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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
Los últimos directores de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) la colocaron en el escenario nacional de las agrupaciones dignas de escuchar. José Luis Castillo, Enrique Bátiz y Juan Trigos, tres músicos que con la misma pasión que realizaban su trabajo dejaron tras de sí tormentas que no amainan ni con el paso del tiempo.
De esas historias será, es, heredero Roberto Beltrán Zavala, nuevo director titular de la OSUG desde el pasado lunes aunque anunciado formalmente este jueves. La orquesta, por su naturaleza misma, es un espacio comunicativo. No sólo en lo musical, entre sonidos, compases, métricas y más, sino de personalidades, de quienes integran el grupo, con sus estilos, pasiones y propósitos comunes. Por eso parte importante de la tarea de quien dirige, a menudo avasallante, es conciliar, coordinar, encontrar la irracional razonabilidad de los sentimientos y las capacidades interpretativas de los ejecutantes.
Nada de eso es sencillo y no lo es tampoco en una orquesta que ha alcanzado en 15 años un nivel de calidad importante, y en la que a la vez sus mayores problemas han sido de convivencia. Quizá por ello se tardaron tanto en la UG en encontrar al sustituto de Juan Trigos, diez meses ni más ni menos. Por lo pronto, el currículum de Roberto Beltrán Zavala parece avalarlo para tomar la batuta de la OSUG. Estudió en la Escuela Superior de Música de la Ciudad de México y fue discípulo de los maestros Jorge Torres, Mario Lavista y Jorge Mester. Luego se fue a vivir a Holanda, donde cursó estudios de dirección orquestal con Hans Leenders, Arie Van Beek y Mark Wigglesworth, y de ahí pasó a dirigir conciertos con la Filarmónica de la UNAM, las orquestas Nacional de Rumania, de Polonia y Florencia.
Beltrán Zavala tendrá un valioso apoyo en Antonio Cabrero Mendoza, pianista que fue nombrado gerente artístico de la OSUG, que tiene como tarea llevar a la orquesta a los municipios y a otros estados del país, incluso al extranjero. Nada, sin embargo, le garantiza el éxito. La agrupación universitaria ha atravesado por noches oscuras y frías, por incertidumbres e inconformidades de sus miembros. Circunstancias y situaciones que por periodos no le han permitido siquiera reconocer victorias.
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