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El poder judicial, subordinado al económico, preparan el asalto

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SOMOSMASS99

 

Oscar Alzaga*

Jueves 31 de agosto de 2023

 

“Es imposible, moralmente hablando, que la reacción triunfe”.  

– Benito Juárez.

 

El poder judicial tiene en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) su máxima autoridad y las resoluciones del más alto rango y peso judicial y, por tanto, también político. Como ha sido en los casos de las reformas legislativas que ha presentado Andrés Manuel López Obrador, negadas por la SCJN: la reforma al presupuesto millonario del INE; la reforma eléctrica a favor de la soberanía nacional; hoy, los libros de texto gratuito a favor de niños y jóvenes de familias pobres, etc.

De modo progresivo la SCJN se radicaliza a la derecha y se opone de modo creciente a todos los proyectos del gobierno de AMLO, no solo midiendo fuerzas de cada uno sino las que cada uno tiene detrás, como la oligarquía, por naturaleza de derecha -pero sin dar la cara-, y tras ella el escudo de la autonomía del poder judicial, también abiertamente. Y del lado de AMLO, el apoyo de los que menos tienen, el pueblo, los pobres.

Ha sido tradición nacional que la impartición de justicia sea clasista y discriminatoria, que las autoridades judiciales, ya sean ministros, magistrados o jueces, en su mayoría (con dignas excepciones) se inclinen más por quienes tienen mayor poder económico que por los pobres; ya que éstos en su mayoría son detenidos con procesos que duran años o que sigan en la cárcel sin sentencia alguna. Lo que no ocurre con poderosos empresarios, banqueros o familiares de ellos, incluso con narcos, que ni siquiera pisan la cárcel y sus asuntos son resueltos con rapidez, con la rapidez con que manda el dinero.

Pero tratándose de asuntos económicos fuertes, estos se vuelven políticos, por su impacto, y al llegar a las autoridades judiciales para su resolución final se escala la importancia o trascendencia también en el ámbito político, aunque no se declare así por los ministros de la SCJN, pero se resuelva según su peso económico o político. Peor aún, el actual sexenio tan radicalmente opuesto a los 6 gobiernos anteriores -en cuanto a la corrupción y a la honradez-, se han contrapunteado unos y otros gobiernos, el presente y los pasados, al extremo. Alineándose crecientemente la SCJN con la derecha económica y la política. 

En el fondo, la más interesada del curso de la economía nacional e internacional es la llamada oligarquía mexicana, hoy ya internacional y dueña de empresas trasnacionales como América Móvil, Carso, Imbursa, Grupo México, Peñoles y otros. Con la privatización -de 1982 a 2018- de empresas estatales, banca, carreteras, puertos, playas y fronteras, entregadas por gobiernos neoliberales, se llevó a cabo una feria de corrupción con la oligarquía -cúpula de empresarios- la que hoy arremete contra AMLO y su obra social a través de los medios, sin aparecer los oligarcas –Slim, Larrea, Bailléres, Garza Laguera, Garza Sada, Zambrano, Azcárraga, Salinas Pliego y otros-, con una ofensiva mediática; acompañada de una creciente ofensiva judicial.

La larga estela ideológica y política neoliberal no acaba ni rápido ni fácilmente al cambiar el gobierno, porque la derecha está incrustada en el aparato federal actual: en los mandos medios y altos y, más aún, en los gobiernos estatales y municipales. En las dependencias, más en unas que en otras, como la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje –el principal tribunal laboral de 2018 a 2023- que no tuvo ningún cambio, siguió igual que antes; el ISSSTE, donde en buena medida prevalecen los mandos medios y altos de sexenios pasados; y otros casos, igual o controlados por ellos.

Pero ninguno como en el poder judicial, donde en los altos mandos predomina la derecha de modo aplastante. Veamos: de los 11 ministros actuales, 5 fueron propuestos por el gobierno de Calderón (Arturo Zaldívar, Luis María Aguilar, Jorge Mario Pardo, Alfredo Gutiérrez, Alberto Pérez Dayán); 2, por Peña Nieto (Norma Lucía Piña, Javier Laynez); y 4 por AMLO (Juan Luis González Alcántara, Yasmín Esquivel, Ana Margarita Ríos y Loretta Ortiz.) Los últimos 4 se plegaron a la derecha y el propio AMLO lo reconoció en la “mañanera”, calificándolos como traidores. El único que durante su presidencia se condujo con posiciones progresistas fue Arturo Saldívar.

¿Qué se puede esperar de ellos? En estos tiempos, cuando se han polarizado las posiciones de las dos partes básicas en pugna: la oligarquía y la derecha vs. el gobierno progresista y democrático: De un lado, las cúpulas millonarias y sus servidores, sean medios, prensa y TV, cámaras patronales, industriales, de servicios y comercio, partidos e instituciones de derecha, como INE, INEA, SCJN, universidades, líderes charros o patronales que controlan a trabajadores y sindicatos, etc.; del otro lado, AMLO y los partidos que lo apoyan, los pobres, el pueblo, los trabajadores independientes y libres, universitarios autónomos y críticos y, sobre todo, la decisión de progresar de la mayoría, de ejercer la soberanía popular y la soberanía nacional frente a poder político y económico internacional, sin someterse a los poderosos monopolios ni a las políticas imperialistas.

¿Qué se puede esperar de ellos? Que después de tantos golpes de la derecha intenten uno decisivo contra la democracia; sea en contra de AMLO o en contra del candidato de Morena a la presidencia. Bastaría que el INE y el Tribunal lo decidan, “por violar las reglas electorales” y que tal postura la convalidara la SCJN. Como ya lo intentó Luis María Aguilar, pero se arrepintió y retiró su iniciativa de destitución de AMLO.

Quizá no lo logren, pero su intento de descarrilar la vida nacional, con injerencia internacional, si metería al país en una grave crisis política, ideológica y jurídica.

¿Qué se puede esperar de ellos? Que intenten seguir el ejemplo de la derecha de Brasil, que con el poder judicial destituyó de la Presidencia a Dilma Rousseff, o como en Argentina o Chile, donde también el poder judicial se ha opuesto al avance democrático de esos países; o bien que los respalde la derecha internacional, como ha sido en Perú y Ecuador, en Guatemala y Honduras y toda Latinoamérica con el apoyo de la OEA. 

¿Qué se puede esperar de ellos? Con los cuadros golpistas alternativos a la vista de todos: en Colombia, Guatemala, Honduras, Perú, Ecuador; en Brasil, con Bolsonaro, y en Argentina, con Macri. La derecha es internacional y predomina en el mundo, y hasta en el mismo Estados Unidos ¡El Campeón de la Democracia! Lo intentó Trump. 

Hoy en Nuestra América se lucha por la democracia verdadera, mejor que en cualquiera otra parte del mundo, la de mayorías consientes, no fanáticas; una democracia participativa, no representativa; la que ejerce el pueblo y sus trabajadores (58 millones conforman la mayoría en nuestro país) con soberanía tanto popular como nacional; la que busca la Unidad Latinoamericana para el futuro inmediato, la unidad de los pueblos que inició con el impulso de Bolívar, Sucre, San Martín, Hidalgo, Morelos, Juárez y Martí, entre otros, a la formación de un bloque regional, identificado con lo mejor de la historia y el presente actual de Latinoamérica. Porque: 

La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de gobierno. (Artículo 39 Constitucional)

En 36 años de neoliberalismo se cometieron 3 fraudes electorales presidenciales -1988, 2006 y 2012- en contra de la Constitución y el pueblo, con el silencio cómplice de la SCJN. Antes de los neoliberales existía (ellos desaparecieron del artículo 3 de la Carta Magna y en la realidad: la democracia), que estaba claramente definida, así:

[El Estado] Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Hay las posturas y resoluciones asumidas por el poder judicial, no dejan ninguna duda: quieren volver a esos 36 años de retroceso de la reacción y a apoyar a la oligarquía y la derecha, con un “asalto” al que nos referimos en el título de esta nota. Moverían 5 piezas claves: el INE acusaría de una falta grave al candidato de Morena o al presidente; la SCJN, como máxima autoridad judicial, avalaría la acusación; se moverían todos los medios masivos de comunicación apoyando la decisión del INE-SCJN; sacarían a las calles a su gente de rosa; los apoyarían la derecha internacional y -en la sombra- la oligarquía dirigiría el asalto.

¡Pero nunca contarán con la mayoría, con el pueblo mexicano!


* Abogado del Sindicato Minero y la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT),  miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD).

Foto de portada: SomosMass99.






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2 Comentarios

el 31/08/2023

El pueblo unido jamás será vencido ! Estamos listas para salir a pelear por la Democracia

el 31/08/2023

Voto Masivo por MORENA para no regresar al oscurantismo neoliberal.



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