SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 5 de septiembre de 2025
En inobjetable decadencia y declive de su hegemonía, para el imperio resulta inaceptable que en lo que considera su «patio trasero» o su «espacio vital» ─sin el cual no puede sostenerse─, exista desobediencia, insubordinación o el mínimo disenso, menos en un contexto en que el mundo rechaza la unipolaridad y la tutela imperial.
La inmensa mayoría de los pueblos rechaza la actual política yanqui de amenazas, sanciones y agresiones de diverso tipo que la camarilla dominante en Estados Unidos despliega para obligar al mundo a pagar por los efectos de la crisis y contradicciones que el capitalismo enfrenta desde hace más de medio siglo. Con ello ese país pretende erigirse en la única potencia indiscutible y dominar a los demás pueblos para vivir de ellos y cumplir con su destino manifiesto.
Para lograr ese sombrío y aberrante sueño, aun cuando aparentemente ha subordinado a gobiernos de potencias económicas como la Unión Europea y Japón, Estados Unidos debe someter al grupo BRICS+, sobre todo a China y Rusia, que representan una fuerte competencia en diversos rubros. Para ello debe tener la fortaleza de una amplia disponibilidad de materias primas y recursos naturales ─carentes en Europa y Japón─, los que existen principalmente en Latinoamérica.
Y como la mentira, apoyada en los monopólicos de los medios masivos de [des] información, ha sido tradicionalmente utilizada por el imperio, se vale de esa arma para, por ejemplo, acusar al mundo de ser el causante de los problemas por los que atraviesa; presentar a China ─y en menor medida a Rusia─ como imperios que quieren adueñarse del mundo; descalificar a gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe y crear condiciones para cambios de régimen que favorezcan los intereses imperiales.
Es en este contexto que se dan las acusaciones y amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela. Acusan a este país de narcoestado, de ser la región por la que transita una enorme cantidad de droga cuyo destino es Estados Unidos; acusan, también, al presidente Nicolás Maduro Moros de ser líder de un cártel inexistente, por lo que varias unidades navales de ataque y tropas estadounidenses han sido desplegadas frente a la costa de Venezuela ─operación desproporcionada para una supuesta lucha contra el narcotráfico─, medida que se complementa con el aliento y reiteración de reconocimiento a la ultraderecha derrotada en las urnas.
Esa amenaza y mentiras contra Venezuela y su legítimo gobierno no son casuales. Este país posee las más grandes reservas de petróleo y oro del mundo, además de agua dulce, tierras raras y otros minerales estratégicos, recursos sobre los que el imperio perdió el control con el ascenso del chavismo, por lo que todo el tiempo en lo que va de este siglo, por los más variados métodos ─incluidos golpes de Estado e intentos de magnicidio─ los yanquis han tratado de doblegar a la patria de Bolívar para imponer a sus incondicionales.
Como han fallado en todos sus intentos, ahora recurren a la manipulación mediática de la mentira y a la elaboración y presentación de «falsos positivos» para «justificar» la intervención y agresión contra el pueblo venezolano y crear matrices de opinión que acepten tales acciones.
Esa actitud del imperio es violatoria de la Carta de la ONU, los principios del derecho internacional y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, 2014). Además, constituye una amenaza velada a Cuba y Nicaragua, aparte de una señal de presión a México, a modo de advertencia y en busca de concesiones.
Hoy, más que nunca, además del rechazo de los pueblos y gobiernos a tales acciones, es necesaria la unidad y solidaridad de los pueblos de Nuestra América en la lucha por la paz, la no intervención y el respeto pleno a la soberanía de los pueblos, como una forma de enfrentar la política y los apetitos imperiales.
Dicen que la primera víctima en una guerra es la verdad. El comportamiento imperialista muestra que, aun antes del conflicto, la verdad debe ser la víctima para crear las condiciones que le permitan «justificar» todo tipo de intervención para imponer sus intereses a los pueblos de cualquier rincón del planeta.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; México.
Imagen de portada: Donald Trump con la bandera de Venezuela de fondo. | Foto: France 24.
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