SOMOSMASS99
LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Miércoles 14 de junio de 2023
Le puse tres flores rosas, porque es el único bebé,
los demás son adultos, quién sabe qué hicieron.
Pero él es un inocente.
– Encargado del Panteón de Huehuetoca.
Fue localizado el 25 de enero de 2023, sepultado bajo un montón de basura, tierra, cascajo, muy cerca de las vías del tren, en camino de terracería esquina Túnez, en la colonia El Dorado, en Huehuetoca, Estado de México. El hallazgo causó conmoción aquel día, ahí estaba prácticamente momificado, un pantaloncito color beige, con ribetes a cuadros color rojo y negro, sudadera blanca. Sin embargo, no hubo seguimiento de medios más que en el hallazgo. Nosotros encontramos la noticia en la documentación diaria que realizamos. De inmediato solicité apoyo de la Fiscalía para conocer más datos sobre el pequeñito y evitar que terminara en una fosa común, como hemos hecho junto a la Fiscalía y la Comisión de Atención a Víctimas del Estado de México.
La maestra Dilcya Samantha García Espinoza de los Monteros, Fiscal General para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género del Estado de México, habló con la persona indicada para hacerle saber que ese bebé iba a ser acompañado por nosotros, por lo que le pedía hablara con Servicios Periciales porque realizaríamos el dibujo del rostro del inocente, como lo hemos hecho con cada uno de ellos, y que mantuvieran al pequeño sin inhumar, porque nosotros lo inhumaríamos. Ignoramos qué pudo suceder, hasta que en la reunión de seguimiento que llevamos a cabo con las autoridades cada dos meses, el Ministerio Público, a cargo de la carpeta de investigación, nos comunicó que ya lo habían inhumado y lo más grave, SIN PERFIL GENÉTICO.
La maestra de inmediato informó al servidor público que debía solicitar ante el juez la exhumación, porque lo llevaríamos a inhumar al Panteón donde tenemos a todos nuestros pequeños, y que era gravísimo que lo inhumaran sin perfil genético.
Este 12 de junio de 2023 se llevó a cabo la exhumación en el Panteón Municipal de Huehuetoca, a las 11 de la mañana. Lo que vimos en esa diligencia nos heló el corazón. En la zona de la fosa común estaba el encargado del Panteón, parecía ser el único al que le dolía aquel ser. Marcó el pedazo de cemento que tenía encima con lo siguiente: “N-2. F41. 15-03-23. BEBE”, y colocó un florero con tres flores rosas: “Era un inocente, aquí hay muchos adultos que únicamente ellos saben qué pasó, pero el bebé no debió morir así”, me comentó el señor, visiblemente triste. Levantaron aquel pedazo de cemento, ni 40 centímetros de tierra cubrían el cuerpecito. De pronto apareció una bolsa rosa, de un tamaño muy pequeño para los datos que teníamos del bebé. Alarmada, le dije al MP que estaba muy pequeño. Él todavía dudó, comentándoles a los peritos que revisaran que fuera su caso. Sí, era el número de Carpeta (NUC).
Cuando abrieron la bolsa para que la perita en fotografía fijara el cuerpo, horrorizados, observamos por qué se veía tan pequeño. Literalmente, el bebé estaba doblado como si fuera un pedazo de papel, por eso estaba compacto, y eso nos mostró que a la persona que tuvo a cargo en Servicios Periciales a ese pequeñito lo que menos le importó fue darle dignidad en su muerte. Cerré los ojos imaginando el momento en que alguien decidió doblar el cuerpo del pequeño como si no valiera nada, inhumarlo sin perfil genético como si jamás esperara que alguien lo reclamase. Me llené de impotencia, de dolor, de encabronamiento.
Un pequeño fue desechado en aquel montículo de tierra y cascajo, suponemos por quienes debían cuidarlo. La causa de muerte: traumatismo craneoencefálico. Un pequeño que fue revictimizado por Servicios Periciales, al que nuevamente desecharon como si fuera basura dentro de una bolsa, sin una cajita que lo protegiera y sin lo único que podría ayudar a identificarlo en caso de que alguien lo extrañe: su perfil genético, como si quisieran borrarlo, arrojarlo ahí para qué terminara de desaparecer como era la intención de quienes los sepultaron la primera vez.
El 13 de junio acudimos al Panteón Heriberto Enríquez, en Toluca, Estado de México, donde también ya había sido inhumada nuestra pequeña Florecita, que fue encontrada sin vida dentro de una caja el 28 de octubre de 2022, muy cerca de la terminal de Toluca. La Fiscalía Regional, que en un primer momento tenía a cargo la investigación, decidió inhumarla. Por fortuna, no bajo la misma insensibilidad que en Huehuetoca.
El mismo día 13 llevaríamos a cabo la inhumación de Florecita, Nene de Huehuetoca, al que bautizamos como Ángel, Nene de Texcoco, y al que bautizamos como Miguel. Sin embargo, no fue posible inhumar a Ángel, al no contar aún con su perfil genético. Hoy tenemos ocho bebés inhumados en el Parque Memorial de Gayosso. Solamente dos de ellos identificados y con sentencia a sus asesinos, Lupita y César Emiliano. Este panteón se ha convertido en una especie de santuario para ellos, gracias al esfuerzo de la Comisión de Atención a Víctimas del Estado de México y a la misma Fiscalía, que han prestado oídos a la necesidad de dignificarles, aunque sea sin vida, con un espacio donde no se queden en la invisibilidad como se pretendía con nuestro pequeño Ángel. Este pequeño esfuerzo lo llevamos a cabo para resarcir un poco lo mucho que se les debe a nuestras niñas y niños en este México indolente.
Nos falta mucho para evitar que nuestros niños nos sigan siendo arrebatados de formas crueles. Admiramos y aplaudimos a quienes sin importarles nada más que el bienestar de nuestros niños ayudan a salvarlos, como ocurrió en Centro, Tabasco, el 26 de mayo de 2023, cuando vecinos de Ian, de 4 años, lo rescataron. El pequeñito era constantemente violentado por su padrastro y su madre, y en aquel momento había sido encadenado dentro de su casa. Los vecinos, luego de pedir el apoyo de las autoridades y estas al negárselos porque no contaba con permiso o una orden de cateo, valientes abrieron la casa, liberando al inocente, que ya se encuentra bajo resguardo de las autoridades estatales. Sin embargo, el padrastro y madre siguen prófugos.
Así es como cada uno de nosotros debemos actuar para evitar que nos sigan tirando en calles, barrancos, canales a nuestros pequeños. Obviamente, por el maltrato que recibió nuestro Ángel, interpondremos la denuncia correspondiente para que se castigue a quien sin más decidió borrarlo, violentarlo en Servicios Periciales.
El olor se quedó impregnado en la lengua, la nariz, la ropa, adherido a todos nuestros sentidos. Ese olor a indiferencia que penetra el alma, la conciencia para hacernos recordar que ahí estaba, que vivía, que era un ser humano que quería y quiere justicia. Aún tengo en la cabeza esa imagen atroz de su pequeño cuerpo doblado. Durante dos días he pensado por qué somos cada vez menos humanos con nuestros niños y niñas, en qué diablos nos hemos convertido. Muchas veces dan ganas de no ver, de no escuchar, no hablar del dolor, no redactar, no recordar. Pero este olor, dolor, se plasma, se huele, se ve, se siente, se observa, es real, y algo debemos hacer para detener el infierno que viven nuestras niñas y niños en casa.
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
Facebook: FridaGuerrera Guerrera
Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia
Imágenes de portada e interiores proporcionadas por Frida Guerrera.



Comparte en Facebook
Twittéalo








