SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 6 de agosto de 2021
Si hay algún aspecto de la vida del que la clase dominante no separa ni un instante su atención es el de las ideas. Su objetivo es imponer a las demás clases y segmentos sociales su visión del mundo y la realidad para que acepten como algo inamovible y eterno su condición de subordinadas política, económica, social y culturalmente.
No obstante el sistema que ellos defienden y promueven es el que ha llevado a su máxima expresión la lucha entre clases sociales, lo primero que las clases dominante tratan de ocultar es la existencia de la lucha de clases, sin embargo sus acciones y su permanente ofensiva ideológica es una manifestación de esa lucha que despliegan en defensa de sus intereses,
Mediante la imposición ideológica deforman la realidad y pretenden transformar la natural oposición entre quienes viven de la venta de su fuerza de trabajo, manual o intelectual, y de quienes viven de la explotación del trabajo ajeno, y sustituirla por la conciliación y colaboración entre las clases dominantes y dominadas.
Para reforzar ese dominio han creado una serie de instrumentos políticos, religiosos, jurídicos, legales, culturales, represivos, por citar algunos, que les ´permiten el control y utilización del Estado; además de que poseen los grandes medios de información y comunicación para dar difusión a sus ideas y concepciones de una manera masiva, e imponerlas al resto de la sociedad.
Sin embargo, al estar presentes las causas que originan la existencia de las clases sociales y la lucha entre ellas, los sectores dominantes requieren de la constante producción de ideas y conceptos que sean aceptados por los dominados y de esa manera «legitimar» su hegemonía.
De esa manera, y como ejemplo de lo anterior, se producen declaraciones, casi pontificales, como las del actual gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, en reciente conferencia organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI):
«Estoy convencido de que cuando un país carece de una visión del futuro ampliamente compartida, no puede disfrutar de un presente estable, ya que se ve continuamente arrastrado a disputas de suma cero e intentos de dar marcha atrás en las políticas» (La Jornada, 29-07-2021, p. 20).
Esa «visión del futuro», la neoliberal, fue rechazada en las urnas por el pueblo, el 1 de julio de 2018, y lo que el país padece actualmente se debe, precisamente, a esa visión que los neoliberales quisieron imponer y dejaron al país y a la inmensa mayoría de la población prácticamente en la ruina; y a la lucha contra la corrupción y los intentos de recuperar parte del saqueo y del despojo que llevaron a cabo, para los grupos dominantes es «dar marcha atrás en las políticas». En otras palabras, según ellos, el hecho de que el pueblo haya rechazado a los neoliberales y su antinacional y antipatriótica política, y busque recuperar el despojo de que fue objeto, son las causas de los problemas de nuestro país y de un retroceso.
Como podrá observarse en el párrafo seleccionado, en escasas 42 palabras se manipulan varias mentiras, en este caso con el apoyo de la oligarquía internacional representada por el FMI, todo en defensa de los intereses de los grupos dominantes.
Ese manejo de la mentira para imponer una visión del mundo y le realidad es cotidiano; las respuestas, cuando las hay, no alcanzan un grado de difusión equivalente y se quedan, generalmente, en reacciones aisladas y de carácter defensivo y contestatario.
De ahí la importancia de la lucha ideológica cuando se trata de transformar una realidad que nos es adversa y quienes se benefician con ella nos presentan como inmutable, mediante la constante elaboración y bombardeo de sus ideas y conceptos de tal realidad.
Desafortunadamente, en ocasiones, se ponderan más el activismo y el pragmatismo, a la vez que se le resta importancia a la lucha con las ideas, por lo que no pocas veces se ha dado entrada al oportunismo, dogmatismo, sectarismo y otras desviaciones de la lucha, que han dado al traste o, en el escenario menos grave, desgastado y dañado considerablemente a esfuerzos que pretendían transformar una realidad que los abrumaba.
Uno de los errores más comunes en que se cae es la confusión de la lucha ideológica con la repetición dogmática de conceptos y citas «marxistas», cuando lo verdaderamente importante es entender por qué una determinada situación o condición nos es adversa, aun cuando nos digan que «así ha sido siempre y así será», Y ello empieza por el cuestionamiento y la búsqueda de sus causas, hasta encontrar una explicación que al confrontarla con la realidad confirme su validez. Entonces entenderemos el papel que desempeñamos en la sociedad, qué tan justa o injusta es la situación en que nos encontramos y cómo podríamos transformarla.
Las primeras condiciones para transformar una realidad que nos es adversa son: entenderla y comprenderla. Esto es, entre otras cosas, tener una idea clara de lo que sucede en la sociedad, sus causas, consecuencias, las leyes —no escritas— que rigen determinados fenómenos, las contradicciones que generan, los sectores sociales involucrados, y la vinculación con el entorno natural, socioeconómico, político y cultural.
Si desdeñamos esta fase de la lucha por transformar nuestra realidad como país o como sociedad, estaremos condenados a repetir esfuerzos, o a incurrir en desviaciones que pueden conducirnos al fracaso.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: desde abajo.
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