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Alfonso Díaz Rey*
Viernes 17 de septiembre de 2021
El pasado día 7 del presente mes, con la firma del presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, se prorrogó por un año más la Ley de Comercio con el Enemigo, uno de los soportes «legales» de la política de ese país que mantiene el genocida bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.
Esa ley, que data de tiempos de la Primera Guerra Mundial (1917), cuya finalidad fue limitar el comercio con países considerados «hostiles», se utilizó para «legitimar» acciones de tipo económico, comercial y financiero contra Cuba, que Estados Unidos implementaron prácticamente desde el triunfo de la Revolución, acciones cuyo objetivo declarado fue generar carencias y malestar al pueblo cubano para restarle apoyo al gobierno revolucionario y derrocarlo.
Entre otras disposiciones legales[1] que sustentan el bloqueo están: la Ley de Asistencia Exterior (1961); la Proclama Presidencial 3447 (03-02-1962), con la que se estableció el «embargo» total del comercio entre Estados Unidos y Cuba; las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos del Departamento del Tesoro (1963); la Ley de Administración de las Exportaciones (1979); las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones (1979); la Ley para la Democracia Cubana (1992, conocida también como Ley Torricelli); la Ley para la Solidaridad Democrática y la Libertad Cubana (1996, Ley Helms-Burton); la Sección 211 de la Ley de Asignaciones Suplementarias y de Emergencia para el año fiscal 1999; la Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones (2000).
Mediante ese entramado legal, y sobre todo por el carácter extraterritorial que el imperio le impone, se afectan las actividades de todo tipo que el pueblo cubano debe realizar para su desarrollo, que hasta la actualidad le ha ocasionado daños equivalentes a 148 mil millones de dólares.
¿Por qué el bloqueo? ¿Por qué un pequeño país (109 884 km2 y 11.33 millones de habitantes) subdesarrollado y con escasos recursos naturales representa una amenaza a la seguridad nacional de la, hasta ahora, mayor potencia económica y militar del planeta, 89.5 veces mayor en extensión territorial y con casi 30 veces más población (9,834 millones de km2 y 330 millones de habitantes)?
Cuba es el ejemplo de lo que no debe suceder en los países de América Latina y el Caribe para que el imperio yanqui pueda extender y mantener su poder y control sobre nuestros pueblos y sus riquezas naturales. De ahí la continuación y agudización de la política imperial en la aplicación de esa arcaica Ley de Comercio con el Enemigo.
Veamos por qué:
Antes de la Revolución[2], Cuba era un país…
- Condenado al monocultivo, donde el azúcar era el 80% de las exportaciones.
- Donde inversionistas norteamericanos controlaban, entre muchas otras cosas, el 90% de la telefonía, el 70% de la refinación de petróleo, el 100% de la producción de Níquel y el 50% del ferrocarril.
- Donde las empresas farmacéuticas norteamericanas controlaban el 70% del mercado nacional de medicamentos.
- En el que apenas el 3% de los campesinos era dueño de la tierra.
- En el que apenas 4% de los niños en el campo comían carne y el 11% tomaban leche.
- Con una tasa de mortalidad infantil de 65 por 1000 nacimientos.
- Con una esperanza de vida, al nacer, de 62 años.
- Con una cobertura gubernamental de servicios de salud estimada en 6%.
- Con un 30% de analfabetismo y apenas el 55% de los niños en la escuela.
- Con una tasa de desempleo de 35%.
- Donde apenas el 22% de las viviendas era propiedad de sus habitantes, y el 72% de ellas carecía de servicios sanitarios y el 42% de electricidad.
La Revolución transformó al país y en pleno siglo XXI, no obstante más de 60 años de un cruel y criminal bloqueo, encontramos a Cuba…
- Con una mortalidad infantil de 4 por 1000 nacidos vivos
- Una esperanza de vida de 78.4 años, siete más que la media mundial y tres más que la media de Latinoamérica
- El desempleo en un escaso 3.1%
- Con una escolarización primaria de 98%
- Con una escolaridad media de 11.5 grados en la población mayor de 25 años de edad
- Con el 13.7 % de la población matriculada en la educación superior, y más de un millón de cubanos con título universitario
- Con un nivel nutricional de 3258 Kcal y 86.6 g de proteína por día
- Con una altísima seguridad ciudadana que se ilustra, por ejemplo, con un índice de homicidios de 4.3/100000, el más bajo de la región (en las Américas el índice es 16.3)
- Con el índice de médicos por millón de habitante mayor del mundo (8422, en 2018; Estados Unidos, en 2017, tenía 2550) y uno de los mayores índices de docentes por alumno en el mundo (11 por cada 100 matriculados; el índice de Estados Unidos es 7).
- Con14 enfermedades infecciosas eliminadas y otras 9 con incidencias muy bajas
- Y calificado según Naciones Unidas entre los países con Alto Desarrollo Humano.
Esas transformaciones hubieran sido imposibles bajo el régimen anterior a la Revolución, el capitalismo, sistema que necesita generar y mantener la desigualdad para sostenerse, de ahí su inviabilidad histórica y moral. Muchos países de América Latina y el Caribe pueden aportar ejemplos de tal inviabilidad.
Ese ejemplo, producto de la soberanía y dignidad del pueblo cubano, es el que el imperio trata de impedir que cunda. Sin embargo los pueblos de Nuestra América —que incluye a los caribeños— toman día a día más y mayor conciencia de su situación y sus causas, lo que necesariamente los conducirá a alcanzar su definitiva independencia.
Y la Cuba revolucionaria, que resiste y avanza, será su referente.
Notas:
[1] https://www.ecured.cu/Bloqueo_econ%C3%B3mico_de_Estados_Unidos_contra_Cuba
[2] Datos tomados de un artículo del connotado científico cubano, Agustín Lage Dávila. Puede consultarse en: http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/07/24/por-que-tenemos-un-bloqueo-economico-impuesto-por-los-estados-unidos-desde-hace-mas-de-60-anos/
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Ilustración de portada: Osval / Escambray.
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