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Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 10 de noviembre de 2021
Desde principios de octubre, nuevamente el presidente Andrés Manuel López Obrador fijó los temas de discusión en la agenda nacional. Precisamente el día primero del mes pasado el presidente informó que en la víspera había entregado en la Cámara de Diputados la iniciativa de reforma constitucional de la industria eléctrica. Este asunto se convirtió desde entonces en el de más amplio debate.
Los objetivos de la reforma son claros y precisos. El objetivo general es devolver al estado mexicano la rectoría en el suministro del servicio de energía eléctrica en todo el territorio nacional, esto en razón de que la electricidad tiene un carácter estratégico para la marcha del país. Para ello, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) volverá a tener un rol determinante en la planeación, desarrollo y operación del sistema eléctrico nacional, desde la generación de la electricidad, el despacho a través de las líneas de transmisión y distribución, hasta su comercialización y entrega a los usuarios.
A lo largo de un proceso gradual, durante los últimos 35 años, a partir del gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988), se fueron minando las facultades, funciones y potencialidades de la CFE. Las primeras acciones fueron llevadas a cabo en abierta violación a los principios y normas constitucionales, a través de la aprobación y puesta en práctica de leyes secundarias violatorias de la Constitución, con las cuales se permitió la participación de empresas privadas en la generación de energía eléctrica. A la par, CFE, la empresa pública de la industria eléctrica, se vio sometida a un proceso de reorganización para adecuar sus funciones a esa nueva realidad que se impuso de facto.
La llamada reforma energética aprobada en 2013 con la descarada intromisión de empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, a través de sobornos a legisladores para asegurar su voto en favor de la culminación del atraco a la nación, significó en la práctica dejar a la CFE como un apéndice para operar en favor de los intereses de las empresas privadas, con la intención final de relegar su participación prácticamente a servir como proveedor final del servicio eléctrico, una especie de oficina de quejas, créditos y cobranzas para asumir las pérdidas originadas por las leoninas ganancias de las empresas, nunca dispuestas a dar la cara ante los clientes, pero sí para apropiarse del mercado y del valioso sistema interconectado nacional estructurado, construido y operado por la CFE como fruto del trabajo que durante décadas han realizado los trabajadores electricistas altamente capacitados.
Desde luego, apenas el presidente anunció la entrega de la iniciativa en la cámara de diputados, sin siquiera conocerla, la alharaca no se hizo esperar. Todo un alud de terribles presagios: monopolización de la industria eléctrica, freno a las inversiones, contaminación por la electricidad a base de chapopote, carestía de la electricidad, desabasto, fuga de capitales, incumplimiento de los compromisos de México para el cambio climático, traición al fomento de las energías renovables.
En fin, nuevamente espantar a la gente con el petate del muerto. Es difícil entender cómo es que ese puñado de empresarios, nacionales y extranjeros, que tanto se enriqueció a costilla del bienestar de los mexicanos, no se da cuenta de que la gente ya no se la cree. A cada programa desarrollado por el gobierno de la 4T reaccionan de la misma manera, con los más terroríficos augurios que se les pueden ocurrir. Al terminar el día, la realidad los desenmascara, los pone en su lugar y quedan como lo que son: personas egoístas que no tienen más argumentos que las mentiras que reiteradamente difunden a través de sus medios de comunicación, igualmente cada vez más desacreditados.
En este escrito mi intención es resaltar la importancia de las centrales de generación hidroeléctrica y la manera como se les subutilizó durante la etapa en la que predominó el neoliberalismo, esa modalidad del capitalismo a la que ya estamos despidiendo, sentando también las bases para que no regrese nunca más.
Es de destacar la importancia de las centrales hidroeléctricas que se construyeron en el estado de Chiapas, ese rincón sureño de nuestro país tan rico en recursos naturales, tan pobre en cuanto a los niveles de bienestar de sus pobladores y tan olvidado y despreciado por los conservadores.
En la tabla siguiente, se concentran algunos datos de las centrales hidroeléctricas del país con capacidad instalada por encima de los 50 megawatts (MW). Junto con la contribución de otras centrales pequeñas, la capacidad de generación de energía hidroeléctrica alcanzada por la CFE es de 12 mil 126 MW, representando el 18% de la capacidad total del país, considerando las diferentes fuentes de energía, y tanto la aportación de la CFE como la de las empresas privadas.
| Central Hidroeléctrica | Entidad | Capacidad (MW) | Inicio de operaciones |
| Malpaso | Chiapas | 1080 | 1966 |
| Angostura | Chiapas | 900 | 1976 |
| Chicoasén | Chiapas | 2400 | 1980 |
| Peñitas | Chiapas | 420 | 1987 |
| La Amistad | Coahuila | 66 | 1987 |
| Infiernillo | Guerrero | 1120 | 1965 |
| El Caracol | Guerrero | 600 | 1986 |
| Zimapán | Hidalgo | 292 | 1996 |
| Colimilla | Jalisco | 51 | 1950 |
| Santa Rosa | Jalisco | 61 | 1964 |
| Gómez Farías | Jalisco | 240 | 1993 |
| Cóbano | Michoacán | 52 | 1955 |
| Cupatitzio | Michoacán | 72 | 1962 |
| La Villita | Michoacán | 300 | 1973 |
| El Cajón | Nayarit | 750 | 2007 |
| Aguamilpa | Nayarit | 960 | 1994 |
| La Yesca | Nayarit/Jalisco | 750 | 2012 |
| Temascal | Oaxaca | 354 | 1959 |
| Mazatepec | Puebla | 220 | 1962 |
| El Fuerte | Sinaloa | 59 | 1960 |
| Humaya | Sinaloa | 90 | 1976 |
| Bacurato | Sinaloa | 92 | 1987 |
| Marsal | Sinaloa | 100 | 1991 |
| Luis D. Colosio | Sinaloa | 422 | 1996 |
| El Novillo | Sonora | 135 | 1964 |
| Total | 11,586 |
Uno de los señalamientos más acuciosos del conservadurismo en contra de la iniciativa enviada al Congreso se enfoca en su supuesta preocupación debido a que, según ellos, de ser aprobada se frenaría la transición del país hacia las denominadas energías limpias. En la siguiente tabla se observa la capacidad de generación instalada para cada fuente de energía limpia, distinguiendo la propia de la CFE y la de los privados.
| Tipo de energía | Capacidad instalada (MW) | Generación anual (GWh) | |
| CFE | Eólica | 86.3 | 187.0 |
| Geotérmica | 878.5 | 5,918.3 | |
| Hidráulica | 12,126.2 | 20,241.5 | |
| Nuclear | 1,634.0 | 3,857.7 | |
| Solar | 575.8 | 3,710.4 | |
| Total | 15,300.7 | 34,094.9 | |
| Privada | Biomasa | 931.8 | 1,469.5 |
| Cogeneración eficiente | 1,036.0 | 4,705.1 | |
| Eólica | 3,708.0 | 9,750.9 | |
| Geotérmica | 52.0 | 115.5 | |
| Hidráulica | 497.3 | 1,559.0 | |
| Solar | 151.9 | 146.9 | |
| Otro | 6.6 | 3.6 | |
| Total | 6,383.6 | 17,750.5 | |
| Total | Total | 21,684.4 | 51,845.5 |
Las cifras hablan por sí mismas. Es de destacar que las hidroeléctricas de la CFE, ellas solas, suman casi el doble de la capacidad de generación de las empresas privadas, incluyendo todos los tipos de energía limpia, lo cual manifiesta que es muy poco lo que en realidad les preocupa el cuidado del medio ambiente.
Por otra parte, datos de la Comisión Reguladora de Energía (ese órgano dizque autónomo establecido por la reforma del 2013) permiten comparar los costos de generación para los diferentes tipos de energía, separando por una parte a la CFE y por la otra a los productores privados, resultando que el costo más bajo corresponde a la generación de las hidroeléctricas de la CFE, con 767 pesos por megawatt-hora (MWh).
Aquí vienen las preguntas clave en este tema de la generación de energía eléctrica que aprovecha la caída del agua en las presas. Antes de plantearlas, reitero los siguientes hechos irrefutables:
1.-A nivel mundial las plantas hidroeléctricas están consideradas como fuentes de energía limpia.
2.-En México la energía producida por las hidroeléctricas de la CFE tiene el menor costo de generación.
3.-La capacidad de generación instalada en las hidroeléctricas de la CFE representa el 18% del total nacional.
Entonces:
¿Por qué la energía generada por las centrales hidroeléctricas no es la primera que debe despacharse a través de la red de transmisión para que llegue a los centros de consumo?
¿Por qué las presas deben mantener acumuladas reservas de agua que en épocas de lluvia originan inundaciones al tener que liberarlas en grandes volúmenes en lugar de descargarlas de manera controlada para generar electricidad?
¿Por qué si las hidroeléctricas tienen una capacidad de generación del 18% sólo generan en promedio el 10% de la energía demandada por los usuarios en México?
La respuesta es una sola y muy simple: a los dueños de las empresas privadas dedicadas a generar energía eléctrica sólo les importan sus insaciables ansias de ganar dinero a toda costa.
Por eso, sólo por eso, la industria eléctrica en México debe operar nuevamente bajo la rectoría del estado. Por eso, sólo por eso, la iniciativa para reformar la constitución que actualmente se encuentra bajo discusión deberá ser aprobada.
La empresa privada podrá seguir participando ya que la misma iniciativa señala que el 54% de la generación corresponderá a la CFE y el 46 restante a los privados. Podrá continuar operando, seguramente lo hará, pero las reglas ahora serán otras. No ésas que aprobaron los legisladores en el 2013 con base en embutes y sobornos en contra del interés nacional.
Y sí, Chiapas ese gran estado que algunos conservadores quisieran que no fuera parte del país, al igual que Oaxaca y Guerrero, contribuirá aún más al suministro de luz para México gracias al Grijalva que va serpenteando a través de su territorio, liberando a su paso la energía para producir el fluido eléctrico e irrigando sus bosques y selvas motivos también de una gran riqueza.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: CFE.
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