Inconsistencias
Agustín Galo Samario
Ayer, en Silao, el juez Pablo López Zuloaga volvió a posponer la audiencia en que Javier Alejandro Fonseca Durán, ahora ex coordinador operativo de la Policía Municipal de ese municipio, respondería a las acusaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado por presuntamente haber trasladado a los agresores de la periodista Karla Janeth Silva Guerrero y regresarlos a sus casas luego del ataque. El juzgador no se atuvo a un criterio propio, sino que hizo suyos los de la defensa del indiciado que pidieron tiempo para entrevistar a siete personas que probarían, supuestamente, que su defendido estaba en un lugar diferente al que se le atribuye.
Si bien Fonseca Durán debe tener todas las facilidades, por derecho, para su defensa –como encarar al médico legista que dictaminó que las lesiones de Karla Janeth tardan en sanar más de 15 días y que pusieron en riesgo su vida-, llama la atención que López Zuloaga no haya tomado en cuenta que la reportera de El Heraldo de León se haya opuesto a posponer la audiencia con un argumento que nadie en su sano juicio podría subestimar: el atentado en su contra fue por su labor de periodista y, aunque no lo expresó con estas palabras, porque mientras más se prolongue el proceso más correrá riesgo su integridad física.
De tal cuenta que las inconsistencias continúan. Mientras la autoridad judicial no parece no tomar en cuenta que las agresiones contra la periodista fueron consecuencia de los trabajos periodísticos en que señalaba deficiencias en la administración municipal, la Procuraduría General de Justicia del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública del Estado siguen vanagloriándose de que en el gobierno de Miguel Márquez no se permite ni queda impune ningún ataque a la libertad de expresión, aunque se priven de presentar imputaciones directas por la comisión de ese delito. Así que los detenidos pueden pedir más prórrogas al tiempo que los prófugos, como el director de la corporación policíaca, Nicasio Aguirre Guerrero, siguen sin ser localizados.
Nada de eso impide que entre los ciudadanos guanajuatenses y de todo el país haya permeado la idea de que falta una persona en ser requerida y sobre la cual recaen las principales sospechas de ser el autor intelectual del atentado contra Karla Janeth: el alcalde de Silao, Benjamín Solís Arzola. Cada vez son más los que creen que se le busca proteger. Porque, simplemente, la justicia sigue pendiente.
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