SOMOSMASS99
Jatzibe Castro*
Miércoles 15 de enero de 2025
Tiempo que se esfuma
Cada mañana asoma una flor por aquí o por allá y me deja estupefacta. Siempre ahí prendidas a su rama, aparentemente inmóviles y eso sí, finitas como la vida, como los amores, como cada día, aunque siempre llega uno más, hasta que se acaben. Entonces seguirá el tiempo sin tiempo y la inmensidad de los recuerdos que se olvidarán, aunque se queden ahí escondidos y perennes. Y cuando tengan que volver volverán desde su guarida, sordos y mudos, gritando persistentes lo que callan y yo los escuche.
Cada lunes se repite después del domingo y antes del martes, cada espacio permanece ante mis ojos que lo saben ahí, aunque parezca que no los toman en cuenta. Son mis compañeros cuando amanece y cuando oscurece, siempre fieles ante mi ir y venir, esperándome cuando suelo salir, de vez en cuando.
Y los pajaritos cantan hasta que deciden no hacerlo y eso nada tiene que ver conmigo, ellos tienen libre albedrío y aunque no lo sepan, lo ejercen. Y los años… esos también se van como la vida, no sin antes ser alegres y sufridos. Siempre tienen de todo un poco. Aunque algunos sean más horribles que bonitos y otros viceversa.
Un año más empieza como cada día, cada mañana, cada flor, cada trino de ave, tal vez solo para crear recuerdos nuevos que serán solo memorias de un pasado que fue y no regresará, aunque nos hagan vivir en su existir y sufrir o alegrarnos. Para mal cuando lo que más deseemos es enterrarlos tan bien que ya nunca salgan de su prisión. Para bien, cuando los atesoremos y queramos nunca olvidar por toda la dicha que sentimos.
Ante eso queda la vida y nuestro vivirla mientras esté y nos acompañe con todo lo que trae: recuerdos y añoranzas o caminos por andar en tanto podamos hacerlo. Paso a paso, día tras día, flor tras flor, verde y asfalto, aves y canto, y notas de música que nuestros oídos escuchan, nuestros corazones sienten y nuestro cuerpo baila aún sin moverse.
¿Y las palabras? Esas también están, aunque sólo sea en el pensar porque a veces no tiene caso que salgan por la boca si nadie las escucha. ¿Y las palabras escritas? Esas están aún más allá del pensar, y por fortuna esas se quedan cuando se plasman en el papel o en la pantalla y viajan hasta los ojos que las ven y al verlas las escuchan y trasladan al pensamiento de quien las lee. Esa magia me hace feliz, esa que sucede en el preciso y precioso instante en que el tiempo se esfuma porque se conecta a mi sentir, y decirte con tu escucharme viendo lo que te dije: lo anterior, y lo que te digo: que te deseo el mejor regalo de la vida: la consciencia de que existes y puedes decir “yo soy”.
Cada mañana asoma una flor por aquí o por allá y me deja estupefacta. Siempre ahí prendidas a su rama, aparentemente inmóviles y eso sí, finitas como la vida, los amores, cada día, aunque siempre llega uno más, hasta que se acaben. Solo que mientras eso pasa, sigamos e intentemos ser felices deseando lo mejor en lo individual y lo colectivo.
* Jatzibe Castro es pintora y escritora.
Twitter: JatzibeCM
Instagram: Jatzibe_Castro
Imagen: Lee Seonghak / Pixabay.

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