Raúl Muñiz Torres / SomosMass99
León, Gto. / 17 de septiembre de 2014
Hubo un tiempo en que la imaginación no requería de un botón para activarla, aquel tiempo en que todo el cuerpo era necesario para crear aventuras, todo el cuerpo requería movimiento. Hubo un tiempo en que la obesidad infantil no se había agravado a las dimensiones de la actualidad.
Hubo un tiempo en que los juguetes en realidad eran eso, juguetes y no intrincados sistemas operativos necesarios para poder funcionar.
Los juguetes de otros tiempos se han convertido en pieza de museo: literal. Hoy necesitamos las galerías para poder llevar a la niñez actual a conocer los juguetes con los que se divertían sus abuelos, sus bisabuelos.
Asombrados quizá pregunten si no había computadoras, Iphones, tabletas y demás. Les dirán que no, que eso no existía y asombrados se preguntarán entonces, en dónde estaba la diversión.
Piezas de museo como la que hoy exhibe el Museo de Arte e Historia de Guanajuato. Una exposición de juguete popular mexicano que recuerda las viejas muñecas de cartón, los carruseles hechos con fibras vegetales y pintadas con anilina.
Un tren exento de electricidad, pura madera y lámina, un viejo tren activado por la imaginación de otras infancias, de otros mundos ahora desconocidos.
En el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, se puede leer a la entrada de la exposición, como la experta en arte popular, Teresa Pomar, explica los juguetes de antaño:
“Se caracterizan por su honradez intrínseca, un gran sentido imaginativo en formas y colores alegres, comprensibles para un niño, lo que contribuye para desarrollar su imaginación, su habilidad manual y su destreza en la vida”.
Recorre uno el breve espacio para constatar que sí, que los autores de dichas piezas ponen el toque de creatividad inagotable, pero que nos recuerda que falta el toque de la niñez para generar sus propias historias.
Así, podemos ver también un mercado con “una marchantita” en él, una rueda de la fortuna en madera de la autoría del guanajuatense Gumersindo Magaña.
Pequeños muñecos de trapo alrededor de un telar, anafres y ollas con comida. Más allá, seres de fantasía, dragones o la muerte y el diablo representados en pequeñas figuras.
De Puebla, Morelos, Guerrero, Chihuahua, el Distrito Federal, Guanajuato, exponen su obra diversos autores gracias al Museo de Arte e Historia de Guanajuato y La Esquina, Museo del Juguete Popular Mexicano.

- Niñas aprendiendo a hacer un juego de aire para curación por María del Refugio Reyes, Tlayacapan, Morelos.
Recorremos la exposición y pensamos en aquel mundo en que las redes sociales no habían aparecido en la vida de nadie, en aquellos días en que hasta los aparatos eléctricos requerían de cierto esfuerzo para activarlos.
La época en que no leíamos a un joven decir que los gadgets estaban haciendo de él “un idiota” como lo registra SomosMass99 en días pasados:
“Me siento discapacitado, a veces bobo. Me estoy quedando cada vez más retrasado. Y es ahí precisamente donde las multinacionales quieren que esté. Así es como quieren que me sienta: un retrasado total, un fracasado”.
No, no imaginamos a los niños de aquellos tiempos diciendo de ellos mismos lo anterior y nadie, por supuesto, se los decía. No eran una generación de idiotas, definitivamente no lo eran.
El juguete popular mexicano… Hubo un tiempo…







Comparte en Facebook
Twittéalo








