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Agustín Ramírez Agundis*

Miércoles 29 de noviembre de 2023

 

En el año 1969, Philip Zimbardo, profesor de la Universidad de Stanford situada en Palo Alto en el estado de California, realizó un experimento social como parte de una investigación cuyas conclusiones tuvieron una gran aceptación y han sido motivo de muchos otros estudios [1]. En los artículos de divulgación, al experimento se le conoce con el nombre de “ventanas rotas”. Consistió en dejar abandonados dos automóviles similares, uno en una calle del barrio de Nueva York conocido como el Bronx (uno de los más violentos de aquella ciudad) y el otro en una calle de Palo Alto.

El auto en Nueva York muy pronto fue desmantelado. No habían transcurrido 10 minutos a partir de que el vehículo se dejó abandonado cuando una familia conformada por padre, madre e hijo comenzaron la tarea; mientras la madre vigilaba, los otros dos vaciaron la guantera y retiraron la batería y el radiador. Después de 26 horas, un desfile constante de vándalos se llevaron todo tipo de piezas: batería, radiador, una de las llantas (las otras tres estaban demasiado usadas), limpia-parabrisas, espejos, faros, molduras y otros accesorios. Tras 9 horas comenzó la destrucción con bates de béisbol y tubos de metal, en un lapso de 3 días ocurrieron 23 incidentes de destrozo del automóvil, la gran mayoría a la luz del día. Los actos de vandalismo fueron casi siempre observados por otros transeúntes, algunos de los cuales se detenían a platicar con los destructores.

Mientras tanto, el auto en Palo Alto permaneció intacto, incluso al comenzar la lluvia alguien al pasar cerró el cofre para evitar que el motor se mojara. Después, este carro se dejó abandonado en el campus de la Universidad y permaneció sin daño alguno durante una semana. Como un estímulo a la violencia, como continuación del experimento, dos estudiantes del profesor Zimbardo y él mismo golpearon el automóvil con un mazo para luego observar si otros harían lo mismo. Se observó que hubo una considerable reticencia a dar el primer golpe, pero fue tan buena la sensación que el segundo ya fue mucho más fácil. Llegó el momento en que las personas se disputaban el mazo, mientras otras bailaban sobre el toldo. Finalmente, el vehículo quedó totalmente destrozado.

Una de las principales conclusiones del estudio tiene que ver con el comportamiento social cuando una situación considerada inapropiada desde el punto de vista individual se vuelve normal ante los ojos de un grupo de personas por estar presente allí como algo usual o cotidiano. Entonces, la razón es sustituida por el impulso, la conciencia individual es reemplazada por la colectiva y el orden es suplantado por el caos.

El experimento que describo se realizó hace más de 50 años, sin embargo en la actualidad continúa siendo un referente para los estudiosos de la psicología social. A nivel global, numerosos sucesos probablemente se puedan entender a partir de las conclusiones derivadas por el profesor Zimbardo. Tal es el caso de los lamentables enfrentamientos y  el vandalismo que con frecuencia ocurren como consecuencia de lo que debería ser simplemente un encuentro de futbol.

Sin embargo, en nuestro medio son múltiples los ejemplos de la fortaleza de los valores de los mexicanos y en particular de los guanajuatenses y los celayenses. En Celaya situaciones que no debieran presentarse o que de suceder deberían ser rápidamente subsanadas siguen allí completamente desatendidas; no obstante, la cordura de la gente es lo que predomina permitiendo que la convivencia social se mantenga.

Montones de basura que permanecen durante días, semanas o meses tirados en las calles y en las avenidas. Insufribles zanjas, agujeros y baches en las calles como consecuencia de obras hidráulicas mal hechas y pesimamente terminadas, sin planeación alguna por parte de la entidad encargada del agua potable y alcantarillado. Transporte público cada vez más caro y con menos calidad, comenzando por la falta de preparación de los conductores. Corporaciones policíacas con insuficientes efectivos y mal capacitados. Creciente número de locales comerciales cerrados, propiamente abandonados, lo mismo en el centro de la ciudad que en las colonias, como consecuencia de la extorsión.

Afortunadamente, ante esta situación la cohesión social se mantiene y la gente continúa haciendo su vida, con ánimo y esperanza. Con penurias, pero la razón, el orden y la conciencia social predominan con mucho.


Nota:

[1] Philip G. Zimbardo, The Human Choice: Individuation, Reason and Order versus Deindividuation, Impulse and Chaos, University of Nebraska Press, 1970.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Foto de portada (ilustrativa): Mundo Fiduciario.






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