SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario
Martes 18 de febrero de 2025
Estudiantes de maestría y doctorado se quedaron sin la beca Elisa Acuña desde enero. Son más de cien, muchos de ellos extranjeros y mexicanos que estudian lejos de sus lugares de origen. Cursan, por ejemplo, posgrados en neurobiología, sistemas eléctricos de potencia y nanociencias y nanotecnología, enfocados en, ¡vaya paradoja!, semiconductores.
Vale preguntarse: ¿por qué sucede esto con estudiantes que con sus investigaciones contribuyen ya al desarrollo científico y tecnológico de México? No tiene sentido. Menos cuando apenas el 6 de febrero en su conferencia matutina la presidenta Claudia Sheinbaum informó la creación del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores “Kutsari”.
Algunos de estos estudiantes asisten todavía a sus centros de estudio apoyados por sus tutores. Otros, en cambio, ya tuvieron que regresar a casa. Varios más ni siquiera pueden volver, no tienen con qué, o quienes tienen familia e hijos tienen suerte si son apoyados por sus parejas y parientes para permanecer. Su situación es de desamparo.
Si ya pasan por un momento de por sí es complicado, se agrava y se torna indignante cuando los funcionarios del Cinvestav, a cargo de la beca Elisa Acuña, se burlan de los estudiantes que acuden a ellos en busca de soluciones. Cuando fueron aceptados como becarios, firmaron un documento en el que se comprometían a no trabajar en ninguna otra cosa y dedicarse de tiempo completo a sus maestrías y doctorados. Con las particularidades de cada quien, sus historias son las mismas: hoy no tienen ni lo mínimo para continuar. Y cuando acuden al Cinvestav por una respuesta, lo que reciben de los funcionarios son burlas: «Puedes pedir limosna en una esquina».
Todos sabemos de la negligencia y corrupción en el gobierno, aunque desde el sexenio de Andrés López Obrador se diga que eso es cosa del pasado. Hoy con Claudia Sheinbaum el panorama no ha cambiado, y la muestra está en las displicentes y humillantes respuestas que esos funcionarios dan a los estudiantes. ¿La presidenta científica sabe que más de cien de ellos están en el desamparo? ¿Que el director general del Cinvestav, Alberto Sánchez Hernández, ni siquiera parece estar interesado en el asunto? Los becarios estiman que la presidenta no debe estar enterada, ni de que la beca Elisa Acuña fue suspendida y menos de algunas respuestas del Cinvestav que culpan de todo a la restructuración de su gobierno.
Es una pena que sean las propias instituciones del gobierno de Claudia Sheinbaum las que pongan freno al desarrollo científico y tecnológico del país. Es el Cinvestav, que dirige Alberto Sánchez Hernández, que con orgullo se presenta en la conferencia matutina de la presidenta, pero que ni siquiera se permite recibir a los estudiantes que se han quedado sin becas y ven difícil continuar con sus estudios.
Imagen de portada: Alberto Sánchez Hernández, director general del Cinvestav, y la presidenta Claudia Sheinbau (atrás), el 6 de febrero de 2025. | Foto: Presidencia de la República.


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