Breaking

Del novecientosonce

Diálogo País / Gwenn-Aëlle Folange Téry / Slider Inicio / Top News / 12/07/2021

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 12 de julio de 2021

 

La implementación de emergencias 9-1-1 nacional facilitará la vinculación

entre los Centros de Atención de Llamadas de Emergencia (CALLE) 

y los Centros Reguladores de Urgencias Médicas (CRUM),

así como con las dependencias de atención prehospitalaria.

– Página oficial del Gobierno de México.

 

– Novecientosonce, ¿en qué le puedo ayudar?

– Señorita, ¡se cayó un señor!, ¡hay sangre! Necesitamos ayuda.

– ¿Sabe qué fue lo que pasó?

– No, me acaba de llamar mi hermana. Su esposo estaba arreglando algo y se cayó; no sabe qué hacer, no le contesta.

– Bien. Deme la dirección, por favor.

Aquí es cuando mi relato empieza a tratarse más del  911 que de la muerte de mi cuñado.

Porque mi interlocutora me dice que la colonia que le indico no existe.

Verifico mi cuadernito de direcciones, le doy el código postal… Nada, sigue en lo mismo. Le paso a mi esposo; él le puede explicar más.

– Voy a levantar el reporte, aunque le repito que esa colonia no existe, y vemos cómo ayudar. Su número es el 1229.

Al mismo tiempo, todos corremos por las escaleras, salimos, nos subimos al coche: rápido, que se cayó Víctor y que mi hermana no sabe cómo ayudarlo.

Unos minutos después, mi esposo me pide que vuelva a marcar, a ver si ya encontraron la colonia en cuestión. Imagino que me contesta otra operadora, porque no sabe de qué le hablo. El número de reporte que le doy manda a otro lado, onda Monterrey en lugar de Mérida.

– Mire, vamos a hacer esto: voy a levantar un  nuevo reporte. ¿Cuál es la dirección?

Y la repito, ya me la sé de memoria, yo que nunca me he aprendido ninguna. Y ella sí la encuentra, claro: que la colonia sí existe, ¡con un carajo!

– A ver, deme un momento, es que fíjese que mi mapa está muy borroso…

Pus… ¿qué mapa está mirando? ¿Son los mapas de internet borrosos? ¿O qué clase de internet tiene? ¿O está buscando en un mapa de papel doblado y desdoblado mil veces?

Y vamos otra vez:

– Le doy otro número de reporte: éste es el bueno

Pasamos de ser los 1229 a ser los 1259.

Mientras la señorita busca, me vuelve a preguntar qué pasó. Y mientras explico, suena el celular de mi hija (sí, ella viene en el auto con nosotros). Escucho la voz desesperada de mi hermana:

– ¿Dónde están? ¡Apúrense! ¿Qué dijo el 911?

Porque claro, dentro de nuestra cabeza el Novecientosonce es una entidad, no un conjunto de personas…

– Estamos a 9 minutos, Ana; ya vamos.

Claro que no sé si son 9 minutos o 11, pero ya casi llegamos, el Peri está libre y el mareado maneja como loco. La del 911 dice que ya podemos colgar.

Dos curvas más.

Suena mi teléfono: 

– Señorita, hablo de parte del 911.

– Sí, señorita, estamos por llegar, faltan dos minutos (Esta vez la estimación sí es real).

Suena al mismo tiempo el cel de mi hija, que está en altavoz. No oigo ni una conversación ni la otra; sólo entiendo la palabra muerto.

Ana grita, muchas veces, y por fin alcanzo a entender:

– ¡El Novecientosonce dice que está muerto!

En mi oído, la operadora me indica:

– No necesita darse prisa; el señor ya está muerto.

Acelerón, que ya de por sí vamos rápido.

Llegamos, saltamos del coche. Víctor está allí, tendido en lo que es garaje y azotea al mismo tiempo (la casa es de las construidas hacía abajo, en barranca). Está de espaldas, hay sangre en el piso, alrededor de su cabeza.

– Busca el pulso, voy a ver enfrente, a ver si hay un doctor.

Enfrente es un especie de refugio-albergue en el que, por el Covid, no hay ya nadie. El velador manda al mareado a una casa de la calle, la de puerta café, ahí vive una doctora.

Y yo no encuentro el pulso. Busco en la muñeca, busco en el cuello… no sé si es porque no hay, porque es muy débil o porque yo no soy ni doctora ni enfermera ni nada, igual no lo estoy haciendo bien.

La doctora de la otra casa de la misma calle no está. Llega un chavo, su hermano, le está marcando.

– Ana, ¿qué te dijo la del 911?, ¿por qué dice que está muerto?

Ana, al esperar durante lo que le pareció una eternidad, marcó también al 911. La operadora le pidió que le diera masaje cardiaco al señor, como dice ella –al  señor que es mi cuñado, que es su esposo, que es Víctor. Le indicó entrar a una liga en su celular: Allí le dicen cómo señorita, y luego le pidió que le enseñara el rostro del señor –otra vez el señor.

– Ya no le haga nada. El señor se desnucó, está muerto.

Y luego le cuelga, para marcarnos a nosotros, que estamos a dos minutos, para decirnos que ya no necesitamos apurarnos.

¿Qué hacemos? ¿Esperamos al 911? Los llamamos hace ya 30 minutos. 30 minutos de no existe la colonia, de mi mapa está borroso,  de ya no se dé prisa.

Y entonces yo tomo la decisión: llevémoslo al hospital.

Porque, digo, no podríamos vivir toda la vida preguntándonos si estaba muerto o no, si hubiéramos podido hacer algo para salvarlo. En la tele a veces los reviven (mugre ciencia de series y novelas, la mía). –Vamos, si luego hay problemas con el Ministerio Público, yo me hago responsable.

Por teléfono, la doctora que llamó el chavito está diciendo lo mismo.

Lo cargamos entre todos. A mi hermana y a mí nos toca la parte ensangrentada: toda la noche estaremos tatuadas de rojo.

En el coche, Víctor va atrás, abrazado por mi hermana. El mareado va otra vez hecho la raya. El hospital más cercano en tiempo es privado. ¡Ni modo!, luego vemos cómo pagar, lo importante es salvar a Víctor.

Suena mi teléfono. Número desconocido. Contesto:

– Señorita, hablo de parte del 911 de Tlalnepantla, ¿requirieron ustedes un servicio?

Alcanzo a pensar que no estamos hablando de servicio a la habitación al tiempo que le digo:

– Lo subimos al coche, estamos yendo al hospital.

Esta vez es una voz de hombre que nos dice, sin tono alguno, sin empatía, sin nada más que un falso eco:

– Ah, entonces cancelamos.

Y cuelga.

40 minutos entre la primera llamada y la última. Eso sí lo tengo medido, los relojes de celular no se andan al tanteo con los eternos minutos que pasan. 

Y ya.

Ya, porque lo que te vengo a relatar es la profunda indignación que sentí, que sentimos todos, ante la atención y servicio del 911, Estado de México.

No esperaba tener a un sicólogo en la línea, ni que un doctor se teletransportara al lugar de los hechos, como lo llamaron luego en el Ministerio Público (el lic del de Traumatología de Lomas Verdes, turno de noche, es un hombre cálido, amable, compasivo, gracias). 

Claro que no.

Pero… ¿un algo? Un no descartar la llamada porque no se encuentra la colonia en cuestión; un no dar un diagnóstico de muerte con una imagen de videollamada; un no hacerlo así, de sopetón; un no colgar al saber que nos estamos haciendo bien pinchis bolas solos; un NO a todo lo que hicieron y dejaron de hacer.

Fueron por lo menos cinco operadores: no es entonces que nos haya tocado el inepto insensible de la organización.

Y no es desquite por la tristeza profunda que nos embarga a todos. Es una indignación fría, no sólo sentida sino pensada.

Víctor, mi cuñado, nuestro amigo, esposo de mi hermana Ana, murió, sí. El nueve-uno-uno no podría haber hecho gran cosa, sino tal vez suavizar el golpe emocional. Que de hecho Vic no se desnucó, señorita operadora. Le dio un infarto fulminante y al caer se abrió la frente (Dictamen del SEMEFO).

Llevo varios días escuchando a Jason Mraz. Tres de sus canciones son para mí la relación de Víctor y de Ana, el recuerdo de una noche de verano en su jardín, cervecita, música risas; son Víctor y nosotros.

Y desde la primera madrugada llevo la palabra bazofia en la cabeza, en el cogote, en las tripas.

El 9-1-1, Novecientosonce, del Estado de México, ese día y durante esos minutos fue una total y condenada bazofia.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

@GwennFolange

Correctora: Ana María Sacristán.

Foto de portada: Pixabay.






Luis López




Entrada Anterior

México: Muestra interactiva repasa vida y obra de mexicana Frida Kahlo

Siguiente Entrada

Sociedad civil exige cese al ecocidio de la industria petrolera en México





2 Comentarios

el 12/07/2021

Lo siento Gwenn-Aëlle, en principio por tu familia y lo que significa que se nos vaya un ser querido y no podamos hacer algo al respecto y en seguida por la falta de apoyo de un servicio que para eso precisamente existe! Que impotencia! Un abrazo

el 12/07/2021

Hace varios años yo tambien llamé,varias veces. no era 911,pero 06, o algo así. Había un intruso en el pasillo de mi depa tocando. La policía nunca llegó. De las 9 pm a las 6 am. Llegó antes mi esposo que tenía guardia y lo corrió a golpes exponiéndose el también. Habría que tener gente mejor preparada en estos servicios no?
Me puedo imaginar la desesperación y sentir la frustración de ustedes. Pues es una esperanza de ayuda que tiene uno y que no llegó. Lo siento mucho.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

México: Muestra interactiva repasa vida y obra de mexicana Frida Kahlo

SOMOSMASS99   Prensa Latina / Pressenza Ciudad de México. / Lunes 12 de julio de 20201   Una veintena...

12/07/2021