Agustín Galo Samario / SomosMass99
Domingo 26 de abril de 2015
Al presentar la iniciativa de la Constituyente Ciudadana Popular, el padre Alejandro Solalinde Guerra llamó a los guanajuatenses a perder el miedo y unirse para cambiar al gobierno y al sistema político vigentes en el país. Se dijo convencido de que a pesar de los graves problemas, México no se puede perder porque hay dos sectores que si quisieran “en este instante” lograrían el cambio: las mujeres y los jóvenes.
“Sé que hay muchas personas que piensan que ya para qué, hay quienes dicen que no se puede cambiar. Hay otras personas que dicen que quisieran pero que tienen miedo. Bueno, exactamente este sistema que queremos cambiar, este gobierno decadente, corrupto, que ya dio de sí, ellos piensa que nosotros debemos tener miedo. Porque ellos funcionan a base de miedo, pero nosotros somos personas libres y no tenemos por qué tener miedo”.
Es cuestión de tiempo para que caiga este régimen, advirtió, “porque dictaduras peores han caído”. “Me decían que lo que pasa es que el de México es un pueblo apático. Yo les digo que no: es un pueblo madreado, que es diferente”. Como si diera un sermón, Solalinde Guerra pidió a los guanajuatenses que se levanten, aunque “nos hayan hecho creer que no hay más remedio”, que “no podemos levantarnos”.
Entonces, tras advertir que iba a contar cómo están las cosas, dijo que desde que regresó el PRI a Los Pinos, y porque así es el actual sistema político, los poderes del Estado están bajo el dominio del presidencialismo: “Ya el presidente, por dedazo, puede decir: pues tú te vas a la Suprema Corte de Justicia, y en la Secretaría de la Función Pública vamos a poner a un verdadero tigre, a un verdadero terror que ponga al presidente contra la pared, y entonces… Virgilito Andrade”.
“Nosotros tenemos muy clarito lo que está pasando y sabemos que no hay de otra más que levantar a México desde la sociedad civil”. Porque si bien hay muchas otras opciones, lo más inteligente es “reorganizarnos y hacer una nueva constitución a la medida de las necesidades del pueblo, de nuestra gente”. Y quiéralo o no, este gobierno “se tiene que aguantar”, “lo hacemos a la luz del día y que le haga como quiera porque no vamos a tener miedo, porque no nos vamos a callar (…) La sociedad civil está despierta, porque estos jóvenes y estas mujeres, si quisieran, podrían hacer el cambio ya. Lo estaban intentando con el movimiento Yo soy 132, pero este gobierno es maestro en infiltrar y dividir; lo primero es comprar, lo segundo es amenazar y la tercera es castigar”.
La Constituyente Ciudadana Popular, afirmó, “es la que está prendiendo, es a la que la gente se está sumando. Quiero decirles que tengamos confianza, que creamos en nosotras y en nosotros mismos. Lo vamos a hacer si nos unimos, nadie puede estar en contra de todo un pueblo. Ustedes saben que finalmente el pueblo acaba apabullando lo que sea. El gobierno puede tener la estrategia que sea, pueden tratar de golpear a todos, pero no se puede”.

- Participantes en el acto para promover la Constituyente Popular. Mujeres y jóvenes tienen el poder para cambiar al país, dijo Solalinde.
Recuento del problema
El defensor de migrantes fue el último de los oradores en un mitin realizado a las puertas de la presidencia municipal, un lugar convertido en una verdadera plaza, la de Los Fundadores, donde se dieron cita al mismo tiempo grupos que llamaban al voto nulo, como Ciudadanos Hartos, y activistas que recolectaban firmas para exigir el regreso al aire de la periodista despedida de MVS, Carmen Aristegui.
Ahí, desde lo alto de un templete, Javier Sentíes dijo que los gobiernos de los últimos 30 años, en alianza con las oligarquías, han desmantelado al país para su beneficio propio. “Y si nosotros no hacemos nada, pronto nos veremos reducidos por el capitalismo salvaje que solo beneficia a las grandes empresas y a los políticos corruptos. El miedo es la materia prima indispensable para el poder, para su afán de dominio”.
La exigencia es que el Estado haga efectivos los derechos de los pueblos indígenas, en particular a su autonomía política y a la posesión de sus tierras. Que replantee de manera global la política de migración, tanto en lo que se refiere a la reducción de la migración forzada por motivos económicos así como los derechos de las y los trabajadores migrantes y sus familias, con especial atención a los migrantes en tránsito por el territorio nacional.
También garantizar los derechos a la libertad de expresión y de información; cesar las prácticas de represión, criminalización y judicialización de la discrepancia, de los movimientos sociales, de los periodistas y de las y los defensores ambientalistas y de derechos humanos; revertir las políticas de pérdida de los recursos naturales, como el petróleo y el agua; retirarse del Tratado de Libre Comercio para América del Norte a la luz de los impactos negativos que ha causado.
Dijo que para los ciudadanos y ciudadanas hay dos opciones: dejar que el gobierno y los partidos políticos nos sigan engañando con su ineficiencia y corrupción, o bien tomar la decisión de actuar, de organizarnos con nuestros vecinos, en nuestras comunidades, en barrios y colonias, asumir una ciudadanía responsable y activa para hacer que las cosas cambien en bien de todos.
En su turno, una joven de Guanajuato capital dijo que la iniciativa presentada por Solalinde Guerra es una plataforma fundamental para la reconstrucción de la nación. Se trata de que las personas se interesen por las circunstancias de nuestro país, pero también de nuestra realidad inmediata en la que podríamos realizar acciones directas y concretas. “La importancia de la Constituyente es que hay un espacio que se nos ha quitado para identificarnos con el otro o con la otra, y que a partir de ahí es que creemos que la propuesta es muy rica y diversa».

- Ciudadanos de varios municipios de la entidad participaron en el acto por la Constituyente Popular.
Por Salamanca habló una mujer, quien explicó que el crecimiento industrial ha favorecido principalmente al capital privado nacional y extranjero, en un contexto de crisis recurrentes, de dependencia, desigualdad social, corrupción y un férreo control de los trabajadores, a lo que se suman últimamente la violencia e inseguridad.
La industria como la agricultura de riego han contribuido a la agudización de dos graves problemas: la contaminación del aire, suelo, subsuelo y la carencia de agua. Acusó que a esta “situación nos han conducido los que detentan el poder político y económico, quienes son incapaces de resolver estos problemas porque afectarían sus propios intereses. Los únicos que podemos sacar al país de sus problemas somos nosotros, tenemos que entender eso”.
El señor Adolfo Montiel Domínguez dijo que en Irapuato se acabó la pequeña y mediana industria textil y metalmecánica. Hay una total dependencia del capital extranjero para generar negocios o empleos, los cuales son totalmente insuficientes. Además, las condiciones de trabajo en las empresas transnacionales establecidas en el municipio son agobiantes y mal pagadas, a tal grado que se despide a los que protestan.
La producción agrícola está orientada por completo al mercado externo y el uso de semillas transgénicas “nos ha hecho dependientes del exterior en la producción de los satisfactores básicos de nuestra alimentación, que son el maíz y el frijol”. Y mientras, la violencia y el delito se han convertido en una forma de vida ante los que no hay ni un diagnóstico del problema y mucho menos una estrategia para enfrentarlo. “Por esta situación tan grave es provocada por el sistema vigente en el país, por ello urge un nuevo constituyente que restituya al pueblo lo que le ha sido arrebatado: su capacidad para gobernarse y darse buenas leyes. Por eso estamos aquí”.

- «México no es un pueblo apático, es un pueblo madreado».
Al final, Alejandro Solalinde dedicó más de una hora a hablar personalmente con las personas que se le acercaron. A algunas mujeres les pidió participar, porque son muy importantes para cambiar la realidad del país y del lugar donde viven. Una mujer de 90 años le dijo que si tuviera menos años se sumaría a todos los movimientos para derrotar al gobierno. Como respuesta, Solalinde le pidió que le diera la bendición. La abuelita sólo sonrió y le pintó una cruz en la frente
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