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Caminan dos horas para ir a la escuela; «es lo que tenemos que hacer», dicen

Sociedad Estado / Top News / 07/11/2014

Martha Camacho / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / 6 de noviembre de 2014

Apenas son las dos y se apresuran a recoger sus cosas. Es la hora de regresar a casa e ir a comer. Bajar por senderos sinuosos, brincar charcos, sortear piedras y arbustos, y luego subir empinadas cuestas es el camino que siguen durante todos los días Miguel, Paola y Sandra.

Los tres cursan el primer grado en la Telesecundaria 402 en el Mineral de La Luz; a una hora de camino está su casa, en la comunidad Melladito.

“Son los primeros que llegan”, a las 7:45 ya están aquí y además “son de mis mejores alumnos, cumplidos y esforzados”, nos cuenta su maestra, Marcela Durán.

Quienes observamos el paso de estos niños creemos que es acto de verdadera entrega lo que hacen cada día de la semana para acudir a la escuela.
Quienes observamos el paso de estos niños creemos que es un acto de verdadera entrega lo que hacen cada día de la semana para acudir a la escuela.

Una tarde para recordar

Llegar al Mineral de La Luz es ascender por una recién remodelada carretera y disfrutar un paisaje semiárido. Las instalaciones mineras dominan el lugar. A la puerta de la secundaria esperamos a los niños que contentos y expectantes nos saludan.

La primera en cruzar la reja es Paola, la más extrovertida de los tres; su mamá también la espera para iniciar el camino de regreso. Le siguen Miguel y Sandra, todos tienen 12 años.

El trayecto que siguen a diario pasa por una empedrada calle de este antiguo mineral, pasamos a un costado de la Iglesia y luego viene el descenso por una estrecha vereda que por momentos pone a prueba el equilibrio de los adultos, ni qué decir de los niños, que apenas a unos minutos de iniciado el recorrido ya nos llevan ventaja y nos tienen que esperar.

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La Telesecundaria 402 se ubica en el Mineral de La luz.

Así, en medio de un camino resbaladizo, nos cuentan que “quieren ser de grandes”. Ellos no piensan en dejar la escuela, al contrario, sus sueños van más allá de este poblado en el que nacieron.

Paola quiere ser maestra, su madre que escucha la plática sonríe y nos dice quedito, ojalá se pueda. La niña es muy buena en español, a ella le gusta hablar con la gente y es muy cumplida, nos confía la maestra.  Ahora trabaja en la redacción de un cuento que ha titulado “El pez dorado”.

La niña nos cuenta que su padre se fue a Estados Unidos, vive con su mamá y sus abuelos en una casa situada en lo alto de la loma desde donde se domina el panorama.

Hemos caminado ya una media hora, en el trayecto se observa ya la planta de beneficio que opera Endeavour Silver, la empresa minera canadiense. Es el turno de Miguel, a él le gustan las matemáticas y le va muy bien en esa materia, pero aún no sabe que quiere estudiar. Su padre trabaja en la mina y su hermana también.  En un rato más lo dejaremos a la puerta de su casa, es la primera en la ruta.

Ya en plena subida, Sandra dice que quiere ser Chef y vaya que no está equivocada en la elección de acuerdo a sus aptitudes. La maestra nos cuenta que la niña es muy buena en ciencias, que le gusta hacer experimentos, mezclas, y el sueño que alberga para su futuro va de la mano con ello.

Parece que a este grupo nada los detiene, bueno, sólo el agua, y es que en la temporada de lluvias tienen que estar atentos al cielo, porque si los agarra la tormenta en el camino sería muy peligroso debido a las bajadas de agua que los podrían arrastrar. Ahora que lo sabe la maestra, cuando observan en el cielo que amenaza la tormenta los deja salir para que alcancen a llegar sus casas sanos y salvos.

 Siempre ha sido así

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La mamá de Sandra platica que salen muy temprano de Melladito para llegar a tiempo a clases.

Para los pobladores de Melladito, caminar es parte de su vida. El caserío se ubica en las montañas que albergan la veta madre que dio origen a la fundación de Guanajuato, lo forman apenas una treintena de familias dispersas en las colinas.

Los padres y  abuelos de Paola, Miguel y Sandra también fueron de Melladito a la Luz a la escuela. Y caminaron todos los días dos horas, a ellos no les parece nada extraordinario. Es lo que tiene qué hacer, dicen.

Teresa, la mamá de Paola, con 35 años hace el recorrido por partida doble ya que la acompaña en la mañana y la recoge por la tarde. Nos platica que ella fue a la escuela hasta sexto de primaria y lo hizo también por la vereda que pisa ahora. Y su papá, que hoy tiene 66 años, también hizo lo mismo, sólo que él llegó hasta tercero de primaria.

Antes estaba más difícil, recuerda la joven madre, cuando estaban chiquitos los teníamos que cargar y así subíamos la cuesta con ellos y la mochila.  En ese tiempo Sandra, Paola y Miguel asistían al jardín de niños Juan de Dios Peza, luego pasaron a la primaria Miguel Hidalgo.  Ya han pasado más de 8 años de eso.

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Cuando estaban chiquitos sí que era pesado porque los llevábamos cargados al kinder, dice la mamá de Paola.
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Sandra quiere ser chef, es muy buena en ciencias, relata su maestra.

La atlética figura de los tres niños da cuenta del esfuerzo físico que hacen a diario. Miguel es bueno para correr 100 metros, Sandra lo hace en 200 metros, a ambos alguna vez los llevaron a competir cuando estaban en la primaria, sin embargo no se ha dado seguimiento a esta cualidad. Lo cierto es que en ellos hay tres esforzados estudiantes que a su corta edad no saben de obstáculos para llegar puntuales a la escuela y para cumplir con todo lo que ahí se les exige. Definitivamente ellos no quieren engrosar las filas de la deserción escolar, no por su voluntad.

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Luis López




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