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LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Miércoles 31 de marzo de 2021
«El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo».
– Eduardo Galeano.
El 30 de abril de 2020, en aquella casa construida con mucho trabajo, amor y esmero, estaba por pasar algo que hasta la fecha no se explican Verónica, Alma y sus padres. Elizabeth García González, de 17 años, escapaba de casa. Tal vez para ir a divertirse, y por qué no, si el que la invitaba era su primo José. Elisa, como le decían de cariño sus padres, salió de casa. Afuera ya la esperaba un auto «Versa» blanco. Fue lo que les comentaron los vecinos, cuando preguntaron por ella a la mañana siguiente.
Elisa nació el 6 de diciembre de 2002 en la Ciudad de México. Su padre se alegró de tener otra niña, era su adoración. «Nada de que estuviera dormida, siempre vivaz», comenta su mamá con la voz cortada por unas lagrimas que se niega a dejar fluir. Desde que tenía cuatro años Eli acompañaba a su mamá a trabajar. Desde pequeña era temeraria, la más pequeña de las tres, siempre amable con todos. «Nosotros somos comerciantes, y desde muy chiquita me la llevaba a la central de abastos, jalaba su diablito. Todo el tiempo veía qué hacer, barría, atendía, acomodaba; era muy atenta y me ayudaba mucho», recuerda su mamá.
La familia es como muchas en este país, tratando de subsistir; trabajadores, gente buena, de religión cristiana, dedicada a sus hijas y a sus nietas, hijas de Vero y Alma, quienes ya formaron sus familias. Ambas con hombres buenos. A Mario, el esposo de Vero, Elisa le decía «carnalito», lo quería mucho. Tenía una buena familia, con mucha gente que realmente la amaba y en la que confiaba.
Aunque amante del yogurt, le gustaba mucho comer de todo. Cantaba, su mamá aunque no podía hacerlo siempre le enseñó a bailar, jugaba fútbol. Otra de sus grandes pasiones era manejar, lo disfrutaba. A pesar de ser la más pequeña, era la más alta. «Siempre nos defendía de todos, era muy franca, no se quedaba con nada, decía la verdad, era sincera. Si alguna vez mi papá llegaba a levantar la voz, ella de inmediato le decía ‘oye, no hables así'», recuerdan sus hermanas.
Elisa era una adolescente como todas. Estudió hasta el segundo semestre de preparatoria, no le gustaba la escuela y así se lo hizo saber a sus padres. Sin embargo, apoyaba siempre a todos en casa.
Esa noche del 30 de abril de 2020 se comportó extraña, como que se despedía de todos. Cenó y se despidió: «Nos vemos, chavos. Descansen, gordis», y subió a su cuarto.
Sus padres pusieron la denuncia por desaparición al día siguiente en la Fiscalía de Desaparecidos de la Ciudad de México. Empezaron a buscar por todos lados. Obviamente, toda su familia estaba enterada, vecinos, amistades, quienes compartieron la cédula de búsqueda con la esperanza de encontrarla pronto. Sus padres estaban desesperados, su papá desecho, «era su pequeña», su hija la más chica, la que estaba más unida a él. Su padre es albañil y se la llevaba a trabajar con él. De hecho, las tres hijas de esta sencilla pareja saben aplanar y trabajar la albañilería. A Elisa le gustaba ir con su papá a todos lados.
El 1 de mayo de 2020, la Fiscalía encontró el cuerpo de una mujer a diez minutos de la casa de Elisa, en San Francisco Tlaltenco, en la Alcadía de Tláhuac. Fue hasta el 7 de mayo que las autoridades les hicieron saber que había un cuerpo en el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) que se acercaba mucho a las características de Elisa. Su familia acudió a la colonia Doctores, su madre la reconoció: era Elisa. La Fiscalía, escueta, sólo publicó en sus redes sociales lo siguiente: «Fiscalía CDMX; la menor Elizabeth García González ha sido localizada, se desactiva #AlertaAmber, agradecemos a la ciudadanía, medios de comunicación e instituciones».
La vida y muerte de Elizabeth se unió a la de América Vianett y su familia. América fue desaparecida el 25 de septiembre de 2020; sus hermanos empezaron a investigar quién podía ser el responsable de su desaparición. José, su nueva pareja, era el último que la vio con vida. Las investigaciones de la familia de América, conductora de DIDI, les hizo llegar a la familia de Elizabeth. El principal sospechoso de las desapariciones de ambas mujeres era el mismo individuo: José, pareja de América y primo de Elisa.
El 20 de octubre de 2020, fuentes nuestras de Valle de Chalco nos informaron que había sido localizado el cuerpo de una mujer en el paraje El paso del toro, sobre la carretera Tláhuac-Chalco, municipio de Valle de Chalco. Sin embargo, por las condiciones en las que fue encontrada su identificación total se logró hasta el 2 de diciembre. El 20 de octubre llamaron a Abraham, hermano mayor de América, para hacerle saber que había un cuerpo que probablemente coincidía con las características de su hermana y que debían tomar pruebas de ADN a su mamá para confirmar o descartar la identidad. El 2 de diciembre les notificaron que sí, era América.
El 7 de diciembre de 2020, José fue detenido por la Fiscalía de Feminicidios de la Ciudad de México por ser el principal sospechoso de la desaparición y feminicidio de Elisa. La Fiscalía de Desaparecidos del Estado de México dio a conocer ese mismo día que habían librado una orden de aprehensión contra José por la desaparición de América. Sin embargo la corporación estatal aclaró que el mandamiento judicial está en trámite de ser cumplimentado, pues el imputado fue ingresado a un reclusorio de la capital porque las autoridades de la FGJ-CDMX investigan su probable participación en el feminicidio de Elisa. El sujeto al ser detenido por la Policía de Investigación de CdMx les expresó que no podían detenerlo porque los hechos habían sido en el Estado de México. Cuando le hicieron saber que era por los sucesos de Elizabeth, ya no argumento nada.
La familia de Elisa me hace saber que desde que Elisa ya no está ven una estrella que brilla mucho, y a su sobrina, una pequeña muy parecida físicamente a Eli, le dicen que ahí está su tía. Y a diario salen a verla para platicar con ella, su sobrina para decirle que su mamá la regañó. Esa estrella las mantiene cerca de ella.
La prensa en todo el país dio a conocer la noticia de la detención de José, porque la Fiscalía del Estado de México envió un boletín dando a conocer la orden que no puede ser ejecutada.
Del feminicidio de Elisa nadie escribió, nadie se indignó, a nadie le dolió, solo a su familia y a la familia de América. Sí, ambas destruidas por un mismo sujeto; ambas fueron estranguladas y desechadas como papel de baño. No, no es otro monstruo, es un asesino amparado en la impunidad, un sujeto que simplemente las tomó y las asesinó. Hoy se encuentra ya vinculado a proceso por el feminicidio de Elisa, pero no por lo de América. Una vez más dos familias asesinadas por la decisión de un sujeto que aprendió que se puede desaparecer, violar, asesinar a mujeres y no pasa nada.
Los padres de Elisa y América no soportan hablar de lo que pasó a sus hijas, están rotos. Sus gargantas se cierran al intentarlo, solo las lagrimas de ambos ruedan por sus mejillas. El dolor los ahoga y prefieren apartarse de sus hijos y esposas; el dolor es inaguantable.
Elisa confió en su primo, América en su pareja. Ambas fueron asesinadas por ser mujeres, ambas eran mujeres que no se dejaban humillar por nadie. Ambas se defendieron de quién arrancó con sus manos sus vidas, para después desecharlas.
Desde Frida Guerrera y Voces de la Ausencia acompañamos a ambas familias, hasta que la justicia llegue, hasta que José sea encontrado culpable y sentenciado. Qué lástima que en este país no se puedan unir acusaciones para un solo sujeto y sólo pague por uno de ellos.
Las madres de ambas jóvenes dejan su dolor en Dios. Los hermanos y hermanas esperan que la justicia se logre para ambas.
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
Facebook: FridaGuerrera Guerrera
Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia
Imagen de portada: Elizabeth García González. | La foto se publica con autorización de la familia.
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