. También (estaba) el hecho de no querer aceptar que estos movimientos feministas fueron los que impulsaron la lucha estudiantil en Guanajuato. El hecho de no aceptarlo también es renegar de que la lucha y los movimientos de mujeres son más que necesarios en cualquier ámbito y espacio».

En cuanto a las disculpas públicas que pidió el rector Luis Felipe Guerrero Agripino el último día de paro, Molga Martínez comentó que fue un discurso en el que entre líneas hubo un cierto regaño a la comunidad estudiantil y, a la vez, aplausos a él mismo por lograr lo que debía lograr una universidad. «Hay que aceptar que el rector es un gran orador, entonces puede construir buenos discursos, pero al final de cuentas se queda en eso, en discursos que no aportan nada».

En el programa también participaron la académica e investigadora Mary Hernández y Francisco Javier Martínez Bravo, profesor de la UG, que hicieron énfasis en que el movimiento en sí pacífico fue un ejercicio de ciudadanía y fundado en un malestar de las universitarias totalmente legítimo, pues no sólo fue ya la protesta contra un feminicidio sino contra una serie de agravios que salieron a la luz.

Mary Hernández llamó la atención en que siempre en las protestas feministas la primera crítica que se les hace es por las formas. «Traen una censura, ‘no digan eso, no son las maneras, no digan palabrotas, no griten. O sea, no se entiende la protesta. Parecería que el simbólico de las mujeres tiene una figura y entonces parece que hay modos de manifestarse dependiendo del género. Eso me parece terrible».

A su vez, Francisco Javier Martínez destacó que durante los seis días de paro muchas personas en la ciudad de Guanajuato se acercaron a mostrar su apoyo a las y los estudiantes, incluso para algunos de los gastos que necesitaban solventar.

«Entonces, esta lucha de las estudiantes feministas de la UG nos hizo sumergirnos en el espejo para mirarnos a nosotros mismos como varones y ver todo este despliegue de formas diferentes de violencia que habían estado viviendo durante bastante tiempo, que en ese momento se conjuntaban y nos estallaban en la cara, que no habíamos querido ver, que habíamos querido ignorar».

La conversación completa se puede ver en el video:

 


Imagen: SomosMass99.






Luis López




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