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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
El pasado miércoles, en San Luis Potosí, Arturo Arriaga Macías renunció a la candidatura a gobernador por el partido Encuentro Social. Su caída se la debe a la irritación que provocó en la sociedad potosina al equiparar la homosexualidad con la violencia del narcotráfico y asegurar que las madres solteras y el aborto rompen los vínculos de familia. El Comité Directivo Estatal primero lo aceptó como militante y luego lo registró como su candidato, pero al final simuló sentirse contrariado en sus principios, exigió su expulsión y pidió a los potosinos no juzgar a esa organización política por declaraciones hechas “a título personal”.
Pero eso es en San Luis Potosí. Aquí, el mismo partido postuló a Luz María Ramírez Villalpando a la presidencia municipal de León. A sus dirigentes no les importó el historial de misoginia y discriminación de su candidata. Miembro de la ultraderecha guanajuatense, Ramírez Villalpando fue colocada por la organización secreta El Yunque en gobiernos panistas, primero como directora del Instituto de la Mujer de León en el periodo 2003-2006 y luego como titular del Instituto de las Mujeres Guanajuatenses en el sexenio 2006-2012. Posiciones desde las que se dedicó a hostigar a las integrantes de esas dependencias que se dedicaban a la investigación sobre los derechos de las mujeres. Muchas fueron despedidas para convertir en política pública la visión ultraderechista sobre la sexualidad, las relaciones de pareja, el rechazo al uso de anticonceptivos y al ejercicio los derechos sexuales y reproductivos, la impartición de materias de educación sexual en las escuelas y, particularmente, su negativa a emprender acciones para evitar la violencia contra las mujeres. Incluso, recibió de la Procuraduría de Derechos Humanos recomendaciones que quedaron en nada por discriminar a las jóvenes que usan piercings y tatuajes.
Encuentro Social se proclama como un partido que tiene “una nueva manera de ver y hacer política”, que “retoma lo mejor de las ideologías de la derecha y de la izquierda para construir su propio discurso basado en la realidad actual: liberales en asuntos económicos; sociales en temas de igualdad de clase”. Naturalmente, tratar de engañar a los ciudadanos y la incongruencia de sus decisiones no son parte de sus postulados. Si Arturo Arriaga Macías se vio obligado a renunciar a la candidatura a gobernador de San Luis Potosí por su homofobia y convertir a las madres solteras en amenazas contra su modelo de familia, en León hay sobradas razones para que tomara la misma determinación con Luz María Ramírez Villalpando. Pero nada pasará, o al menos eso puede apreciarse cuando se ve a la ex funcionaria recorrer plácidamente los poblados leoneses en busca del voto.
Es probable que todo lo aquí expuesto determine el resultado electoral que obtenga Encuentro Social en su búsqueda por la alcaldía de León. Quizá sea la causa de su previsible derrota.
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