Emma Aguado / SomosMass99
Lunes 27 de abril de 2015
La postura del papa Francisco, la máxima autoridad católica en este mundo, ha sido muy clara: la iglesia católica tiene la obligación de arropar a los migrantes; por eso sus visitas a lugares de alta migración como Lampedusa, donde él mismo abrazó de muy diversas maneras a quienes huyen de su país para buscar una mejor vida. Pero el mensaje puede interpretarse y asumirse de varias maneras, aún al interior de su propia Iglesia Católica.
El ejemplo más claro ha sucedido recientemente en nuestro estado. El sacerdote Alejandro Solalinde visitó Guanajuato en la misma semana que el cardenal Alberto Suárez Inda, compartieron sin planearlo, el mismo suelo y fueron cuestionados sobre un mismo tema: la migración de centroamericanos y su paso por México, lo que reveló sus distintas posturas ante una realidad derivada de la violencia y la marginación. Para el cardenal el fenómeno se redujo en base a sus respuestas, en reconocer los avances de los gobiernos de Estados Unidos y México en materia de políticas migratorias como el otorgar ciertas prerrogativas al sector una vez que han llegado a suelo norteamericano. Para Solalinde el tema es mucho más que una opinión o una respuesta improvisada ante un cuestionamiento de medios de comunicación, es un compromiso vital, es su tarea diaria.
Visita a Acámbaro
Luego de desfilar sobre un automóvil convertible azul clásico por la principal avenida de la ciudad el pasado 21 de abril, y oficiar misa con decenas de sacerdotes en el atrio parroquial bajo el inclemente sol del mediodía, el cardenal compartió los alimentos con alrededor de cien sacerdotes pertenecientes a la zona Juan Pablo II, cuya sede es Acámbaro. Lamentó el reciente asesinato del sacerdote Francisco Javier Gutiérrez Díaz de Salvatierra quien dijo fue el primero al que ordenó, y minimizó el fenómeno asegurando que en varios de estos casos, incluido al parecer el de este padre, los móviles tienen que ver con motivos personales o de plano con la mala suerte, como uno en Apatzingán a quien le alcanzó una bala perdida, “en fin cada caso es delicado, yo este caso (el de Salvatierra) lo pongo en manos de Dios para que perdone a los criminales y que acoja en su reino al padre Francisco Javier y no puedo hablar más del asunto”.
En rueda de prensa fue cuestionado además sobre la posibilidad de hacer visible la situación de los migrantes centroamericanos en México usando su investidura como cardenal, a lo que contestó: “El papa ha dado gestos muy claros de que a los migrantes también se les respete sus derechos humanos… en Estados Unidos hay alguna lucecita de programas de reconocimiento… está haciendo lo suyo el gobierno mexicano”. Suárez Inda apenas hizo alusión al peligro que corren quienes viajan en La Bestia a raíz de la pobreza y violencia que viven en sus países, pero fue todo, su comentario se centró en su más reciente visita a Los Ángeles California donde se sorprendió del número de paisanos que viven allá, sobre todo michoacanos y recordó que Chicago es una de las más grandes parroquias en Estados Unidos.
Símbolo de lucha por los migrantes
Cuatro días después, el viernes 24 de abril, Alejandro Solalinde fue invitado al panel “Hacia una ley integral de protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas en Guanajuato” en la Universidad Iberoamericana de León, allí además de calificar como cobarde al agresor intelectual de la periodista silaoense Karla Silva “que tuvo que contratar a alguien” para hacerlo por él, comentó sobre su labor más sobresaliente: la protección a migrantes provenientes de los países del sur.
Solalinde llegó a suelo guanajuatense con la vivencia del Viacrucis Migrante muy reciente en su memoria y describió en varias ocasiones la valentía del grupo de gente que lo acompañaba para seguir adelante a pesar de la violencia que el propio estado mexicano ejerció contra ellos cuando intentaron salir de Oaxaca rumbo a la Ciudad de México. Dijo también que las autoridades han buscado eliminarlo para intimidar a otros defensores pero dijo, “yo seguiré luchando por los derechos humanos hasta después de que me muera”. Comentó que en la actualidad hay diez rutas más que usan los migrantes en su paso por México además de las dos grandes cauces por Tenosique y por Tapachula, lo que da un total de 12, razón por la cual hoy los vemos en lugares donde anteriormente no llegaban, como Acámbaro en Guanajuato; dijo además que la política migratoria y la violencia en nuestro país están provocando que los desplazados se queden, “México hoy ya es lugar de destino”.
Ya casi para terminar, Solalinde aseguró que el gobierno mexicano es un simulador, “la ley migratoria es muy clara, dice que cualquier persona que esté en territorio nacional es sujeta de sus derechos humanos independientemente de su situación migratoria, el problema es que en la realidad no funciona”. Insistió en la responsabilidad que tiene la iglesia católica para sensibilizar a sus fieles más allá de “atender a los clientes”, antes de que sean botín para los policías y criminales, “hay que hacer algo, sobre todo a los obispos, que cumplan su deber”, puntualizó.


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