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Olvido y memoria selectivos

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SOMOSMASS99

 

José Antonio Bueno Saucillo*

Miércoles 18 de agosto de 2021

 

«La conservación y la evocación de la memoria suele ser un asunto complicado. Lo que recordamos nunca refleja la totalidad de un hecho, un país, una época, sino sólo aquella percepción de lo que hemos vivido, condicionada además por lo que somos y pensamos, y que evocamos además selectivamente. Por eso es tan importante para la memoria colectiva contar con múltiples relatos, todos necesarios para evitar los olvidos, también selectivos, que pueden ocultar importantes lecciones imprescindibles para el futuro.»

Así comienza un texto que la empresa editorial Caminos publicó al muy notable escritor cubano Leonardo Padura respecto a su obra La Memoria y el olvido

A propósito, qué oportuno decir, por millonésima vez, que es necesario traer en la bolsa siempre la memoria; ese acto tiene una equivalencia a no dejar secar la tierra; el olvido, es decir, no acudir a la memoria y atenderla mediante un juicio moral íntimo con proclividad a lo humanamente solidario, ha tenido el papel de inhibidor de respuestas; dejar para después, no decidirse, conduce directamente a una conducta específica, la desidia.

Ésta guarda un vacío detrás, el vacío del que espera astutamente, o del que actúa detrás de otros o en el colmo, del que exige sin merecimientos.

El que olvida sin olvidar. 

El que olvida selectivamente. 

Ése que selecciona lo que olvida, no olvida… adopta la desidia como estrategia, ése no tiene que decidir social o políticamente por algo en una dicotomía o multiplicidad, pues él está siempre con quien le da, está siempre donde hay y puede servirse.

Ése decide no tomar decisiones íntimas en cuanto a su relación con sus compatriotas, ni siquiera concibe tenerlos, es él y sólo él; infortunadamente muchos de esos bichos están revueltos… diseminados en el llamado «pueblo sabio y bueno» del presidente de la República, que en un ejercicio democrático cotidiano así lo expresa, con un rasero social con el cual salen beneficiados muchos sinvergüenzas.

Habrá que determinar, de manera puntual, que los elementos comprendidos con estas características no son privativos de ahora, de este tiempo en el que se está haciendo hincapié, en que se hacen alusiones cotidianas al pueblo como masa social fundamental en su vida propia, mediante un gobierno emanado de la voluntad eminentemente popular, que hasta la fecha ha tenido la inteligencia y la capacidad de gestión para lidiar políticamente con los poderes internos y externos mediante planteamientos a la vez pragmáticos, de convivencia respetuosa y humanamente inobjetables; estas manchas sociales de olvidadizos han existido siempre, trasponen los tiempos, sólo que los de ahora han sido recargados con lo peor del manto económico del capitalismo, el neoliberalismo y su dogma de indiferencia social.

No se puede ocultar la presencia de híbridos sociales que se han conformado en la contradicción moral de socarronerías religiosas y el libertinaje disfrazado de libertad propuesto e impuesto por el neoliberalismo. Siempre apostando a una filosofía donde el menor esfuerzo es un principio fundamental, asociado esto a la pérdida del respeto a cánones morales generacionales, sin la capacidad de discernir entre el bien y el mal, sólo satisfacer las necesidades propias, la escalada sobre los demás. Uno de los mandamientos fundamentales del positivismo capitalista, el neoliberalismo.

Aquí caben los traidores disfrazados de «pueblo bueno».

Así pues…

Al hablar de desidia y, peor aún, de indiferencia, estamos hablando de ese tipo de olvido, sea consciente o inconsciente, sea intencionalmente temporal o permanente… «nadar de muertito», sólo dedicarse a esperar los apoyos económicos, sólo sustituir el esfuerzo propio por el esfuerzo de los demás.

¡Y cínicamente se creen inteligentes!

Sin más… parte del pueblo bueno y noble… infortunadamente es el sector que ha decidido «olvidar»…

Este olvido selectivo tiene equivalencia con el hacerse el muerto en batalla para luego desvalijar a los efectivamente cadáveres.

En fin, olvidar a propósito por cobardía o por conveniencia es traición, principalmente en lo referente a las causas colectivas.

Ahí entra la ética, pero se abre de inmediato la discusión de la relatividad.

Vamos al diccionario, a la manera tradicional…

Tocando la puerta de la santa Wikipedia encontramos que ética es la disciplina filosófica que trata sobre el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano.

Ahora bien, moral es la disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal…

Si hacemos unos pequeños ensambles, a nuestro alcance, los dos conceptos filosóficos aluden desde luego al hombre y su comportamiento teniendo como referentes el bien y el mal.

Desde luego, el resultado de estos dos parámetros, el bien y el mal, estas dos direcciones no quedan en su concepción, sino en el efecto social, es decir, el resultado de comportamientos que sin duda afectarán a los demás seres humanos… de conducta concebida individualmente se convierte en parte de la conducta social.

Luego entonces, resulta amoral el olvido social selectivo, la pasividad receptiva del mantenido.

Otro asunto referente: las causas colectivas.

Si asumimos que la colectividad, en una concepción de uso, vigente no es la totalidad sino las mayorías… quien olvida sus deberes a propósito y hace de Brutus cotidiano cae vergonzantemente en traición.

Toda traición es traición a la humanidad.

Así, el olvido no es solamente el estatismo de la memoria. El olvido, si afecta a otros seres humanos, si les quita el pan de la boca, si les roba libertad, si les hace manar sangre, si les hurta esfuerzo y si les roba memoria, es traición.

Esto último, a colación, «robar memoria», ¿la memoria se roba? Sí, si se manipula subliminalmente lo cotidiano, se fabrica un presente no genuino y lo que registra el ser humano no es la verdad real sino la fabricada a través de medios fundamentalmente electrónicos.

¿Y en quién recae esa responsabilidad?

En los gobiernos y en los grandes poderes económicos.

¿Gran tema no?

Finalmente, a modo de conclusión…

Un asunto es verse privado de producir para satisfacer nuestras necesidades y otra es abrogarse el derecho de no producir porque hay otros que lo harán y que su esfuerzo llegará a nosotros mediante programas sociales.

Sírvase esta modestísima reflexión como un exhorto etéreo en esta vacuidad de principios.

Por último, tres precisiones:

1.-Cuando el presidente habla del pueblo sabio y bueno está realizando una abstracción para referirse a la gente que desde épocas remotas hasta la actualidad ha sido capaz de ir encontrando vías de solución a los graves y complejos problemas a los que se ha tenido que enfrentar originados por situaciones muy diversas: sociales, políticas, naturales. El pueblo sabio y bueno es el que logró gestar y dar vida a México como nación; asimismo, es el protagonista en momentos cruciales en los que estuvo en riesgo la continuidad como país independiente; el pueblo sabio y bueno inició y sostuvo durante más de 15 años la lucha armada de la revolución mexicana, incluso sacrificando la vida de cientos de miles de mexicanos; igualmente es el que creó esa sólida infraestructura que permite hoy asegurar los servicios de salud y educación para todos, así como grandes e importantes empresas públicas estratégicas para el desarrollo económico y la soberanía nacional. Hoy a ese pueblo sabio y bueno mexicano lo podemos encontrar a toda hora y en todo lugar, aquí en nuestro territorio o en otras partes del mundo.

2.-Los apoyos económicos que el actual gobierno está entregando a ciertos sectores de la población de manera universal no son una dádiva. Significan apenas una pequeña retribución que trata de compensar la gran desigualdad económica de México. El nuestro es uno de los 20 países con mayor desigualdad en el mundo. En particular, la pensión universal para los adultos mayores, que se acaba de ampliar a partir de los 65 años, representa un ingreso que apenas si permite solventar a millones de personas de esa edad los gastos mínimos indispensables para vivir con dignidad.

3.-En este artículo se hace referencia a una minoría que abusa de los apoyos.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Leonardo Padura. | Foto: Asociación de Academias de la Lengua Española.






Luis López




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