SOMOSMASS99
Esther Sanginés García*
Miércoles 9 de marzo de 2022
Desmond Tutu, maestro en el contexto sudafricano
Hace ya casi medio siglo, en 1953, Tutu obtuvo su título de Maestro en la Normal de Pretoria, al terminar sus estudios pasó una temporada breve enseñando historia e inglés en el Instituto Madibane de Soweto y luego en el Instituto Krigersdorp, al oeste de Johannesburgo donde su padre era director. Allí conoció a la que sería su compañera de vida, Nomalizo Leah Shenxane, después Leah Tutu, enfermera, maestra, gran constructora de los derechos humanos en Sudáfrica. Una nueva ley de educación terriblemente injusta lo llevó a renunciar a la enseñanza escolar y a convertirse en sacerdote.
Sudáfrica era un avispero, mientras en otros países del continente los negros iniciaban un proceso de liberación que retumbaba en el mundo, el Partido Nacional Blanco, lleno de miedo y de odio, pretendía organizar una forma de “Educación escolar de los negros”, irracional y discriminatoria (la expongo en el segundo apartado). El tercer punto de este artículo muestra “el contexto sudafricano en que Tutu estudia para ser sacerdote anglicano”.
Desmond Tutu, el maestro
En Soweto empezó su vida como maestro dando clases de inglés y de historia. De allí pasó a trabajar en el Instituto Krigersdorp, en ese lugar se consolidó una vocación profunda por la enseñanza-aprendizaje; como ser humano se fortaleció, pues debía ir más allá de una relación personal muy lastimada. A Desmond Tutu le había dolido inmensamente la forma cómo su padre, cuando se emborrachaba, trataba a su madre, le costó tiempo y esfuerzo perdonarlo. Muchos años más tarde le abriría su corazón al Dalai Lama “Yo estaba muy enfadado conmigo por ser demasiado pequeño para poder pegarle. Cuando mi padre estaba sobrio era una persona maravillosa, pero mi madre era un ser humano increíble, una persona muy dulce. Y eso hacía que ese maltrato resultara más duro” [1]. En esa escuela conoció a Leah.
Mientras trabajaba como maestro seguía estudiando. Dos años después, en 1955, obtuvo su grado de Bachiller por la Universidad de Sudáfrica y comenzó a trabajar como profesor de secundaria en el Instituto Bantú de Johannesburgo, allí donde había estudiado, como él decía, “de regreso a mi alma mater”. En una entrevista compartió:
Traté de ser lo que mis maestros habían sido para mí con estos niños, ‘dijo’, busqué inculcarles el amor propio, el amor a sí mismos. El orgullo por lo que estaban haciendo. Un amor a sí mismos que fuera más allá de cómo los definieran [los afrikáners], no eran tal y tal. [Y apasionado cambia de sujeto como si los alumnos estuvieran allí] Ustedes no son eso, tú no eres eso. Asegúrense de demostrar que están equivocados convirtiéndose en lo que su potencial dice que pueden llegar a ser [2].
Tutu, consideraba que sus alumnos eran capaces de romper los límites y los preparaba para ello. “Dan la impresión de que el límite es el cielo, que pueden vencer los obstáculos que se presentan en su camino, pueden llegar a las estrellas”. Y más adelante en una entrevista afirma: “sabíamos sí, que tenían privaciones, no tenían lo mismo que los niños blancos, pero su vida podía ser muy plena”. Ponía ejemplos de su infancia: “nos hacíamos juguetes con alambres, hacíamos carros y explotábamos de alegría.” En su amor a la docencia, reconoce la labor de sus maestros: “Muchas de las personas que nos enseñaron fueron muy dedicadas y nos inspiraron para imitarlos y realmente convertirnos en lo que podíamos llegar a ser, nos convencieron de que el cielo era el límite y que podíamos alcanzar las estrellas” [3].
Alcanzar las estrellas, con amor, disciplina, estudio que involucre el conocimiento de la ciencia, la técnica, el lenguaje, el amor a sí mismos y a los demás, el compartir, el sentido de comunidad, y de una vida ética.
Dos acontecimientos importantes se dieron en su vida en ese 1955: entró al servicio de la Iglesia anglicana como subdiácono, y el dos de julio se casó con Leah en una ceremonia de boda católica. “Ese acto ecuménico en una etapa muy temprana de su vida nos da una pista de su compromiso con el trabajo ecuménico en años posteriores”.
En 1956 se convirtió en padre, con una diferencia de menos de un año nacieron sus dos hijos mayores: Trevor Thamsanqa y Theresa Thandeka.
En 1957, un problema de conciencia lo llevó a renunciar a la enseñanza escolar; para comprender esta decisión es importante tener una idea de cómo eran las leyes que pretendían regular la educación escolar de los negros.
Detrás de estas leyes estaban el miedo y el odio, el grito de la negritud, el despertar del león africano, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, elevaba su voz (en estas luchas me detendré en la próxima entrega).
La educación escolar de los negros
La educación de los negros la llevaban a cabo las escuelas misioneras de las distintas ramas del cristianismo, primero subsidiadas por sus países de origen, principalmente Inglaterra y Holanda. Esta situación se mantuvo durante más de dos siglos.
En el Siglo XX, en el año 1910 (que coincide con el inicio de la revolución mexicana) fue aprobada la Constitución de la Unión Sudafricana y todo el territorio pasó a estar bajo el mando de Inglaterra, país que desde fines del siglo XIX había estado teniendo problemas para mantener “sus colonias”, algunas de las cuales se manejaban con bastante independencia. Esa situación se volvió más complicada después de que terminó la primera guerra mundial y la supremacía económica pasó a los Estados Unidos; los ingleses para no perder el control sobre sus anteriores colonias formaron la “Mancomunidad Británica de Naciones” en 1931 (también conocida como Commonwealth). Sudáfrica obtuvo, junto con todas las demás naciones, cierta autonomía para autogobernarse, siguiendo algunos preceptos de la Corona Británica, como la prioridad en el comercio y el subsidio a las iglesias.
Al llegar al poder el Partido Nacional Blanco en 1948, los que quedaron como gobernantes del Estado siguieron subsidiando a las iglesias, preferían negros cristianos que seguidores de las distintas formas de religión Bantú. En las escuelas de los misioneros se habían graduado: maestros, médicos, abogados, teólogos, también los líderes del Congreso Nacional Africano y de los distintos grupos de resistencia al Apartheid. Por eso, los miembros del Partido Nacional Blanco en el poder estaban decididos a que la enseñanza que se impartiera a los nativos se transformara, para que aceptaran primero y se identificaran después con las condiciones de vida y los roles que desde el gobierno se designaban para ellos.
El ataque a la educación se fundamentaba en que la enseñanza alejaba a los negros “de su condición inferior”, pues según la mafia en el poder habían nacido para ser sirvientes, casi esclavos, la educación no debía crearles falsas expectativas. Saber leer instrucciones, escribir recados, contar y aprender trabajos manuales o de servicio doméstico eran lo único que se les podía ofrecer, así estarían listos para aceptar su destino como fuerza de trabajo no calificada (¿Los ideólogos de la educación de la OCDE habrán aprendido en Sudáfrica? ¿Por ello se han quitado las humanidades, la educación cívica y moral de las escuelas, el gusto por la lectura? Cierro el paréntesis).
Así que desde el Congreso Legislativo los miembros del Partido Nacional Blanco redactaron y aprobaron una nueva ley sobre la educación para los negros, según la cual, su control debía pasar a manos del “Departamento de Asuntos Nativos del Estado”, que era el encargado de llevar a cabo las políticas racistas. Si alguna iglesia decidía seguir conservando sus escuelas, perdería los subsidios gubernamentales, eso colocaba a las escuelas en condiciones difíciles, sin el dinero del Estado no podían sobrevivir, ya que eran gratuitas.
En la Iglesia Anglicana había dos posturas ante la ley: “¿Debían poner sus escuelas a disposición del gobierno, contribuyendo a la implantación de un sistema injusto y pecaminoso, o negarse a colaborar, arrojando a sus alumnos a las calles, privándolos de educación?”[4]. Con esta pregunta de Trevor Huddleston se inicia la confrontación creciente entre la Iglesia Anglicana y el gobierno racista de los afrikáners.
Tutu había empezado a trabajar como maestro cuando el gobierno promulgó la ley de educación bantú, sólo que al principio, su aplicación era más laxa. En 1957 se había dado otra vuelta de tuerca:
…tras su aprobación [de la ley de educación bantú] latía un viejo conflicto que la comunidad afrikáner mantenía con los misioneros británicos que, a sus ojos, inculcaban a sus pupilos peligrosos valores de justicia e igualdad que apuntaban, no al desarrollo separado, sino a ese ideal integracionista tan en boga entre los blancos liberales… el conflicto se reavivó cuando, en 1957, el gobierno aprobó la denominada «cláusula eclesial», que aplicaba la segregación en las iglesias. Según la nueva ley, se requería el permiso de las autoridades para que una iglesia establecida en un área blanca admitiera nativos [5].
Fue en esos momentos cuando la discusión se avivó, debido también a la vigilancia sobre las escuelas. Desmond Tutu consideró que la situación se iría recrudeciendo y las opciones no eran éticamente válidas, así que escogió renunciar por respeto a sus alumnos y como protesta contra la ley de educación bantú. La decisión fue muy difícil, pues tenía treinta años, estaba casado, tenía dos hijos, a pesar de eso, no podía claudicar.
En esos terribles momentos Trevor Huddleston le propuso que entrara al seminario anglicano, aunque como explicaría más tarde, no había experimentado una especial llamada al sacerdocio; era un ferviente cristiano, el sacerdocio anglicano no está reñido con el matrimonio y el ministerio le permitiría casi la única alternativa posible para continuar con su vocación de enseñante.
El contexto en que Tutu estudia para ser sacerdote
Si ante la injusticia no te pones en pie y te opones a ella, entonces cada noche debes confesar tu culpa y decir: «Dios, he pecado, porque he desobedecido una ley fundamental de nuestra relación».
Desmond Tutu
En 1958 Tutu ingresó al seminario de St. Peters (Rosettensville, Johannesburgo), quedó sumamente impresionado con la vida espiritual de la comunidad, allí se “fraguó su auténtica vocación religiosa. Sus superiores no tardaron en percibir las dotes de liderazgo del nuevo seminarista… el rector Aaelred Stubbs, en su informe, concluía: «sus dones intelectuales, combinados con una probada integridad moral, lo convierten en un valor único para el futuro de la iglesia en sudáfrica» [6].
En 1960 obtuvo la licenciatura en teología, fue ordenado Diacono en diciembre de ese año en la catedral de Santa María de Johannesburgo. Su desempeño fue brillante, mientras más estudiaba teología más se apasionaba por su conocimiento y difusión, más la relacionaba con la dignidad y libertad intrínseca de los seres humanos.
¿Qué pasaba en Sudáfrica mientras Tutú tomaba estas decisiones?
Mientras se formaba como teólogo, el Apartheid estaba en su máximo apogeo. El primer ministro Hendrich Verwoerd declaró a Sudáfrica como “Nación Blanca”, aunque había 75% de población negra y mestiza; para evitar la presencia que según él, “ennegrecía las ciudades”, todos los negros y mestizos fueron trasladados por la fuerza a una especie de campos de concentración a los que llamaron bantustands (¿stands de Bantús?), los sacaron de sus casas con lujo de fuerza y los reubicaron, barrios enteros desaparecieron y fueron reconstruidos como residencias blancas.
Los caminos de la resistencia
Los negros optaron por dos caminos, uno fue la resistencia pacífica, uno de sus principales impulsores fue el maestro y pastor Albert John Luthuli (o Lutuly), que era hijo de un jefe tribal de la etnia zulú, fue electo jefe o rey en 1936 (cargo que conservó hasta 1956) y al mismo tiempo misionero y profesor; Luthuli formó parte del Congreso Nacional Africano desde 1944. A partir de 1952 fue su presidente, dio a conocer al mundo la situación de los negros en Sudáfrica, fue perseguido político, optó por la resistencia pacífica en momentos en que África entera era un polvorín. Por su trabajo de repercusiones internacionales, en 1960 recibió el Premio Nobel de la paz. Aunque acostumbraba vestir a la usanza europea, se presentó en Oslo con la indumentaria tradicional de un jefe zulú.
Cuando se cuestionó a Luthuli sobre su militancia en el Congreso Nacional Africano, cuando él era misionero cristiano, contestó:
Estoy en el Congreso precisamente porque soy cristiano. Mi creencia cristiana sobre la sociedad debe encontrar su expresión aquí y ahora, y el Congreso es la punta de lanza de la lucha real… Mi propia exhortación, porque soy cristiano, es entrar en el meollo de la lucha con otros cristianos, tomando mi cristianismo conmigo y orando para que pueda ser utilizado para influir para bien el carácter de la resistencia [7].
El otro camino era la violencia, una semana después de que Luthuli recibiera el premio Nobel de la paz se organizó formalmente el brazo armado del Congreso Nacional Africano, que se denominó a sí mismo “La lanza de la nación”, iniciando una serie de campañas de sabotaje y contraataque por los asesinatos y despojos.
Un par de años antes, en 1958, muchos hombres y mujeres, inconformes con la política de segregación racial, y de las vejaciones a la dignidad de las personas, crearon el Congreso Panafricano (PAC) “que en 1960 [el 21 de marzo] convocó a una manifestación en la ciudad de Sharpeville para protestar contra la ley que limitaba el movimiento de los trabajadores negros en áreas reservadas a los blancos. El resultado fue una brutal represión que dejó 70 muertos y más de 180 heridos” [8]. Entre ellos había mujeres y niños; por si esto fuera poco, el 30 de marzo de 1960, el gobierno afrikáner declaró el estado de emergencia, a partir de ese momento fueron detenidas 11 mil 727 personas. El Congreso Nacional Africano y el Congreso Panafricano fueron prohibidos y sus miembros obligados a pasar a la clandestinidad o a exiliarse. Desde ese momento las dos organizaciones abandonaron la tradicional estrategia de lucha pacífica y protesta no violenta e iniciaron una incesante lucha armada.
A la matanza de Sharpeville sucedió una oleada de protestas en todo el mundo, incluida la condena de las Naciones Unidas (ONU), de tal modo que durante los 30 años siguientes el país se encontraría cada vez más aislado por parte de la comunidad internacional. En estas condiciones:
El 5 de octubre de 1960 se realizó un referendo en el que el 52 por ciento de los electores votó en contra de la unión con Reino Unido, lográndose así la independencia del país africano del imperio británico, pero no fue hasta el 31 de mayo de 1961 cuando se declaró la República de Sudáfrica [9].
Al dejar de estar bajo el mandato británico, la élite blanca sudafricana profundizó el apartheid, lo que causó su expulsión de facto de la Mancomunidad Británica de Naciones, en 1961.
Sin nexos con Inglaterra, el Partido Nacional Blanco cometió grandes crímenes de lesa humanidad, la población originaria resistió.
Tutu estaba en el seminario, se convertía en sacerdote, en cierta forma protegido. Varios caminos y opciones se abrían ante él.
En próxima colaboración para SomosMass99 contaré un poco de lo que pasaba en África, el grito de la negritud, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, los racistas sudafricanos ciegos y sordos, y la evolución de Desmond Tutu.
Notas:
[1] Su Santidad el Dalai Lama y el arzobispo Desmond Tutu con Douglas Abrams, El libro de la Alegría, Editorial Grijalbo, edición digital, nov. 2016, s/p.
[2] Desmond Tutu Biography, Age, Wife, Children, Career, Education, Networth, www.ebnewsdaily.co.za/2021/12/desmond-tutu-biography-age-wife-children-career-education-networth.html
[3] Ídem, traducción libre.
[4] Ídem
[5] Ídem
[6] Márquez Beunza Carmen, Desmond Tutu el testimonio de una teología profética, octubre 2013
[7] Albert John Lutuli | Casa África y Albert John Luthuly, en Ecured. www.ecured.cu/Albert_John_Luthuli
[8] Sharpeville Massacre, www.britannica.com/event/Sharpeville-massacre
[9] Sudáfrica celebra los 107 años de la Unión Sudafricana, www.telesurtv.net/news/Sudafrica-celebra-los-107-anos-de-la-union-saudafricana-20170529-0040.html, publicado 31 de mayo 2017.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Imagen de portada: Desmond Tutu. | Foto: Wikimedia Commons.
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