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Jatzibe Castro*
Miércoles 9 de marzo de 2022
A Luziana
Aquella niña bebé, a quien no le gustaba dormir sola en la cuna de princesa que le regaló su abuelo, pienso… porque temía inconsciente al abandono. Aquella niña bebé que retozaba en la estancia infantil y pasaba la hoja cuando tocaba cambio de grupo, sin tan solo mirar a quienes extrañaban la luz de su presencia, pienso… porque tocaba lo que sigue.
Aquella niña bebé, que jugaba con aquel niño que presentó a su madre sin saberlo, desde los reportes que las maestras hacían de cotidiano y quien después de 20 años sigue siendo su amigo, el mejor. Aquella niña bebé, que dejó ver su timidez con silencios y ceños fruncidos y con todo y ella, aprendió a hacer amigos prontamente, con el breve impulso de su madre de amor.
Aquella niña, aún siendo niña, fue bailarina, gimnasta y karateca, y eligió ser delfín, porque la frescura y calidez del agua es su otro hábitat más exclusivo, donde se siente libre, fuerte, tenaz e invulnerable. Aquella niña hizo lo que se propuso en ese lapso de tiempo en que se absorbe el mundo con algo de inconsciencia y después forma parte de la estructura que te fraguas para enfrentar la vida.
Aquella niña, ya niña, que en la escuela primaria fue aplicada, feliz y también acosada por quien, desde su infancia diferente, envidiaba su luz sin entender y agredía con saña de líder malicioso a quién sabía más fuerte sin saberlo.
Aquella niña, puberta, que inició la búsqueda de su identidad con mil preguntas e imaginaba un mundo rosa en el que haría realidad los sueños que concibió en su fábrica de ilusiones, emprendió el viaje más lejos de lo que nunca imaginó su madre al apoyar su evolución. Aquella adolescente tuvo un fuerte revés lejos de quienes no reconocía como los suyos, cuando la maldad humana, al identificar lo que parece vulnerable, lo quebranta en vez de cobijarlo, y en ese mundo, aquella niña puberta, enfrentó oscuridad y desventura, más lo reconoció y pidió el auxilio necesario para continuar su camino entre quienes al fin reconoció como su mundo.
Aquella niña adolescente se hizo del valor que lleva dentro y emprendió el camino bachiller, en el que empiezas a volar, apenas los pininos, las alas inmaduras haciendo oscilaciones primerizas que te levantan y hacen aterrizar suave o brusco. Y en ese mundo bachiller hizo nuevas amigas, de aquellas de a de veras, esas que suelen perdurar y te acompañan siempre, aunque estén lejos.
Aquella niña bebe y luego adolescente, que disfrutó al máximo sus festejos con sus amigos y la familia que la acogió con brazos de cariño y protección, creció y fue encontrando respuestas en el fondo del ser que se fue haciendo.
Aquella niña que fue bebé, niña y adolescente, fue incursionando en la adultez primera, tomando decisiones que la llevaron a viajar lejos y aprehender el mundo desde esos parajes y los de mil libros que ha leído, decisiones que la llevaron a cumplir un sueño más: el universitario, eligiendo la química primero y luego la industrial, ambas ingenierías, que deseo le abran las puertas a sus deseos, entre otras cosas, la del aprendizaje del trabajo, ese que además de forjar, hace aprender, sentirse productiva, saltar las trancas para correr por las praderas de la vida que, ella lo sabe ya, no es algo fácil.
Aquella niña, joven adulta de alma vieja y ojos brillantes, ahora, lejos de su familia y cerca de su madre, unidas por el hilo invisible del amor verdadero, es la alegría que lleva adentro, las ganas de cantar y de bailar con voz y movimiento que dejan salir su alma y darse al mundo no sin temores, no sin angustias y a veces ansiedades a las que ganan las ganas de avanzar y abrazar lo que en el mundo encuentre al rebuscar desde sus sueños locos, lo que la haga ser más feliz porque merece, porque se lo ha ganado, porque a eso vino a esta su vida.
Aquella niña, bebé, niña, adolescente, bachiller, joven adulta, ahora universitaria, después de avasallar la timidez que la identificó en sus caminos, no sin batallas duras en las que fue triunfando, ahora se vislumbra y se proyecta:
¡el alma de la fiesta de su vida!
* Jatzibe Castro Castro es pintora y escritora.
Instagram: Jatzibe_Castro
Imagen de portada: Jatzibe Castro.
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