SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Martes 15 de julio de 2025
Jaimito
Conocí a Jaimito hace muchos años atrás y puedo decir que me cayó bien
-eran otros tiempos-
en ese entonces me movía por la cancha con mucha confianza y mis jugadas casi siempre acababan
en gol
o en pase para gol
me acostumbré a que la gente murmura mi nombre y me vieran como amenaza
con una desconfianza un poco fascinadora
yo jugaba en uno de los equipos más influyentes de la zona mediterránea
conocido en Francia y en España
y mis entrenadores eran una dupla original
una estratega argentina y un sabio catalán
la rauja i el seny
buena mezcla
me desplazaba con soltura
mis atrevimientos eran aplaudidos
hasta mis errores
Jaimito también se vio encantado por mí
Él era un jugador más viejo que yo
más experimentado
más teórico
él se reía un poco de mí
cuando apelaba a mis talentos de barrio
para él todo era mental
es natural
me decía
yo soy europeo
tu sudamericano
no
soy mexicano
Él era bonito
-decían-
un poco gordito
pero le pegaba bien
Teníamos en común las lenguas, el español y el catalán
Bueno
El occitan
pero se parece
me hacía gracia
Le encantaban las chicas
aunque soy “sudamericano” y no debería sorprenderme
me incomodaba cómo hablaba de las chicas
es decir
un tipo como él
tan gentleman
no le quedaba bien hablar así como tiguere de barrio
El mundo dio muchas vueltas
Alguna vez me pidió un contacto en México
tenía que ir para allá
se lo di
Otro día vino a Barna
Y yo fui a París
Lo visité en su departamento muy pequeño pero muy lindo
Fue un gran anfitrión
Se quejó de lo poco que ganaba como jugador titular
aunque ya tenía un puesto
Me dio cierta envidia porque él ahora era delgado
-y yo gordito-
Lo vi guapo
Jugaba en el París de delantero
-follo mucho-
me dijo
Yo empecé a deambular de club en club
-hoja seca-
Con esa fama de jugador problemático que cargamos muchos jugadores del sur
Jaimito explotó
Se volvió elitista
Fingía no conocerme y me dolió
Fue justo después de la muerte de mi padre
él lo sabía
Nos vimos en París y nada me dijo
lo odié
Y me debía una
Y lo sabe
Pero yo seguí jugando
soy gordo
soy lento
soy viejo
Pero tengo el don de la calle y los equipos siempre necesitan a alguien como yo
El nasty guy de un equipo
fiché para un equipo en Saint Denis
de segunda división
y destaqué
Tanto que el equipo de Jaimito me convocó para ocupar una vacante de medio de contención
Alguien que pudiera meter la pierna a todos esos jugadores negros que juegan en Francia
-así me lo dijeron-
Asistí a la entrevista y Jaimito estaba
Fuimos muchos jugadores
La élite de la vieja y la nueva guardia
Pensé que Jaimito sería un aliado
Pero no fue así
Me humilló
habló de mi lentitud
de mis problemas de carácter
de mi falta de idea y de “quadre”
Me sentí humillado y pensé
Ya me debes dos
Eligieron a alguien cercano a él
Alguien mediocre
pero fino
y fiel
Seguí jugando algunos años más
él ya no juega
es entrenador
Se hace llamar Señor Jaime y tiene un séquito de jugadores
También le gusta el fut femenino
A veces cuando me encuentro a un colega en común
y estoy borracho
Le hago llegar el mensaje que cuando lo vea le romperé la cara
Él lo sabe y me tiene miedo
Soy incapaz de pegar a alguien
pero él
con todos sus prejuicios
debe pensar que soy capaz de matarlo
y sí
me divierte esa idea
Un día me invitó a un partido benéfico
Había que llenar el espacio de “jugadores diversos”
fui
jugué
comí
bebí
Él me dio las gracias y hablamos en catalán
El cabrón sigue hablándolo muy bien
Sigo jugando
aunque cada vez más viejo, lento y gordo
Él sigue en París
con mucha autoridad
Hace escuela
Pinche Jaimito
con la cara de pendejo que tenía
y lo malo que resultó ser
con un poquito de poder
Ya no le tengo rencor
A veces siento que ese rencor es porque no me metió a su equipo
y con el tiempo ya se me quitaron las ganas
a veces me lo imagino triste
vestido de traje y corbata
intentando impresionar a esa jugadora americana
-o danesa-
y que acepte irse con él a un lugar más intimo
Hoy supe que organizan un partido de viejas glorias en París
Han invitado a dos entrenadoras viejas y respetadas
No me han invitado a mi
ni siquiera a mirar
Me sentí un poquito mal
pero solo un poquito
Por suerte estaba con mi hijo Manel que es portero
y tenía partido
y me pedía que practicara penaltis con él
se pone bajo el arco y espera mi tiro
yo pienso lo meteré en la escuadra
pero también pienso
ojalá que a él le vaya mejor que a Jaimito
y mejor que a mí
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es investigador por l’École Normale Supérieure de Lyon, Francia.
Foto de portada e interiores: Jenne Glas (@jenneglas) / Unsplash.

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