Ni una palabra
Agustín Galo Samario
El día de hoy se manifestarán otra vez miles de personas en gran parte del país. Todos, en demanda de la presentación de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero. De hecho, hoy la agenda nacional gira en torno de la crisis en derechos humanos que evidenció la masacre ocurrida la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero.
Fue en este contexto -que incluye las detenciones arbitrarias de manifestantes y las propuestas de la presidencia de la República para garantizar el Estado de derecho- que las universidades del país que integran la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior (ANUIES), a iniciativa del rector de la UNAM, José Narro Robles, firmaron el viernes el acuerdo de concertación de acciones para difundir e impulsar la aplicación de la reforma constitucional en materia de derechos humanos, aprobada por el Congreso de la Unión en 2011.
Narro Robles; el rector de la Universidad de Guanajuato, José Manuel Cabrera Sixto; el presidente nacional de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Raúl González Pérez; y la subsecretaria de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Lía Limón, se refirieron invariablemente a la tragedia de los estudiantes guerrerenses y de la necesidad de que en México se garanticen los derechos humanos de la población.
En su discurso, el gobernador Miguel Márquez destacó a la reforma en materia de derechos humanos como una de las más importantes, porque ahora los mexicanos tenemos un marco legal que nos protege a todos. Felicitó a Raúl González Pérez en su nueva encomienda y porque “a todos nos conviene” un ombudsman que dé certeza de que en el país se respetan los derechos humanos. Pero de inmediato empezó a bordar sobre asuntos que pocos entendieron, como la discriminación y el acoso; que es un convencido de que la mejor manera de respetar los derechos humanos es dar garantías que generen oportunidades de desarrollo sustentable; que su gobierno ha impulsado la creación de empleos para que los jóvenes no se frustren al terminar sus estudios, sea en las empresas extranjeras o nacionales, o en el sector turístico, que ha crecido un 15 por ciento. En resumen, terminó por pronunciarse por una fórmula: más respeto a los derechos humanos, más educación, más empleo, igual a mejor calidad de vida.
En realidad, en ninguna parte de su intervención se refirió a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, hechos que nos afectan a todos. ¿Será que no le interesa el tema? ¿Acaso no lo considera un tema importante? Preocupa que el gobernador parezca estar en lugares y circunstancias distintas a las del país y del resto de los ciudadanos.
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