SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo
Martes 20 de mayo de 2025
La mar no tiene naranjas,
ni Sevilla tiene amor.
Morena, qué luz de fuego.
Préstame tu quitasol.
– Federico García Lorca
Chucho y Fernando eran niños cuando en 1975 fueron parte de los fundadores de la primera orquesta infantil y juvenil que hubo en México. La orquesta se fundó a iniciativa de la señora Esther Zuno de Echeverría, esposa de Luis Echeverría Álvarez, presidente de la República. Se le llamó Orquesta Sinfónica del INPI, abreviaturas de Instituto Nacional de Protección a la Infancia, antecedente del actual DIF (Desarrollo Integral de Familia).
A Fernando Traba, fagotista, cuando se canceló el proyecto de la OSINPI, el hecho no lo tomó desprevenido. Antes de que se hubiera extinguido, a los 16, ya era contrafagot de la OFUNAM, cargo ganado mediante concurso. Además, fue muy buscado y requerido por las orquestas del centro del país. En los ochenta del siglo pasado, aproximadamente, partió a los Estados Unidos donde ha hecho una carrera ejemplar que lleva más de 35 años.
En Sarasota, en el estado de Florida, ha hecho música sinfónica, de cámara y se desempeña como docente. Es fácil encontrar videos, grabaciones de su labor. Colegas estadounidenses lo conocen y reconocen por la calidad de su trabajo. Su padre fue fagotista de la Orquesta de la Ópera del Teatro de Bellas Artes. Siempre que le proponían un proyecto de música sinfónica o de música de cámara era materia dispuesta.
El objetivo no es comentar la currícula de los OSINPIS -tal vez más adelante con su autorización lo hagamos no solo de Chucho como de Fernando-, sino de esa afortunada generación. Un espacio de una cuartilla no es suficiente. Hay varios temas que nos unen, el último fue recordar y agradecer a los músicos españoles que llegaron en el exilio español y que se repartieron en las orquestas de México, ayudando, integrándose a la comunidad musical mexicana. Apoyo que resultó invaluable si pensamos que nuestro país en cuanto a música de concierto siempre ha tenido plazas vacías.
Vale, recordar que el padre de nuestro querido amigo Fernando le contaba a su familia “que en el exilio español, en el barco Sinaia, venía la Banda Madrid, que contaba con fondos de una institución religiosa inglesa pacifista llamada Los Quackers. El hecho de que viniera en el barco la Banda Madrid fue muy provechoso, pues tocaba a bordo para entretenimiento de los viajeros que se contaban por cientos. Muy necesario durante un viaje que alcanzó más de un mes de duración». La narración termina por decir que al llegar al Puerto de Veracruz fueron recibidos por el secretario de Gobernación, que los músicos de la Banda Madrid tocaron el Himno Nacional mexicano y que el presidente era el general Lázaro Cárdenas. Chucho Guadarrama nos ayuda a recordar a Allende Quinto, Marquina, Palencia, Tomás Fernández, Manuel Casay, entre muchos otros.
Chucho Guadarrama, al desaparecer la OSINPI, audicionó mediante convocatoria para ingresar a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Participó y ganó el concurso, convirtiéndose junto al flautista Gildardo Mójica en los integrantes más jóvenes con un puesto en la institución al contar con solo 16 años de edad. Un rato permanece como integrante importante de la OSN. Más o menos a la mitad de los ochenta participa y gana el concurso para percusionista principal de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad.
Al pasar algunos años, emigra hacia el viejo continente con el fin de seguir estudiando y trabajar. Hace una carrera artística en Europa, trabajando al lado de músicos de alto nivel. Deja grabaciones y ejemplos de su paso por aquellos lugares. Al obtener su jubilación regresa al país, donde se reencuentra con colegas de hace 50 años y a tiempo para estar cerca de su padre, que muere al cumplir 100 años. Su padre fue bibliotecario del Conservatorio Nacional de Música y de la OFUNAM, muy apreciado y reconocido en el medio musical de la capital. A Chucho Guadarrama no le costó recuperar el aprecio y el reconocimiento del ambiente profesional en México. En la mayoría de las orquestas de tiene colegas que lo ven como un par, y directores como Sergio Cárdenas y Eduardo Díaz Muñoz lo aprecian, lo valoran en su desempeño.
Debemos agradecer a Chucho Guadarrama y a Fernando Traba. En primer lugar, por la amistad, confianza, y por el afortunado encuentro que se dio en la OSINPI.
Adelina de paseo
La mar no tiene naranjas,
ni Sevilla tiene amor.
Morena, qué luz de fuego.
Préstame tu quitasol.
Me pondrá la cara verde
-zumo de lima y limón-.
Tus palabras -pececillos-
nadarán alrededor.
La mar no tiene naranjas.
Ay, amor.
¡Ni Sevilla tiene amor!
Zarzamora con el tronco gris,
dame un racimo para mí.
Sangre y espinas. Acércate.
Si tú me quieres, yo te querré.
Deja tu fruto de verde y sombra
sobre mi lengua, zarzamora.
Qué largo abrazo te daría
en la penumbra de mis espinas.
Zarzamora, ¿dónde vas?
A buscar amores que tú no me das.
– Federico García Lorca.
Las fotos de interiores fueron proporcionadas Jesús Guadarrama y Fernando Traba.
Foto de portada (ilustrativa): Marius Masalar (@marius) / Unsplash.


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