SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Lunes 13 de julio de 2015
La desigualdad es una realidad ancestral en México y frente a ésta el Presidente Peña Nieto –como todos los Presidentes- ha ofrecido enfrentarla para mejorar la vida de las personas; pero de acuerdo con datos recientes la desigualdad ha crecido hasta grados ominosos.
El enorme crecimiento de la brecha de la desigualdad está presente en todo el mundo. Thomas Piketty en su obra el Capitalismo en el siglo XXI, muestra que si el rendimiento del capital (r) es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (g), aumenta la desigualdad. Esta es la dinámica dominante de la economía global, al grado que miles de millones de personas sobran para la economía mundial y a nadie le importan.
Recientemente la organización civil Oxfam México presentó el informe Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico (http://bit.ly/1TNigbK). Entre algunas de sus conclusiones están las siguientes:
- La profundización de la desigualdad económica es la tendencia más preocupante para 2015, según en Foro Económico Mundial
- El número de multimillonarios en México, no ha crecido mucho en los últimos años. Al día de hoy son sólo 16. Lo que sí ha aumentado y de qué forma es la importancia y la magnitud de sus riquezas. En 1996 equivalían a $25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de $142, 900 millones de dólares… Para darnos una idea de la magnitud de la brecha en México veamos este ejemplo: para el año 2014, los cuatro principales multimillonarios mexicanos podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores mexicanos pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza.
- Las implicaciones de lo anterior no son sólo de índole social. Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados y/o regulados por el sector público. Estas élites han capturado al Estado mexicano, sea por falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales.
- La política social asimismo ha sido un rotundo fracaso: al día de hoy, esa lógica de que el crecimiento se filtra de las capas altas a las bajas simplemente no ocurre en México desde hace décadas.
Otro estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado Mejores pensiones. Mejores trabajos en América Latina y el Caribe, concluye que en México casi la mitad de los adultos mayores no cuentan con una pensión. Es decir un grupo social creciente está condenado a una vejez miserable.
El Presidente Peña Nieto ofreció durante su campaña e inicio de gobierno que “asumía el compromiso de triplicar el crecimiento económico de la última década.” Pero tal oferta ha resultado una quimera, el crecimiento económico sigue siendo prácticamente nulo. Además ese pobre crecimiento económico sólo beneficia a los grandes capitales pero no a las personas pobres y excluidas.
La desigualdad no es un destino fatal sino el resultado de políticas que deliberadamente buscan favorecer a unos cuantos y condenan a millones a la miseria. La desigualdad es responsabilidad de los políticos con mentalidad de “mirreyes”, viven en una burbuja de privilegios, no les importa lo público sino sólo sus negocios y privilegios.
Insisto. La desigualdad no es fatalidad y por tanto se puede cambiar. El mismo documento de Oxfam propone cinco acciones para cerrar la brecha de la desigualdad. Aquí las presentó:
- La creación de un auténtico Estado Social y un cambio de enfoque, de un Estado dador a un Estado que garantice el acceso a los servicios básicos bajo un enfoque de derechos.
- Si se crea una política fiscal progresiva y una distribución más justa, se podrá hablar de una política más acorde con los objetivos a mediano y largo plazo.
- El gasto ha de focalizarse en educación, salud y acceso a servicios básicos, en infraestructura, en escuelas que cuenten con los servicios para que la brecha de desigualdad no crezca más.
- La política salarial y laboral asimismo debe cambiar: es impostergable fortalecer el nivel de compra del salario mínimo.
- La transparencia y rendición de cuentas: si realmente se quiere combatir la corrupción, las declaraciones fiscales de todos los miembros del gobierno deben hacerse públicas. Sólo así se fortalecerá el Estado de Derecho.
Todas estas acciones se pueden realizar, pero para tal cosa suceda se necesita que la sociedad exija, reclame y se organice para impulsar un viraje de la política económica y social en el país.
@edgarcortezm
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