SOMOSMASS99
Carmen Galindo / SomosMass99
Lunes 28 de abril de 2025
Medio mundo intelectual ha estado tratando de reconstruir el día en que el escritor peruano noqueó a Gabriel García Márquez. Aquí evoco lo que, días después, me contó Elena Poniatowska hace más de 50 años. Todo empezó cuando el colombiano le llamó: “Elenita, mañana presenta Mario su película Pantaleón y las visitadoras, que te parece si vamos a felicitarlo”. Así, el 12 de febrero de 1976 ambos se dirigieron a las oficinas, en la calle de Oaxaca, de lo que fue la sala de cine del Banco Cinematográfico. Al llegar, Vargas Llosa está contestando una conferencia de prensa, vale decir, montón de periodistas y la personalidad capoteando las preguntas. Al verlos llegar, Vargas Llosa se pone de pie y García Márquez abre los brazos y al encontrarse recibe un golpe que lo tira al suelo. Elena y otros tratan de levantarlo y sacarlo de ahí. Cruzan la calle que entonces tenía un camellón y se sientan en la banqueta, afuerita de Hamburger Heaven. Elena compra una hamburguesa cruda y se la pone en el ojo que se inflama más a cada instante. Una vez que se reponen, se suben al coche y Elena luego de dejar al escritor, se dirige a su casa en Coyoacán, donde la espera un hambriento astrónomo, Guillermo Haro, su marido. Elena cuenta lo sucedido y la única respuesta, por decir lo menos, medio incongruente, es “eso te pasa por andar con borrachos”.
Unas semanas después, cenamos mi hermana Magdalena y yo, con Cristina Pacheco. En el restaurante comentamos lo ocurrido y me cuenta que Vargas Llosa le dijo que el motivo del golpe fue que García Márquez lo buscó en Barcelona y Patricia Llosa, su esposa, le confió: “Mario se fue hace tres meses con una sueca” y al rato “no sé qué hacer”. “Pues divórciate”, aconsejó en mala hora el colombiano y, claro, regresa Vargas Llosa, la pareja se contenta, y se enojan con el que aconsejó la ruptura. (La tesis de doctorado de Vargas Llosa, que dedicó a CristIna y José Emilio Pacheco, es Historia de un deicidio sobre la obra de García Márquez).
Sin embargo, la diferencia, en el fondo y de fondo, era ideológica. Baste mencionar que, de jóvenes, cuando coincidieron en París, García Márquez era de Prensa Latina, de Cuba, y Vargas Llosa trabajaba en EFE, la agencia de prensa franquista.
Entre las causas políticas de Vargas Llosa recuerdo unas al azar, apoya la invasión de Irak, a EU contra Irán, a Bolsonaro, Álvaro Uribe , a la hija de Fujimori y se manifiesta en contra de Lula da Silva, Pedro Castillo, Evo Morales y López Obrador. En todos los casos, hace declaraciones y se une a lo que hoy se llama “nado sincronizado”: campañas al mismo tiempo y con iguales argumentos. Recuerdo, en especial, los ataques la misma semana contra ¡el Instituto de Antropología e Historia de México! provenientes de Viena, España y México.
Su famosa declaración de que en México existía “la dictadura perfecta”, más que denunciar al PRI debe entenderse que festejaba la llegada del PAN y lo recuerdo la noche inaugural de las Bibliotecas en la Ciudadela, cuando, en presencia de Calderón, se le entregó el Premio Carlos Fuentes. (Krauze suavizó el término por dictablanda).
A la Presidencia de Perú lo lanza una coalición de derecha: el Frente Democrático, formado por Movimiento Libertad de Vargas Llosa, Acción Popular del ex presidente Fernando Belaunde, el Partido Popular Cristiano, y Solidaridad y Democracia. Pero tal vez su mayor tropiezo político se relaciona con la matanza de Uchuraccay, cuando Vargas Llosa. como parte o cabeza de una comisión de la verdad, concluyó, en coincidencia con el gobierno, que los responsables de esta atroz masacre de campesinos, era responsabilidad del grupo guerrillero Sendero Luminoso. Años después, unos militares confesaron que fueron ellos los responsables. Álvaro, hijo del escritor, en su libro El diablo en campaña, considera que su padre perdió la presidencia por este hecho.
Tres de sus novelas
Excelente es La ciudad y los perros sobre la escuela militarizada Leoncio Prado. En la novela, integrada por monólogos interiores, se comete un asesinato y uno de los personajes se confiesa culpable, el lector tiene que identificar al responsable por su monólogo interior, vale decir por sus palabras, por su manera de usar el lenguaje, en última instancia, por la construcción literaria del autor. Dos personajes destacan: el Jaguar, que en mi época, se calificaba de antihéroe, y Alberto, en que se refleja el novelista y a quien muchos llaman hoy “el señorito de Miraflores”. El paraíso en la otra esquina, mi preferida, en capítulos alternos, narra la vida de la feminista Flora Tristán y la de su nieto, el célebre pintor Paul Gauguin , el mensaje está en el título e invita a la inmovilidad: la revolución te promete un mundo mejor, pero el paraíso no existe, ya que siempre está en la otra esquina. La historia de Mayta, un troskista, real, tambén intenta una revolución, pero fracasa.
La Tía Julia y el escribidor se refiere a Julia Urquidi, su primera esposa, con la que se fugó a los 18 años. La Señora Urquidi, escribió una gozable joya sobre “lo que se le olvidó a Varguitas”, narra incluso cómo Patricia Llosa. ya no tía, sino sobrina del escritor, le birló al marido. Lo demás lo sabemos por la revista Hola, se casa con la ex de Julio Iglesias, el rey Juan Carlos le otorga el título de Marqués de Vargas Llosa, se reconcilia con su esposa y muere en Perú el 13 de abril de 2025.
En lo personal, lo que más me indignó es que la UNAM le otorgara un doctorado honoris causa cuando ha declarado: “Hay que cerrar las universidades públicas, porque sólo son nidos de guerrilleros”. Cuando Cristina Fernández de Kirchner lo invitó a inaugurar una feria del libro, los escritores argentinos dijeron que si él inauguraba, ninguno asistiría. La señora Kirchner inició la feria y el peruano, al día siguiente, ofreció una conferencia magistral.
Foto de portada: Wikimedia Commons.
Comparte en Facebook
Twittéalo








