SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 11 de octubre de 2023
El calendario electoral señala que faltan poco menos que ocho meses para las elecciones. Parece mucho tiempo, en realidad no lo es tanto. En realidad los comicios ya están a la vuelta de la esquina.
De acuerdo a las múltiples y diversas encuestas que se realizan a nivel nacional, los analistas políticos coinciden en que la disputa por la presidencia de la República ya está decidida, de manera que es muy muy alta la probabilidad de que durante el siguiente sexenio el proceso de transformación que está en marcha sea conducido nuevamente desde el poder ejecutivo federal, para dar continuidad a esta vía abierta por el movimiento popular que como fruto de su lucha de largo tiempo llevó a Andrés Manuel López Obrador a alcanzar tal encargo.
En las elecciones del 2018 se puso de manifiesto que en el país, en el ámbito de la política, las cosas habían cambiado sustancialmente. La gente, el pueblo pues, nuevamente había decidido, con su voto, manifestar su rechazo a una política antipopular que había venido encogiendo paulatina pero constantemente sus condiciones de vida. Todas las tretas y argucias, las campañas de odio, la otrora poderosa influencia de los medios de comunicación, los miles de millones de pesos invertidos por los más poderosos grupos económicos del país y sus socios extranjeros, todo ello, fue insuficiente para contener la decisión popular de que el partido Morena y su candidato ganaran la presidencia de la República y la mayoría en las dos cámaras del Congreso.
Seis años han transcurrido desde que inició el proceso electoral a través del cual la Cuarta Transformación se instaló en la República y progresivamente fue ampliando su predominancia territorial hasta contar en estas fechas con 23 de las 32 gubernaturas del país. Durante ese tiempo la oposición fue incapaz de adaptarse a las nuevas circunstancias puestas de manifiesto en las elecciones del 2018. Es más, ni siquiera pudo percatarse de que la situación había cambiado y continuó actuando como antes. Su estrategia ha consistido simplemente en: 1) criticar y oponerse sin fundamento alguno a las acciones de gobierno; 2) echar montón sin ton ni son, imposibilitada ideológica y programáticamente para concebir una alternativa acorde a las necesidades y aspiraciones de la gente; 3) supeditar sus acciones a los cada vez más caducos medios de comunicación y sus igualmente arcaicos comentaristas, conductores y líderes de opinión; 4) someterse política y económicamente a representantes de los organismos empresariales e instancias gubernamentales estadunidenses; 5) atrincherarse y atacar a golpe de amparos en el poder judicial, en general, y de la suprema corte de justicia, en lo particular; 6) maniobrar con base en los denominados organismos autónomos como el INE, el TEPJF y el INAI, y 7) construir ese abigarrado, amorfo, insustancial y vergonzante frente amplio que de ciudadano no tiene otra cosa que el nombre.
Seis años desperdiciados, tirados a la basura. Quienes encabezan a los opositores a la 4T bien pudieran haberlos ocupado en tratar de elaborar una propuesta para allegarse el apoyo de la gente y en construir una candidatura a la presidencia de la república que reuniera al menos los atributos de la formalidad que tan importante cargo merece. Es por ello que las preferencias de la gente se reflejan en las encuestas con muy amplio margen de ventaja en favor del movimiento de transformación.
Los analistas más serios y objetivos coinciden en que la contienda por la presidencia de la república ya está más que definida y, por lo tanto, la 4T refrendará el triunfo que obtuvo en el 2018 con Andrés Manuel López Obrador como candidato. Cómo bien lo dicen, él no estará en la boleta pero en la mente y el corazón de los votantes estarán presentes los cambios que en favor de todos, pero comenzando por los más pobres, se están llevando a cabo. En contraste, la oposición y su candidata lo único que provocan en la gente son los malos recuerdos de corrupción, pobreza, inestabilidad financiera, estancamiento económico e inseguridad que sus gobiernos provocaron.
Dicen los analistas que, en consecuencia, la disputa se habrá de centrar en las elecciones de la CdMX, tanto para elegir a quien ocupara la jefatura de gobierno como la titularidad de las alcaldías, esto por una parte. Por la otra, el otro asunto central será el de los resultados que definan la composición de las legislaturas federales, específicamente para conocer si los partidos que electoralmente representan a la 4T lograrán obtener la mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso.
Sin menoscabo de la importancia de lo que suceda en la CdMx y en las legislaturas, considero que los resultados electorales en el estado de Guanajuato serán trascendentes en muchos aspectos.
Primero, en las elecciones presidenciales del 2018 nuestra entidad fue la única en la que el presidente López Obrador no tuvo la mayoría de los votos. En 23 estados la votación obtenida por la coalición Juntos Haremos Historia fue mayor que la de las otras dos coaliciones juntas, en 8 superó a las otras dos coaliciones por separado y sólo en Guanajuato fue rebasado por la coalición integrada por PAN, PRD y MC (en cifras cerradas, en nuestro estado, PAN-PRD-MC tuvo el 46% de los votos, PRI-PVEM-PA el 19% y Juntos Haremos Historia el 35%). Ésa es una de las interrogantes: ¿Continuará siendo Guanajuato el bastión electoral del conservadurismo? Todo indica que no, pero eso estará por verse.
Segundo, en las elecciones para gobernador, en el 2018 el candidato del PAN prácticamente arrasó, obteniendo el 51% de los votos, contra 25% del postulado por morena, 13% del que contendió por el PRI y 7% para el de MC. Hoy, sin que los partidos hayan definido a sus candidatos, las encuestas muestran que la preferencia de los guanajuatenses paulatinamente se va inclinando en favor de morena con un ascenso sostenido que contrasta con el descenso del PAN. Según la encuesta mensual de Demoscopia Digital [1], la preferencia por morena pasó de 32.8% el 15 de mayo a 38.4% el 11 de septiembre, mientras que la del PAN bajó de 39.7% a 35.1% en el mismo lapso. Así es, las cosas pintan en esta ocasión de manera muy diferente. ¿Habrá llegado a su fin el predominio que el PAN ha mantenido desde 1991, año en el que Carlos Salinas de Gortari le entregó la gubernatura de Guanajuato a su tocayo Medina Plascencia?
La trascendencia de la elección del año próximo en Guanajuato no se restringe propiamente al futuro político de nuestra entidad. La vialidad por la que transitará la 4T en el próximo sexenio se ensanchará suficientemente si los partidos que conforman su fuerza electoral logran obtener la mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso, es decir, el 67% de los escaños. En las elecciones federales del 2018 el PAN en Guanajuato se llevó el carro completo por lo que se refiere a las diputaciones federales, quince de quince.
Lo anterior se refiere a las diputaciones de mayoría, sin embargo, también la contribución de Guanajuato a través de las diputaciones de representación proporcional fue cuantiosa para el PAN en el 2018. Guanajuato está ubicado en la circunscripción dos junto con Aguascalientes, Coahuila, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas. La distribución de las 40 diputaciones plurinominales correspondientes a la circunscripción dos fue de 13 para el PAN, 9 para el PRI, 2 para el PRD, 3 para el PVEM, 1 para MC y 12 para morena. ¿Habrá avanzado el movimiento popular en Guanajuato suficientemente para modificar la correlación de fuerzas y contribuir a lograr la mayoría calificada de morena y sus aliados en las cámaras?
La respuesta a las interrogantes planteadas dependerá en buena medida de que los partidos en los que se apoya electoralmente la 4T sean capaces de postular a candidatos que genuinamente respondan a las expectativas de la gente y éstos logren articular campañas en las que se plasmen con nitidez los principios y las propuestas del proyecto de transformación, desdoblado éste para tomar en consideración las particularidades de cada entidad y sus respectivos municipios.
Nota:
[1] https://demoscopiadigital.com/guanajuato-2024/
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: La Izquierda Socialista.
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