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PERSIGUIENDO SOMBRAS

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / Top News / 05/11/2014

Si no votas ¿no te quejes?

Raúl Muñiz Torres

Ante la oportunidad que México tiene de contar su historia moderna como un antes y un después del caso Iguala, cobra una vigencia total el sentido de votar o no en un país que defrauda de manera pertinaz a sus electores.

Hay expresiones a todas luces cuestionables que indican que “si no votas, no te quejes” o que el voto “es una de las mejores maneras de hacernos escuchar” y que “el sufragio efectivo es la muestra palpable de la democracia”.

¿Realmente el ciudadano que no votó el día en que Iguala eligió a José Luis Abarca como su alcalde, no puede, no tiene derecho a quejarse? En México, se tiene un concepto equivocado y erróneo de lo que significa un sufragio efectivo.

Y no puede ser efectivo cuando se postula a un candidato que a todas luces, junto con su esposa, tenía ligas con el crimen organizado y nadie; ante tales circunstancias, puede moral y éticamente pedir participación ciudadana cuando un aspirante a un cargo de elección popular es un delincuente o se tiene una fuerte presunción de ello.

La mera emisión de un voto en las urnas el día de cualquier elección es apenas una pequeña dosis de una democracia. Lo que hoy, la ciudadanía mexicana está haciendo al manifestarse, al exigir, al demandar y presionar al gobierno para que encuentre vivos a los estudiantes normalistas de Guerrero, es la verdadera voz de una democracia, esas son las voces que si no bajan los decibeles, tendrán que ser escuchadas.

Esa es verdadera muestra de una democracia: la que da oportunidad de exigir de manera multitudinaria y organizada, que se respeten los derechos y la dignidad humana, aviso que si no es cumplido, pueda tener como consecuencia la salida inmediata del incompetente, del corrupto, del impune, del delincuente.

Ya Edgardo Buscaglia, el experto argentino en temas de corrupción y narcotráfico, se lo dijo a la periodista Carmen Aristegui: una sociedad organizada, con un proyecto de nación claro y con peticiones sensatas a sus gobiernos, es capaz de paralizar cualquier país, limpiar los congresos de incompetencia y echar de sus puestos a quien no cumpla los compromisos adquiridos. Y así es, pregunten a Colombia si no es posible.

Este momento es la gran oportunidad para realmente “Mover a México”, moverlo a través de su gente y no sólo mediante el discurso de un presidente que ve cómo su imagen apenas ayer era portada del Times y hoy, ve cómo la imagen de su gobierno es revolcada, maltratada y defenestrada hasta ubicar a México y su clase política no como vanguardista y moderna sino como el mismo país corrupto y salvaje de siempre.

 

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Luis López




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1 Comentario

el 05/11/2014

si señor a votar ¿ pero por quien?



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