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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 22 de febrero de 2021
¿Desolación? No. En la desolación ya no crece nada y yo sigo creciendo.
¿Desesperanza? No. En la desesperación no cabe una sonrisa y yo sigo sonriendo.
¿Tristeza? Creo que sí. Algo como una fina capa de polvo sobre el piano.
¿Exasperación? Definitivamente sí. La exasperación es motor de muchos.
¿Ansiedad? Me cae que sí, seguido. Se cuela entre mi piel y mis huesos, me devora la carne.
¿Asombro? Ya no…
Ver que en los USA declararon a Trump inocente de llamado a la insurrección era lo esperado: entre que es mejor no hacer olas y que la mitad del senado que lo juzgaba tiene interés en seguirlo viendo en el escenario político, pues ¿qué te digo?
¿Decepción? Tantita, pensé que la justicia prevalecería. Que claro, es un concepto tan vapuleado que ya no hay para donde jalar. Y la venda que le hacían llevar escultores antiguos sobre los ojos ya se deshilachó, hasta ella sabe escoger bandos. Y no es parcialidad lo que se ejerce, eso podría ser casi moral. Es conveniencia por miedo o por interés, nada más, ni Sócrates ni Aristóteles entenderían de qué hablamos. O sí, chance sí, después de todo eran filósofos.
Ver que a los que arrestan en un país en otro los liberan en otro… ¿es eso justicia acaso?
Igual, depende de tu bando.
¿Vergüenza? ¿Teñida de indignación, que la vergüenza no camina sola? Pues sí, por personajes interpuestos.
Si al que liberan es tu jefe mafioso, claro que te parece correcto,-no dije justo-, aunque igual eso piensas.
Si estás en contra del gobierno totalitario de tu país, el que encarcelen al jefe de la oposición no te parece ni correcto, ni justo, ni moral. Pero si eres el generalísimo que dio la orden, sonríes antes de cenar.
Y lo demás se maneja a nivel inter-países, como copa del mundo y sorteos de la FIFA. Si liberas a Navalny, no te castigo le dice la Unión Europea a Putin, el cual hace caso omiso de amenazas. Digo si ya se nos olvidó que invadió a Ukrania…
Si la DEA considera culpable al general Cienfuegos pero el gobierno mexicano no, pues eso: la justicia tiene sus razones. Que en México haiga gobernadores preciosos y que presuntos violadores puedan presentarse a elecciones para cargos políticos no deja más que entrever lo que viven las mujeres aquí, chance hasta se considera justa la publicidad. Ya chole, ¿no?
Y que a Juan Guaidó a veces se le reconozca como representante de Venezuela y otras no sólo demuestra que en las altas esferas se dan torbellinos y que por eso la veleta ya se mareó.
Que no vomite yo sería evento internacional.
Ver que las grandes promesas sobre la repartición de las vacunas para la covid-19 han caído en el olvido más olvidado y que no pasa nada… ¿es eso acaso justicia?
Pues parece que sí, no he oído que la corte de La Haya levante la voz o que la ONU intervenga. El papa sí dijo algo, hubo milagro en el Vaticano.
Por un lado, laboratorios que recibieron lana y no cumplen. Por otro, países que tienen en su territorio fábricas de las famosas vacunas y entonces se sirven primero.
¿Es justicia? Chance. ¿Es moral? Definitivamente no.
Digo chance lo de la justicia porque así funciona el mundo, estés en un país capitalista, comunista, liberal, autoritario o vivas en un islote desconocido: el más fuerte siempre gana.
El único país que he visto compartir su riqueza es la India: en su territorio está una de las fábricas farmacéuticas más grandes del mundo me dirás, entonces claro que tiene para revender, compartir o regalar. Pero también es uno de los países más poblados, más pobres, podría jugar al Señor de los anillos, My treasure, my treasure.
¿Asombro…? Parece que con la acción de la India renació tantito.
Todo esto que te listo es algo como a nivel “nosotros no”, porque es entre potencias, ya ni entre países, es entre esferas bien re-altas. Checa cuántos vacunados hay en el Congo o en Tanzania que de plano niega la enfermedad. O mira a Maduro aceptando que la iniciativa privada le entre al quite para comprar vacunas, como si los rusos se hubieran olvidado de Venezuela.
Lo que sí me sube la exasperación y la tristeza, es lo que pasa a nivel tú y yo.
Que si en México no hay vacunas: Mal el gobierno, ¿dónde está el dinero?… Bien el gobierno, sólo hay que esperar.
Que si en Francia no dieron bien las directivas para vacunar[1]: Mal el gobierno, ¿cómo deja pasar esos errores?… Bien el gobierno, sólo es el tiempo de adaptación.
Que si hay poquitas vacunas y somos millones: Mal el gobierno, no sirve… Pues es que somos millones justamente, así que se entiende al gobierno.
Que si ya compramos tantitas más vacunas: ¿Y con qué lana? (Te paso lo de mal y bien, aquí sólo ponle tu entonación a la pregunta)
Que si hay que vacunar así o asá, aquí o allá… Pues yo veo que en los países que no somos nosotros hay sistemas parecidos al nuestro, que funcionan o no, pero que son mesmamente criticados.
Que si hay esperanza ahora… Unos que no creen en la vacuna, otros que sí. Unos que dicen que la rusa que la china que la gringa y otros que dicen que ninguna, que es un complot de las farmacéuticas.
Y la mejor, la de la semana pasada: Ya verán los fifís lo que es depender del sistema de salud pública, – o público, depende si hablamos de la salud o del sistema.
La mejor porque me sube la exasperación y la rabia y si no me cuido, la bilirrubina.
Porque necesito todo eso para reaccionar al movimiento que se está dando de mexicanos yendo a los USA a vacunarse, movimiento abanderado muy contra su voluntad por Pepillo Origel. Eso, pienso yo, es robarle el lugar a otra persona. Y eso, pienso no se hace. Y eso, pienso, ya no es onda de justicia sino de ética.
Y sí, me trajo tantita paz anímica el escuchar a Enrique Guzmán, vacunado en la CdMx, en su alcaldía, porque se registró, porque tiene no sé qué edad y porque la inicial de su apellido está al principio del alfabeto. Me trajo paz escuchar su crítica calmada y no tan velada del Pepillo aquél.
Nos estamos muriendo, a nivel estatal, nacional y mundial. Son contados los países que sí le entran a la compartida de los dulces de la piñata. ¿Y todavía entre nosotros vemos a quién despedazamos mejor? ¿Es esto correcto, justo?
¿Tan ruines nos hemos vuelto?
Regreso a la justicia: ¿Es justo que unos tengan vacuna y otros no? Claro que no… Bueno ¿a menos que la que vacunen sea mi sacrosanta madre o el presidente o al doctor que me cae bien, los demás me valen??? ¿O a menos que la vacuna no me interese por lo del complot?
Claro que lo digo yo, pero también digo que no es el punto de mis decires: el punto es que la famosa justicia idealizada en tantas novelas no existe. Se aplica la ley del poder.
Y digo también que podríamos andar en otras cosas, usar nuestras energías para construir, defender, vivir en lugar de usarlas en agredir al bando opuesto de una manera tan estéril. Eso me parece tan justo como necesario dirían los de otro bando y de otro y de otro y de otro… O por lo menos abocarnos a criticar, allá y acá, con argumentos, no nada más con palabras cizañeras.
¿Nostalgia? Tantita sí. Porque los tiempos en que creía en la bondad nata del Ser Humano como gremio han quedado atrás. Aunque el puro hecho de que hayan existido aquellos años ya es ganancia. Ganancia personal, pura justicia, pura en eso.
¿Calma? Sí. Porque de entre el caos siempre surge la calma.
¿Amor, agradecimiento, paz, alegría?
Definitivamente sí.
Porque hoy como con mi familia, todos alrededor de la misma mesa.
Porque hay aquí en los cables de la luz unas cinco tórtolas que cantan todo el día y, si cierro los ojos, les creo todo lo que dicen.
Y porque me bañé usando estropajo de henequén y entonces mi piel huele a campo mexicano, al Valle del Mezquital en Hidalgo y a verde.
Nota:
[1] En los primeros folletos para los doctores indicaron que la inyección era cutánea en lugar de intramuscular.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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