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Lo que mi hermana me enseña sobre la supervivencia

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SOMOSMASS99

 

Asem Alnabih* / La Intifada Electrónica

Viernes 5 de septiembre de 2025

 

Hace casi 13 años, durante el asalto de Israel a Gaza en 2012, tomé esta foto (de la portada) de mi hermana menor, Nesma.

Tenía casi 5 años, llena de energía y curiosidad. A pesar de los cortes de energía y los bombardeos implacables, se sentaba en silencio con su libro, completando diligentemente sus ejercicios de jardín de infantes.

En ese momento, no me di cuenta de que este pequeño acto, sostener un bolígrafo en medio del caos, se convertiría en la definición misma de su vida en Gaza.

Hoy, la historia se ha repetido. Tomé otra foto de Nesma, ahora de 17 años. La escena se ve igual: Nesma, sus libros y su determinación.

Nesma estudiando durante el genocidio en curso.

Pero todo lo demás ha cambiado.

Ya no está en su habitación; Ha estado desplazada durante meses. Ya no tiene maestros ni aulas; su escuela está siendo utilizada como refugio. No hay libros de texto, escritorios, electricidad o internet. Estudia en medio de una guerra, rodeada de hambre, asedio y muerte.

Ha sobrevivido a seis ataques israelíes en Gaza desde que nació en 2008. Es brillante: habla tres idiomas con fluidez, tiene talento para las matemáticas y la física y sueña con convertirse en doctora. Pero ahora estudia en condiciones inimaginables. Aún así, ella persevera.

Cruel giro del destino

Pocos días antes de que comenzara la guerra, Nesma se graduó del Programa de Acceso al Inglés, un curso de dos años financiado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos que brinda instrucción en inglés y talleres adicionales a estudiantes talentosos.

Había obtenido las mejores calificaciones y estaba pensando en solicitar becas para estudiar en los Estados Unidos. En cambio, en un cruel giro del destino, las mismas armas suministradas por ese mismo gobierno pronto destruirían su casa, su habitación, su escritorio, sus libros y su escuela, destrozando no solo las paredes que la rodeaban sino también los sueños que había construido con tanto cuidado.

Nesma ha perdido sobrinos, su cuñado y sus maestros durante el genocidio. Sin embargo, todavía se niega a detenerse. Sabe que la educación es su único camino a seguir, su única forma de resistencia y su mejor oportunidad de contribuir a un futuro mejor para Palestina y para la humanidad.

Nesma, vista en segundo lugar desde la parte superior derecha de la foto, muestra su certificado en la ceremonia de graduación del Programa de Acceso al Inglés.

La vida de Nesma es un claro ejemplo de cómo se ha robado la infancia en Gaza.

Imagínese que nunca ha sabido lo que es tener 24 horas de electricidad ininterrumpida, excepto por el único mes que pasó fuera de Gaza. Imagina que vivió en 12 lugares en los últimos 12 meses sin privacidad y sin tener sus necesidades básicas satisfechas.

Nesma no es la única en su sufrimiento, cientos de miles de niños en Gaza son como ella.

Para la mayoría de los niños de todo el mundo, la escuela es un lugar de aprendizaje y juego, una base para sueños y aspiraciones. Para los niños de Gaza, la educación se ha convertido en un acto de desafío. Cada página que escriben, cada ecuación que resuelven, se hace en tiendas de campaña, en ruinas o en refugios en medio de la amenaza muy real de muerte.

Durante los últimos dos años, Nesma ha estudiado sin las condiciones básicas que cualquier estudiante necesita para tener éxito. Sin embargo, sigue adelante, enseñándose a sí misma, ayudando a los niños más pequeños de la familia a leer y escribir, contándoles cuentos antes de dormir y negándose a dejar que el genocidio borre su futuro.

Esta determinación no es solo resiliencia, es resistencia.

Israel ha tratado de borrar todos los elementos de la vida normal: cortando la electricidad, bombardeando escuelas y universidades, matando a maestros y estudiantes por igual. Sin embargo, al igual que Nesma, miles de niños continúan aprendiendo, desafiando la lógica de la guerra que busca quebrantar su espíritu.

En este contexto, estudiar es un acto revolucionario.

Sacrificio extraordinario

Nesma sueña con convertirse en médico. Me dice que quiere sanar a su pueblo, dar a Gaza lo que más necesita. No es solo una aspiración profesional, es una declaración de esperanza en un lugar donde Israel está haciendo todo lo posible para negar a los jóvenes un futuro. Cada vez que toma un libro, le dice al mundo: Puedes destruir mi escuela, pero no puedes destruir mi voluntad de aprender.

Los niños de Gaza encarnan un sacrificio extraordinario. Han soportado el hambre, la sed, el desplazamiento y la amenaza constante de muerte. Lo que hace que su sufrimiento sea tan profundo es que el mundo continúa observando y expresando indignación, pero no ha logrado poner fin al genocidio.

La liberación no se trata solo de armas o política. Se trata de preservar la vida, la identidad y la dignidad frente a la aniquilación. En Gaza, la educación no se trata solo de ambición personal, se trata de supervivencia colectiva. Cada niño como Nesma que continúa aprendiendo insiste en un futuro desafiando los objetivos de Israel de destruirlo.

La educación no puede prosperar bajo las bombas, y ningún niño debería tener que aprender por sí mismo en un refugio sin electricidad ni agua potable. Nuestros partidarios fuera de Gaza no solo deben presionar para poner fin al genocidio, sino también comprometerse a reconstruir nuestras escuelas, universidades y bibliotecas, nuestros lugares de conocimiento y cultura.

En última instancia, Palestina no necesita caridad; necesita libertad, dignidad y la capacidad de sus hijos para volver a soñar sin miedo.

Nesma se ha convertido en mi maestra. Ella me recuerda todos los días que la perseverancia es una forma de resistencia, que la supervivencia en sí misma es una declaración de desafío. Mientras fuerzas poderosas fuera de su control toman decisiones con un profundo impacto en su destino, los niños como ella reconstruyen silenciosamente la esperanza, una palabra, una página y un sueño a la vez.

Cuando la veo continuar diligentemente sus estudios en las peores circunstancias, sé que algún día Nesma cumplirá su sueño de convertirse en médica.

Ella sanará las heridas de su pueblo, así como sana las mías con su determinación de estudiar, soñar y construir una vida a pesar de la guerra, el hambre y el asedio.


Asem Alnabih es un ingeniero e investigador de doctorado que actualmente reside en la ciudad de Gaza. Se desempeña como portavoz de la Municipalidad de Gaza y ha escrito para muchas plataformas tanto en árabe como en inglés.

Imagen de portada: Nesma estudiando durante un corte de energía en 2012.

Fotos de portada e interiores: La Intifada Electrónica.

 




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Luis López




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