Breaking

El enemigo invisible

Carolina Vásquez Araya / Diálogo Global / Slider Inicio / Top News / 07/12/2020

SOMOSMASS99

 

EL QUINTO PATIO

Carolina Vásquez Araya

Guatemala / Lunes 7 de diciembre de 2020

 

La pandemia tiene efectos solapados cuyas consecuencias se verán con el tiempo.

 

Estamos viviendo una de las etapas más extrañas de la historia reciente. Han cambiado los conceptos de libertad, así como las reglas del juego en el ámbito personal y en los entornos social, laboral y de entretenimiento, experimentándose un cambio radical al cual no estamos habituados. Aquello considerado normal hace menos de un año, hoy es visto como una conducta irresponsable contra las normas de convivencia impuestas por un virus invisible y potencialmente mortífero. Este nuevo marco de responsabilidad colectiva ha favorecido, por lo tanto, cambios en la vida cotidiana y en el ambiente político, en donde la imposición de limitaciones a la voz de la ciudadanía desde los centros de poder se ha consolidado gracias a medidas de emergencia dictadas por los gobiernos.

Las restricciones sociales establecidas para hacer frente a la pandemia, aun cuando han sido necesarias para organizar las acciones sanitarias respectivas, han creado un ambiente de incertidumbre ante el cual los derechos y libertades individuales perdieron supremacía. Sumado a ello, los esfuerzos para contener la propagación del virus no sólo han resultado infructuosos en la mayoría de naciones, también han dejado en evidencia el estado deficiente de los sistemas de salud pública y el enorme impacto de la situación en la economía de los países. La realidad ha quitado el velo sobre las políticas públicas de los gobiernos –sobre todo en naciones en desarrollo- cuya negligencia en la creación de planes de protección para sus habitantes ha tenido ya un enorme costo, no sólo de vidas, sino también en la pérdida de medios de subsistencia y, por lo tanto, de oportunidades de salir indemnes y en un plazo razonable de la actual crisis.

Del mismo modo como el enemigo resulta invisible, también es casi imposible percibir las consecuencias de mediano y largo plazos, producto de una transformación tan abrupta del escenario cotidiano. Las prioridades cambian a diario como resultado de un ambiente incierto, en donde las grandes mayorías caminan a ciegas sin certeza de cual será el siguiente paso y cómo enfrentarlo. Mientras la vida familiar intenta retomar cierto viso de normalidad, los efectos de las restricciones se han hecho sentir en un aumento sustancial de casos de violencia doméstica, con la cauda de agresiones sexuales contra niñas, niños y adolescentes, femicidios y violencia económica. Los nuevos sistemas de trabajo y estudio en línea también constituyen un giro de ciento ochenta grados en ese entorno íntimo, no acostumbrado a la presencia constante de los integrantes del grupo familiar. 

La naturaleza humana no parece ser capaz de soportar largos períodos de inmovilidad y restricciones. El impulso natural lo lleva a buscar el retorno a sus costumbres cotidianas y a desestimar todo aquello que le resulte difícil de comprender. Eso, y la necesidad de continuar con sus actividades laborales, de estudio o de entretenimiento han relajado sustancialmente las medidas de precaución cuyas secuelas prolongarán la pandemia –con las fiestas de fin de año en perspectiva- por un período de tiempo muy difícil de calcular. Los avances en la producción de una vacuna para hacer frente a la poderosa ola de contagios del Covid19, aun cuando ha abierto una puerta de salida a la crisis, todavía resulta insuficiente para garantizar la protección de millones de personas en situación de pobreza extrema, marginadas por sistemas de gobierno -como los nuestros- en cuyas agendas los derechos humanos figuran sólo como consigna del bando enemigo. 

Rompetexto:

La resistencia al cambio de escenario es una condición humana.


[email protected]

@carvasar

Foto de portada: Clovis Wood Photography (@clo_shooting) / Unsplash.






Luis López




Entrada Anterior

Entre indultos y pentobarbital: el último canto fúnebre de la presidencia de Trump

Siguiente Entrada

Se acerca el eclipse solar total, que no se repetirá hasta el 2048: ¿dónde, cuándo y cómo observarlo?





1 Comentario

el 07/12/2020

Siento lo mismo, aunque de manera más emocional que intelectual.

Qué hacemos?



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Entre indultos y pentobarbital: el último canto fúnebre de la presidencia de Trump

SOMOSMASS99   Amy Goodman* y Denis Moynihan / Democracy Now! Estados Unidos / Domingo 6 de diciembre de 2020   Al...

07/12/2020