SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Miércoles 3 de marzo de 2021
La situación de los jornaleros agrícolas en Estados Unidos se ha agravado por el Covid-19, los bajos salarios y las condiciones en que son obligados a laborar bajo el programa de empleo temporal H-2A, dijo el periodista y fotógrafo David Bacon, autor del informe Dignidad o explotación: ¿Qué futuro tienen las familias de trabajadores agrícolas en los Estados Unidos?
Bacon explicó que el programa H-2A tiene como una de sus reglas que los empleadores estadounidenses pueden despedir al jornalero y a la vez deportarlo, toda vez que no tienen derecho a contratarse en otra empresa agrícola. Más aún, las leyes de Estados Unidos permiten a los reclutadores y empleadores tener listas negras de trabajadores que no serán contratadas, por cualquier razón, en el siguiente ciclo agrícola. «En otras palabras, si una persona es despedida por protestar o no trabajar bastante, por cualquier otra causa o sin causa es fácilmente deportada a México y la ley permite a los reclutadores rehusarse a contratarlos para la próxima temporada o el próximo año».

Pisca de arándanos en una granja del estado de Washington. Aún con el riesgo de la deportación, jornaleros agrícolas protestan por sus riesgosas condiciones laborales en los campos de cultivo. | Foto: ©David Bacon / Archivo.
– ¿Por qué dices en tu informe que las personas que trabajan bajo el programa H-2A se encuentran en condiciones cercanas a la esclavitud?
Hay varias razones. Porque las personas que trabajan bajo ese programa lo hacen bajo las condiciones del patrón, no pueden salir y buscar un nuevo trabajo en otra parte de Estados Unidos, esa es la primera. La segunda, que los enganchadores están reclutando hombres jóvenes y las leyes en Estados Unidos les prohíben discriminar a mujeres, por ejemplo, y también prohíben a los patrones hacer contrataciones basados en la edad, por ejemplo a personas mayores. Pero con el programa H-2A esas leyes no aplican. Entonces evitan reclutar a mujeres y a personas de edad, porque están buscando a quienes pueden trabajar bajo presión extrema.
Por ejemplo, el caso de «Honesto Silva, que fue reclutado para trabajar en un rancho cerca de la frontera canadiense en el estado de Washington. Entonces durante el verano de hace tres años había mucho fuego y humo en los bosques de Canadá, mucho calor. El hombre empezó a sentirse mal y a desmayarse en el campo de arándanos. Él pidió permiso para volver al lugar donde dormía y le dijeron que no, que tenía que seguir trabajando. Siguió con su labor, se sintió mal, se desmayó y tenían que llevarlo a un hospital en Seattle, donde murió».
David Bacon relató que otro problema que enfrentan los trabajadores agrícolas este año debido a la pandemia de Covid-19 es que en las viviendas que les proveen los empleadores bajo el programa H-2A la distancia entre camas es muy estrecha, de modo que no pueden guardar la distancia de seis pies (1.8 metros) que las autoridades sanitarias recomiendan. Entonces, «esas viviendas son centros de infección de la coronavirus. Hay un rancho muy grande en el estado de Washington donde en julio fallecieron de coronavirus dos personas, uno de Jamaica, Errol Edwards, y otro mexicano, Juan Carlos Santiago Rincón».
Aquí el informe, en inglés, Dignidad o explotación: ¿Qué futuro tienen las familias de trabajadores agrícolas en los Estados Unidos?. La entrevista completa con David Bacon se puede ver en el video:
Fotos de portada e interiores (ilustrativas): ©David Bacon.
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