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Tabata: celebrar la vida después de conocer la miseria humana

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SOMOSMASS99

 

LA COLUMNA ROTA

Frida Guerrera*

Viernes 22 de mayo de 2021

 

Alondra de mi casa,

ríete mucho.

Es tu risa en los ojos

la luz del mundo.

Ríete tanto

que en el alma, al oírte,

bata el espacio.

– Miguel Hernández.

 

Nació el 12 de octubre de 2016, le pusieron Tabata Varenka. Llegó a este mundo como cada pequeña debe de ser recibida, llena de amor, protección, ternura, respeto. La pequeña Tabata vivía con su mamá y la nueva pareja de ella. En algunas ocasiones María del Rosario, Cony como la llamamos cariñosamente, abuelita de Tabi, la cuidaba cuando la mamá se lo solicitaba. A Cony le llenaba la vida hacerlo. En una ocasión, en junio de 2020, al comentarle Tabi que la lastimaba la pareja de su mamá, le hizo saber que no permitiera que nadie lastimará a la pequeña. El consejo le molestó a la madre y eso la hizo buscar a la hermana de Cony, Lucía, para que cuidara a Tabata. Ella, a cambio, le pagaría y le daría para que la niña comiera.

Cony ya no tenía acceso a la niña, de vez en cuando le preguntaba a su hija por la chiquilla, pero sólo le decía que estaba bien. El 24 de agosto de 2020, el Ministerio Público fue notificado por una Trabajadora Social del Hospital de Axapusco, Estado de México, sobre el ingreso de una menor con lesiones brutales en todo su cuerpo.

El 1 de septiembre de 2020 la pequeña fue trasladada al hospital Nicolás San Juan, en Toluca, Estado de México. El reporte médico textual fue el siguiente: «Lactante con desnutrición leve, traumatismo craneoencefálico grave neumoencéfalo, infarto cerebral de hemisferio  izquierdo, crisis convulsivas, contusión pulmonar izquierda, shock hipovolémico, policontundida». Diagnóstico: «Paciente en estado muy grave con elevado riesgo de muerte, pronóstico malo para la función, reservado para la vida».

A nosotros el caso llegó de manera anónima el 26 de agosto. Otra vez una pequeña intubada, lastimada, quemada de la piel, lastimada severamente. Su imagen es muy parecida a las que hemos visto muchas veces. Incluso en ese momento estábamos acompañando el caso de Yaz, en Puebla, y era la misma indignante imagen, la misma que vimos con Ivana Nicole en marzo de 2020, con Mónica, con Samantha, con Alexa. Esos rostros que por lo que les hicieron deberían de ser de la vergüenza para todos.

Sí, esa pequeña era Tabata, quién según las investigaciones de los policías de investigación de los Ministerios Públicos a cargo en ese entonces de una de las mujeres que ayudaba a hacer justicia en un municipio tan lleno de dolor y muerte como lo es Ecatepec y sus alrededores, Sandra Pacheco García, excoordinadora del Centro de Justicia para las Mujeres en la región, y que fue removida de ese cargo por los intereses políticos y personales de una seudoactivista. La maestra Pacheco García tomó las medidas necesarias para que la justicia llegara a Tabi y su abuelita, y ayudó a la detención de Lucía, la tía abuela de la niña y hermana de Cony. 

Como mencionamos arriba, hemos acompañado muchos casos de pequeñas que mueren en diferentes lugares luego de ser brutalmente golpeadas. La mayoría de ellas no tuvieron contacto más que con enfermeras y médicos, a diferencia de Tabi que su abuela materna luchó, exigió, suplicó para que la dejarán acercarse a ella.

«Cuando la vi por primera vez sentía que moría de dolor, ahí entubada por todos lados, en coma, con un pedacito de su cráneo desechado, hinchada, con los ojos cubiertos. Quería morirme, que nos fuéramos juntas. Le empecé a hablar, a decirle que la amaba, que se iba a poner bien; en ese momento me apretó el dedo meñique. Le hablé al doctor y me dijo: ‘no le deje de hablar señora’. Los médicos me dijeron que ella se quedaría como una plantita si sobrevivía; eso me rompía el corazón», recuerda Cony.

Tabi estuvo muy grave un poco más de un mes. Cuando me llamó su abuela para decirme que se la darían de alta por mejoría, me quedé muda. Ambas lo estaban logrando. La visité por primera vez en su casa inmediatamente después de su alta médica. Ahí estaba acostadita, no hablaba mucho y apenas si sonreía, pero Cony no perdía las esperanzas de que se recuperara.

Durante un mes y medio aproximadamente estuvo albergada en el DIF, en lo que su abuelita acondicionaba la casa para tenerla con ella, aceptando que iba a ser muy difícil trabajar y cuidar de Tabi. Todos los días lloraba por ella, hasta que se la devolvieron en febrero de 2021.

Ahora, con una herida infectada de la operación que le realizaron y de la cual Cony no fue notificada, la amorosa abuela volvió a sacarla adelante. Curó sus heridas, la llevaba a donde la atendieran, a las terapias que de vez en cuando le daban y la rehabilitó.

El pasado sábado acudimos nuevamente a verlas. En está ocasión acompañada de Sandra, ya no como funcionaría sino como amiga. Tabi nos recibió con una sonrisa, bailó, cantó, nos abrazó con esa calidez que llena de esperanza, de amor, de lecciones. Le llevamos algunos regalos: un oso de peluche que es más grande que ella, una muñeca, plastilina, bloques para armar. Al llegar a su casa, humilde como dice Cony, ya no te quieres ir de la cantidad de energía, de amor, de la inocencia que alberga, de mucho de eso que nos falta en nuestros hogares: amor y lucha constante.

Este 18 de mayo de 2021 acudimos nuevamente a visitarlas. Vimos la cantidad de carencias que tiene Cony. Debe llevarla a terapias que cuestan 500 pesos cada una, ir a las audiencias, no cuenta con un automóvil. Lo único que amorosamente le otorga la Comisión de Atención a Víctimas del Estado de México es un pequeño apoyo para trasladados y es aquí donde viene la reflexión para todos, incluida para quien redacta.

Tabata no está muerta, siempre que hacemos emisiones en vivo o compartimos una foto de las tumbas de Lupita, César y Estrella, los comentarios son infinitos. Las reproducciones miles y miles. Nos escriben preguntando cómo pueden apoyarnos en llevar dulces, flores, juguetes a nuestros bebés asesinados, y es muy valioso todo eso. Pero Tabi está viva, no se murió como otras de nuestras niñas. Tan no se contempla, que no tiene apoyos de rehabilitación por parte de las autoridades, aunque es una pequeña víctima de violencia de género, una sobreviviente de posible feminicidio que al estar viva deja de ser importante. No hay continuidad de dependencias como los DIF estatal, nacional o municipal. Tampoco de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes #SIPINNA. Nadie ayuda a esta pequeña sobreviviente, que debería estar siendo atendida por todos, incluidos nosotros como sociedad.

Hoy solicitamos de su apoyo, no para nosotros, para Tabi y su abuela. Para ayudar a que coma bien, para que sea atendida como lo ha sido por su abuela, para que pueda acceder a terapias de rehabilitación, para que tenga un poco más de ropita. Ayudemos a que está digna pequeña florezca y olvide un día a cada una de las personas que la dañaron, porque tristemente recuerda todo, cada una de sus cicatrices. Pero aún con todo ello sonríe, siempre sonríe.

Ojalá ustedes que tanto me preguntan cómo me apoyan puedan hacerlo con ellas. Estos son los datos directos de la abuela de Tabi para que sea directamente con ella el apoyo: BanCoppel a nombre de María del Rosario Morales Ramírez, número de cuenta 10419104090, CLABE Interbancaria 137180104191040901. Si desean que les proporcione su celular con gusto se los doy, ya sea por mis redes sociales vía mensajes privados o a mi correo.

Quisiera poder transmitirles todo lo que ella nos transmite, su fuerza, su coraje, su amor por la vida. Todo eso que hace que cada una de las lagrimas que hemos derramado muchos años valgan la pena, al verla llena de vida y fortaleza. Lo demás son nimiedades.

 


¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.

* Comunicadora libre, bloguera mexicana.

@FridaGuerrera

Facebook: FridaGuerrera Guerrera

[email protected]

Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia

La imagen de portada se publica con autorización de doña Cony.






Luis López




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