Periodismo Internacional Alternativo
25 de noviembre de 2014
Una ola de protestas se extiende a lo largo de todo el país luego que se diera a conocer la decisión de la justicia estadounidense de no acusar al policía que asesinó meses atrás al joven afroestadounidense Michael Brown. Las manifestaciones contra la impunidad y el racismo enquistado en las fuerzas de seguridad se han transformado en verdaderas puebladas en el estado de Missouri, que hacen frente a la cada vez más militarizada policía. El caso recuerda al de Trayvon Martin, otro joven negro muerto en manos de un auto-proclamado vigilante que actuó por prejuicio racial y finalmente fue absuelto el año pasado.

- Las autoridades de Missouri aseguran que las actuales protestas son peores que las de agosto y amenazan esta vez con poner en peligro la temporada de ventas por el Día de Acción de Gracias.
Miles de manifestantes indignados salieron el lunes por la noche a las calles luego de que un jurado investigador resolviera no acusar formalmente al policía Darren Wilson por el asesinato del joven afroestadounidense desarmado en la localidad de Ferguson (Missouri).
El pasado 9 de agosto, el agente disparó contra Michael Brown, de 18 años, quien se encontraba desarmado y con las manos en alto rogaba al policía que no le disparara. El joven se alejaba del patrullero cuando recibió al menos seis disparos, varios de ellos cuando yacía en el suelo donde permaneció tirado más de cuatro horas.
Cercado por cientos de manifestantes que aguardaban la resolución desde hacía días en las calles, el fiscal del condado de San Luis, Robert McCulloch, dio a conocer la decisión del tribunal compuesto por 12 miembros, tras tomarse tres meses para recabar evidencias y escuchar testimonios.
“El deber de un gran jurado es separar los hechos de la ficción”, aseguró el fiscal para luego declarar que “no hay razones para acusar a Wilson”. Previamente, McCulloch hizo un recuento de los hechos ocurridos donde señaló que “no hay duda” de que el agente disparó contra Brown pero indicó que el jurado encontró “inconsistencias” entre las evidencias físicas y los testimonios.

- Más de 60 personas fueron detenidas y otras 15 resultaron heridas hasta las primeras horas del martes en Ferguson, en Missouri, donde al menos una decena de negocios e igual cantidad de vehículos están dañados.
El anuncio provocó de inmediato protestas radicales en Ferguson y más tarde se extendieron a lo largo de todo el país. En Nueva York, cientos de personas marcharon a través de Union Square empujando las barreras policiales para continuar la protesta hacia el extremo sur de la ciudad. También se realizaron masivas manifestaciones en Los Ángeles, San Francisco, Filadelfia, San Luis, Washington, Oklahoma, Nueva Orleans, Nashville, Richmond, Virginia, Pensilvania, Sandford y Topeka, entre otras. Se espera que las protestas se extiendan durante toda la semana.
Anoche, al grito de “¡Sin justicia no hay paz!”, cientos de manifestantes arrojaban piedras y botellas en la sede policial en el centro de Ferguson. Además destruyeron patrulleros, incendiaron automóviles, rompieron vidrios y saquearon y prendieron fuego varios comercios. También cerraron la autopista 144 en San Luis.
La policía local con armamento de alto calibre, reprimió a los manifestantes mediante el uso de bombas de gas lacrimógeno y humo. La semana pasada, el gobernador de Missouri, Jay Nixon, declaró estado de emergencia en esa región para evitar las movilizaciones, y la Guardia Nacional también se presentó en el lugar. En tanto la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) envió a otros cientos de agentes.
Los hechos recuerdan al caso de Trayvon Martin, un afrodescendiente de 17 años que fue asesinado en 2012 cuando caminaba desarmado por el barrio de George Zimerman, un vigilante voluntario que le disparó alegando defensa personal. Zimerman fue absuelto el año pasado, lo que generó una ola de manifestaciones similares a las actuales.
A menos de una hora después de conocerse la decisión del jurado, el presidente estadounidense, Barack Obama, se pronunció en cadena nacional para llamar a la calma. “Tenemos que aceptar esta decisión del gran jurado. Hay estadounidenses que están de acuerdo con ella, y otros que están profundamente decepcionados, incluso enfadados. Es una reacción comprensible”, expresó el mandatario.
Asimismo, reconoció “esto no es sólo un problema para Ferguson. Esto es un problema para los Estados Unidos”. El presidente señaló además que se unía a los padres de Brown en pedir que las manifestaciones sean pacíficas al tiempo que avanzaba la represión sobre las protestas. Más tarde, admitió la profunda desconfianza que existe entre las comunidades de color y la policía producto de la “herencia de discriminación racial” del país e instó a las fuerzas de seguridad a mantener moderación en el manejo de las manifestaciones.
Mientras tanto, el Departamento de Justicia realiza una investigación sobre posibles violaciones a los derechos civiles, lo que podría derivar en la aplicación de cargos federales contra el agente Wilson, quien permanece de licencia paga. La investigación fue ordenada en septiembre último, por el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, y es independiente de la actividad desplegada por el tribunal que evaluó los hechos.

- Desde la semana pasada, el gobernador de Missouri, Jay Nixon, declaró estado de emergencia, en previsión del fallo de la justicia.
La semana pasada, al menos dos afroestadounidenses desarmados murieron en manos de la policía. El sábado, Tamir Rice, de 12 años, murió en un parque de Clevelant a causa de disparos cuando jugaba con un arma de juguete. La muerte de Rice se produce meses después de que la policía en Ohio le disparara fatalmente a John Crawford, de 22 años, después de que recogiera una pistola de juguete dentro de una tienda comercial. A su vez, el jueves en Nueva York, Akai Gurley, de 28 años, murió luego de ser baleado en el torso cuando se encontraba sentado desarmado en las escaleras poco iluminadas de un edificio de vivienda social de Brooklyn.
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