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Alejandro Israel Barranco Gutiérrez*
Miércoles 9 de agosto de 2023
Es importante recordar que los semiconductores son materiales que controlan el paso de la corriente eléctrica, aceptando o impidiendo la circulación de los electrones. Este hecho aparentemente simple le ha permitido a la humanidad crear dispositivos electrónicos como diodos, transistores, tiristores, entre otros. Como aplicaciones de estos dispositivos se crearon los radios comunicadores, la televisión, así como los sensores para los automóviles, para aviones y para naves espaciales. Como parte del avance de la ingeniería electrónica se creó el CHIP (Consolidated Highly Integrated Processor, en español: Procesador Consolidado Altamente Integrado), simplemente llamado circuito integrado. ¿Para qué sirve este módulo? Pues para realizar circuitos complejos en miniatura con aplicaciones específicas y una gran cantidad de dispositivos electrónicos interconectados internamente.
En 1965, Gordon Moore, el cofundador de Intel (una de las empresas fabricantes de chips más importantes desde algunas décadas), pronosticó que la cantidad de transistores en un chip se duplicaría alrededor de cada dos años, con un aumento pequeño en el costo. Esta predicción se nombró como la Ley de Moore. Esto gracias a la premisa de que cuantos más transistores haya en un circuito, el costo por componente se reduce, mientras que el rendimiento por chip aumenta. Este crecimiento de la tecnología permitió la creación de los teléfonos móviles que comúnmente llamamos celulares, en los cuales tenemos teléfono, cámara de video, sensores inerciales, micrófono, GPS, entre otras funcionalidades. Ahora tenemos chips en muchos ámbitos de la vida humana: en el horno de microondas, en el automóvil, en las laptops, en las máquinas industriales, en los equipos médicos, en las cajas registradoras de pagos, entre muchos otros.
La pandemia de Covid-19 resaltó la importancia de los semiconductores debido al aumento de la digitalización del mundo, y esta transición fue posible gracias a la industria de los semiconductores y su innovación. La elaboración de chips se vio afectada por las restricciones sanitarias del Covid-19. Cuando inició la pandemia, la industria automotriz actuó con miedo y canceló encargos de chips, prediciendo un desplome de ventas, esto perturbó a la industria de semiconductores. Además, muchos factores disruptivos continúan restringiendo las cadenas de suministro de semiconductores. Entre éstos se encuentran las limitantes estructurales en las propias cadenas de suministro, el aumento vertiginoso de la demanda de productos tecnológicos para trabajar en casa, la escasez de aparatos de litografía ultravioleta extrema (máquinas de 150 millones de dólares) que son necesarios para construir plantas de fabricación de vanguardia (ASML es el principal proveedor de máquinas de fotolitografía con más de cinco sextos de la industria). También los roces geopolíticos han afectado debido a que la cadena de suministro de semiconductores se ha transformado en un activo significativo en las estrategias geopolíticas entre China y Occidente. Este año, Rusia restringió las exportaciones de gases nobles, incluso el neón, un ingrediente decisivo en la producción de chips, eso condujo al levantamiento de las restricciones que en 2019 Japón impuso a las exportaciones a Corea del Sur de fluoruro de hidrógeno de alta pureza, un gas de grabado útil en la elaboración de semiconductores. A eso se le añaden las progresivas tensiones entre China y Estados Unidos, que amenazan con dividir aún más los grupos tecnológicos globales.
El gobierno de los Estados Unidos está decidido a recobrar espacios en los eslabones de la cadena global de valor de los semiconductores que en las tres últimas décadas fueron cedidos a los países asiáticos. El 9 de agosto del 2022 se promulgó la ley de fomento a la ciencia y la cadena de semiconductores (conocida como CHIPS and Science bill), una política que contempla apoyos directos a la industria de semiconductores de Estados Unidos por 52 mil 700 millones de dólares, y estímulos a la investigación y desarrollo en sectores estratégicos y nuevas tecnologías (aeroespacial, biotecnología, inteligencia artificial, robótica, computación cuántica, entre otros) por más de 200 mil millones de dólares. Estados Unidos cuenta hoy con apenas un 12% de la capacidad de producción global de semiconductores, mientras que en 1990 su contribución era del 37%. Los países asiáticos no solo reúnen más de tres cuartas partes de la capacidad productiva, además son los que fabrican los semiconductores más modernos.
La propuesta de la 4T en este sentido es de colaboración con el vecino del norte para generar oportunidades económicas y de empleo, así como construir un futuro sostenible y próspero para las próximas generaciones, buscando que los mexicanos trabajen en México. En apoyo a esta propuesta, el CHIPS and Science bill planea la localización de proyectos en los estados de Texas y Arizona, limítrofes con México. Por su parte, Intel anunció planes para robustecer las operaciones del Centro de Diseño de Semiconductores en Guadalajara, en el cual se realizan dos de los cinco pasos del proceso de fabricación de chips. En ese centro, Intel ocupa a más mil 700 profesionales del ramo, de los cuales 700 se incorporaron en el último año.
El maestro Ramón Jiménez López, director general del Tecnológico Nacional de México (TecNM), ha apoyado este proyecto de desarrollo tecnológico del país, impulsando la creación del diplomado y la carrera de Ingeniería en Semiconductores, y en ese mismo propósito se encuentra el maestro Ernesto Lugo Ledezma, director del TecNM en Celaya, de modo que se creó el nuevo programa de estudios profesionales y como respuesta a unos días de ponerlo en marcha son ya más de cien estudiantes inscritos.
De esta manera, el gobierno de la 4T no solamente ha creado nuevas instituciones educativas de nivel superior, con planteles de reciente creación en buena parte del territorio nacional, como es el caso de la Universidad Benito Juárez García, sino también carreras profesionales relacionadas con los sectores estratégicos y prioritarios, económicos y sociales. Ése es el caso de la Ingeniería en Semiconductores que seguramente formará profesionales que contribuirán al desarrollo de este campo tecnológico tan importante.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Maxence Pira (@maxence_pira) / Unsplash.
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