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SOMOSMASS99

 

Juan Manuel Chabolla Romero*

Miércoles 2 de febrero de 2022

 

Aclaración inicial

El presente escrito se refiere a las relaciones entre los estudiantes y sus maestros; no se refiere a las escuelas en general, ni tampoco a la política educativa nacional, acerca de la cual estoy bastante desinformado en la actualidad.

  • La formación de los seres humanos requiere de tiempo… tiempo bien invertido, no perdido. De hecho la formación humana dura toda la vida en los diversos escenarios de la misma. Uno de estos escenarios lo encontramos en la práctica de una profesión que le da sentido a la existencia de las instituciones de educación superior (llámense éstas, universidades, escuelas normales, politécnicos o tecnológicos).
  • La formación integral de las personas abarca los conocimientos, las emociones, las actitudes y los valores. Los conocimientos prácticos y teóricos, técnicos y humanísticos, debidamente contextualizados en el tiempo y en el espacio. Las emociones positivas, la  fuerza de carácter y el dominio del temperamento; las actitudes constructivas como el amor a la vida, el respeto por sí mismo; la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza; la salud física y mental, el ejercicio, la práctica de los deportes más comunes en el lugar donde se vive: el senderismo, la natación, el montañismo, el futbol y demás. En cuanto a los valores intelectuales y morales, la integridad, la dignidad, la responsabilidad, la solidaridad y la empatía. 
  • A los maestros de educación superior, además de completar nuestra formación como personas y como ciudadanos de este mundo y de este país, les compete formarnos como profesionistas aptos al servicio de la sociedad de la cual surgimos. No para medrar o explotar a los demás, sino para resolver aquellos problemas que impiden a los ciudadanos tener una mejor calidad de vida. 
  • Los maestros (ellas y ellos), desde el pre-escolar hasta el posgrado, son los profesionistas de la educación; no son simples empleados sino los responsables de la formación de los educandos.
  • En la educación, no todo es válido ¡por fortuna!  No se vale dar gato por liebre (como por ejemplo, dedicarse únicamente a “capacitar” en vez de formar verdaderamente a los estudiantes, olvidando que la capacitación es complementaria). Tampoco se vale fomentar las relaciones de poder, por encima de las relaciones de igualdad y colaboración. Mucho menos se vale utilizar a los estudiantes en beneficio de algunos maestros poderosos.
  • El conocimiento no es algo dado, universal o eterno, sino que se construye social e históricamente en nuestra práctica concreta y cotidiana, al contacto con eso que llamamos realidad (el mundo interior individual, el mundo exterior, la interacción humana en distintos niveles y dimensiones, así como  la educación formal) y que van en continuo devenir. 
  • En la verdadera educación no hay recetas que valgan para el estudiante en abstracto; sino búsquedas honestas, propuestas concretas y compromisos con personas de carne y de hueso.
  • Suele decirse que una imagen dice más que mil palabras; sin embargo se reflexiona principalmente con palabras y conceptos. La vida intelectual exige esfuerzo y disciplina para ir más allá de lo audiovisual, de lo inmediato y de lo aparentemente obvio.
  • Crecemos más por rupturas que por continuidades, no obstante que las rupturas nos asustan y nos duelen puesto que nos quitan la comodidad de lo supuestamente seguro.
  • En lo académico más vale el consenso que las votaciones; éstas con frecuencia obedecen a diversas presiones o manipulaciones; en cambio aquéllos (los consensos) entre las personas libres que no esperan “línea”, se logran por convencimiento.
  • Se convence con pruebas y con argumentos, no con imposiciones (sean éstas violentas o seductoras, que para el caso es lo mismo). Los argumentos requieren ser fundamentados y convincentes. 
  • En cada proyecto educativo, en cada asignatura que cursan los estudiantes, es necesario que tengan presente no sólo el qué, cómo y con qué; sino sobre todo, por qué, para qué, para quién y con qué consecuencias previsibles.
  • Más que la calidad y la excelencia, que son categorías empresariales, es importante acentuar en los estudiantes y los maestros, el sentido de responsabilidad y los altos estándares de desempeño.
  • Respecto a las metodologías del aprendizaje, las exposiciones breves y puntuales son muy importantes; pero también lo son los métodos activos y participativos como el trabajo en equipo, el diálogo crítico, los talleres, seminarios y laboratorios; todo ello con la constante práctica de la lecto- escritura. 

Aclaración final

Ignoro en qué medida los principios a los que aquí me he referido se aplican o se pueden aplicar, en estos tiempos de pandemia, en nuestras aulas reales o virtuales. 


La primera versión de este escrito data de 1996 y llevaba por título Por principio de cuentas… y apareció en el Cuaderno humanístico número 26, Instituto Tecnológico de Celaya. 

La presente versión corregida, data de enero 2022.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, en el que colabora el autor.

[email protected]

Foto de portada: Priscila Du Preez (@prisciladupreez) / Unsplash.






Luis López




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