La amenaza
Agustín Galo Samario
La desaparición de 43 estudiantes de la normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, y el asesinato de seis personas, entre ellas tres normalistas, ha provocado una enorme crisis en el PRD de la que no escapan los militantes de ese partido en Guanajuato. Como ocurrió en el terremoto de la Ciudad de México en 1985, la tragedia destapó por completo una cloaca que desde hace tiempo ya dejaba ver las inconsistencias de una organización política que mientras más cargos públicos obtenía más se alejaba de sus principios y se olvidaba de sus causas.
Con el impacto de lo ocurrido en Guerrero, y con Ángel Aguirre Rivero como un gobernador apoyado desde siempre por Los Chuchos (Jesús Ortega Martínez, Jesús Zambrano y con ellos Carlos Navarrete Ruiz, actual dirigente nacional) pero que se vio forzado a renunciar por sus omisiones no reconocidas, el PRD acabó por perder la poca credibilidad que le quedaba después de haberse entregado a los brazos del PRI en el Pacto por México.
Hoy, los perredistas más prominentes deben andar con pies de plomo. Como lo dijo el propio Navarrete Ruiz en la toma de protesta de Baltasar Zamudio como presidente del Comité Directivo Estatal en Guanajuato, ahora deben ser especialmente cuidadosos en la selección de candidatos para evitar la infiltración del crimen organizado y vigilar que quienes logren en 2015 cargos de elección popular no caigan en la tentación del dinero malhabido. Corre la versión, incluso, de que se les prohibió hablar en público de las repercusiones que ha tenido en su partido el caso de los normalistas de Ayotzinapa.
El propósito es dejar que se calmen las agitadas aguas y apostar por el pronto olvido de la población. Es muy complicado que lo consigan, pues se trata de la primera matanza de estudiantes desde 1968. Pero en medio del nerviosismo, los militantes del sol azteca tienen en qué entretenerse: las interminables pugnas internas.
Pese a que el ahora ex presidente estatal Hugo Estefanía Monroy se convirtió de la noche a la mañana en neoizquierdista, sobreviven opositores a esa corriente que no están de acuerdo con que los parientes de Los Chuchos en el estado acaben de adueñarse de su partido y menos sin oponer resistencia. El escarceo de los días recientes entre Luis Nicolás Mata, militante histórico del perredismo leonés, y Guadalupe Torres Rea, en el que la diputada lo acusa de ser parte de un grupo que sólo “saben de traiciones, de manipulación, de robos”, es un caso más de ese tipo de conflictos.
Acaso la decisión de Nicolás Mata de exigirle a la diputada que compruebe sus acusaciones termine por costarle la representación del PRD ante el instituto electoral del estado. Aunque en todo caso, este episodio, como muchos otros, tal vez se convierta en sólo una anécdota. Porque ante la magnitud de la crisis en que se encuentran los perredistas, la mayor amenaza es que en las próximas elecciones el sol azteca ingrese definitivamente a la lista de partidos satélites. Y, ahí sí, ya ningún pleito tendrá relevancia.
Comparte en Facebook
Twittéalo








