SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Martes 15 de julio de 2025
No cabe duda que a Estados Unidos le incomoda que su vecino del sur tenga un gobierno que intente atender a su pueblo en vez de seguir los dictados de quienes en ese país se sienten los dueños del mundo, de ahí que las amenazas, ataques y las campañas contra nuestro país tengan un especial significado, lo que en su desprestigio y orfandad intelectual aplauden la derecha y una importante facción de la oligarquía «mexicana».
Desde antes del triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, cuando se vislumbraba que podía ser un candidato con las cualidades, la propuesta y el apoyo popular para desplazar del gobierno a los neoliberales, comenzaron las mendaces campañas de desprestigio de la derecha, las que contaron con el apoyo injerencista de la derecha internacional y agencias yanquis para evitar un cambio político que afectara los intereses del capital.
Esas perversas campañas arreciaron tras el triunfo en las urnas del movimiento que encabezaba López Obrador y persistieron durante su gestión de gobierno, el periodo electoral previo a la elección para sustituirlo y continúan con el actual. Siempre con el sello de la injerencia de la derecha internacional y de agencias gubernamentales y organizaciones de derecha del vecino del norte.
Con la llegada de la versión 2 de Donald Trump a la Casa blanca y su obsesión de hacer grande nuevamente a su país se incrementaron las campañas contra México. Incluye a nuestro país en la interminable lista de responsables de la decadencia del imperio yanqui, lo hace responsable del grave problema de drogadicción que padecen en Estados Unidos y criminaliza a los trabajadores migratorios, en buena parte mexicanos.
Además, no obstante las autoridades yanquis establecen tratos con narcotraficantes que han sido catalogados como terroristas ─caso de Ovidio Guzmán López─, en esas campañas insisten en vincular a los cárteles del tráfico de drogas con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ─y, antes, con Andrés Manuel López Obrador─ con el claro propósito de desprestigiarla política y socialmente, como parte del apoyo a la derecha local que tiene la esperanza de que con tal mendaz argumento Trump incremente el injerencismo en nuestro país o en uno de sus momentos de irracionalidad, que no son pocos, se atreva a ordenar una intervención militar.
Recordemos que la propaganda imperialista se vale del control que tiene de los grandes medios de comunicación para desinformar, imponer sus «verdades» e intervenir en otros países con el fin de establecer un orden en función de los intereses del capital monopolista; y tiene siempre como aliados a los segmentos sociales más reaccionarios: las oligarquías locales y a las fuerzas de la ultraderecha.
Cabría preguntarse: ¿Por qué, aun teniendo a Genaro García Luna en su gabinete, Felipe Calderón no fue acusado de vínculos con el narcotráfico? ¿Y a Enrique Peña Nieto, en febrero de 2014 la revista Time ─después de su [contra] reforma energética─ lo califico como el «salvador» de México? Y de manera general, ¿por qué ninguno de los presidentes entreguistas y sumisos posteriores a Lázaro Cárdenas y anteriores a López Obrador fue cuestionado por el amo yanqui?
Habríamos de tener en cuenta que aun cuando el actual gobierno de Estados Unidos le imponga sus reglas y subordine a sus intereses a un grupo importante de países, sus problemas no se resolverán ni su sueño MAGA se hará realidad. Su situación actual es producto de las contradicciones generadas por el sistema económico y social dominante y con su forma de proceder solamente logrará agudizar esas contradicciones a nivel interno e internacional.
Con respecto a la «solución» que buscan Trump y sus seguidores hay que considerar que, desde que se constituyó como país independiente, la clase en el poder siempre ha considerado a esta zona del planeta como suya ─hablan del «Occidente» como «nuestro hemisferio»─, la que por su riqueza natural es un área cuyo control es vital para que su sistema de explotación y despojo pueda sostenerse.
Lo anterior deja ver que la defensa de la soberanía es actualmente un tema de la mayor importancia. Tiene que superar el ámbito del discurso y reflejarse en acciones y programas que hagan posible su ejercicio. Ello incluye la lucha por la unidad de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe para formar, con respeto a la soberanía de cada uno de ellos, un frente común sustentado en la cooperación y la solidaridad que pueda resistir y vencer los embates del imperio.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Don Fabián (@section_31) / Unsplash.
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