SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Lunes 3 de junio de 2024
La peluquería de la calle Voltaire
Nari había decidido cerrar su peluquería
la de la calle Voltaire
las cosas no iban del todo bien
a la gente le daba pereza subir hasta allí
y se desesperaba
Nari había decidido cerrar su peluquería
la de la calle Voltaire
porque ya había acabado una etapa
no se quejaba
porque
en veldá-veldá
había trabajado suave
había hecho clientes
y sobrevivido a momentos duros
pero en Chicago podría trabajar más
necesitaba cualtos
no me parece una buena idea
-le decía como si pudiera importarle-
a mi me gustaba la calle Voltaire
con el chino enfrente y sus ingleses borrachos
con los vecinos brasileños trastornados
con ese ejército de tecatos que pedían
siempre
alguna moneda
Maricón
como te cuesta soltal
hay que soltal
llévate de mi
una cosa es ser romántico
y otra
es ser pariguayo
-y se reía-
cómo se ríen las cucarachas
A veces también él se ponía pensativo
-maricón yo pensé que no ibas a volver-
pero me miraba
-extrañado-
desde su sillón de peluquero
divertido
como si se tratara de una broma
nadie regresa a Guyana
todos se quieren ir
dice Nari
a Toulouse
a Orleans
a Madrid
no volver nunca más
pará que regresaste
México
para subir a la pasola
ir por allí
sin rumbo fijo
al lado del muelle
donde Miguel
el profesor
comernos unos mulitos al carbón
oyendo bachata fuerte
a Teodoro Reyes
y antes de que la tormenta caiga
tirar para ese barrio oscuro
donde las brasileñas nos dejaban sin dinero
-jugando al dominó-
bebiendo cerveza incansablemente
bajo el calor
bajo la lluvia
sobre la humedad
respirando al ritmo del zumbido de mosquitos
caminando entre el lodo de la crica
cuando íbamos a orinar
cuando Nari gritaba
¡estás borracho mexicano!
Nari había decidido cerrar su peluquería
la de la calle Voltaire
y empezamos a quitar los espejos
a guardar los peines
las máquinas
a llamar a un tipo que tenía un carro
para llevarse las cosas al otro lugar
a juntar dinero
fuimos a Balata
a recoger unas bolsas blancas
disque material
mientras escuchábamos a Anuel
a Raulín Rodriguez
a Romeo Santos
manin
a qué regresaste
yo ya no quería verte nunca más
nunca más
que sea un bonito recueldo
me decía
y hacía muecas
como de risa
como de llanto
Él último día que fue a la peluquería fue un mediodía
había salido a comer y pasé por la calle Voltaire
a ver si lo veía
allí estaba
resanando unas paredes
para que la china dueña del local le devolviera el depósito del alquiler
Me abrió la puerta
no recuerdo que me dijo
me recriminó no haberlo ayudado más
creo
pero se rio
si regresa Muthai
-su gato amarillo perdido-
no te va a encontrar
-ese gato del diablo me llena de odio-
-si no se ha muerto que se muera de una vez-
Y así cerró su peluquería
la de la calle Voltaire
y mis planes de repetir lo vivido se terminaron rápido
apenas llegar a Cayenne
lo acompañé a llevar las últimas cosas al nuevo lugar
en el centro de Chicago
un lugar mucho más pequeño
pero en el calentón
en el centro de todo
al lado de donde las frituras de Matías
me hizo una visita guiada
me gustó que hubiera baño
y una nevera muy grande
-para vender cerveza cabrón-
dijo en un grito
Y al final de cuentas la cosa no fue tan grave
sigue sonando la música fuerte
y esas conversaciones
esas en las que da saco e ñema
en las que se rompen crestas
se desbaratan personas
se hacen vueltas
en las que se ama
se odia
y se perdona
porque como dice Nari
para vivir
es mejor no mirar para atrás
aunque duela
es mejor
que Nari haya cerrado su peluquería
la de la calle Voltaire
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es investigador por l’École Normale Supérieure de Lyon, Francia.
Foto de portada: Cottonbro Studio (@cottonbro) / Pexels.
Comparte en Facebook
Twittéalo








