SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 3 de noviembre de 2023
Hace unos días el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en sintonía con la anacrónica doctrina del Destino Manifiesto, expresó: «Estados Unidos es un faro para el mundo […]» (La Jornada. 20-10-2023, p. 5).
Ayer, 2 de noviembre, en el 78° periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se votó por el proyecto de resolución: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. El resultado de la votación fue: 187 votos a favor, 2 votos en contra (Estados Unidos e Israel) y 1 abstención (Ucrania).
Por trigésima primera vez ─consecutiva, desde 1992─ esa instancia de la ONU emite una votación de rechazo a la genocida política imperial que mediante el aislamiento y la implementación de acciones y medidas que inciden y afectan gravemente al pueblo cubano en todos los aspectos de su vida, aspiran a crear un ambiente que contraponga al pueblo con su gobierno y de ese modo derrotar a la Revolución.
Esa política la aplican oficialmente desde 1962, aunque en los hechos, como no pudieron impedir el triunfo de la Revolución, desde el 1 de enero de 1959 los yanquis han utilizado todo su arsenal terrorista, incluida una invasión mercenaria que fue derrotada en 66 horas.
¿Será que el faro se quedó sin luz? O nunca la ha tenido. Un somero repaso histórico nos mostraría que, desde tiempos de las 13 colonias, la conducta de los círculos dominantes de ese país dista mucho de constituir un ejemplo constructivo para otros pueblos. Y ahora, mucho menos.
La votación de ayer en la ONU, y las previas sobre el mismo tema, muestra el aislamiento al que la clase dominante en Estados Unidos ha conducido a su país. Hasta sus socios de la OTAN, que lo acompañan en sus aventuras guerreristas, votan en apoyo a Cuba. Y es que el carácter extraterritorial de las leyes que sustentan el bloqueo agrede y lesiona la soberanía de otros.
Aun cuando el carácter no vinculante de la votación acerca de la resolución propuesta por Cuba permite a Estados Unidos desoír el clamor mundial (igual lo hubiera hecho si implicara obligatoriedad), el resultado, como los 30 anteriores, es una victoria moral para Cuba y, una vez más, el rechazo de los pueblos del mundo a la arrogancia, la violencia y el supremacismo arraigados en la clase dominante norteamericana, que se refleja tanto en su política interna como en la exterior.
Ese resultado también muestra la oposición mundial a la subordinación a quienes se dicen ─y se creen─ elegidos por alguna divinidad para conducir a la humanidad, cuando lo que realmente pretenden es avasallarla y despojarla de aquello que el imperio necesita para vivir, a costa de los demás.
En este sentido, Cuba representa la dignidad, la soberanía, resistencia y, en muchos aspectos, la victoria frente a la irracionalidad, la imposición, el despojo y el sometimiento. Es la luz que el imperio nunca ha tenido, porque son incompatibles.
La dignidad irradia luz. La arrogancia y la violencia habitan la obscuridad.
Quienes estamos convencidos que un mundo mejor es posible celebramos esta nueva victoria del pueblo cubano y su Revolución y refrendamos el alto valor de la soberanía y dignidad de los pueblos.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: @Josse_Martinez72 Twitter.

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