SOMOSMASS99
Taisa Sganzerla / Global Voices
Lunes 27 de julio de 2015
Las peticiones de partidarios del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel no han logrado disuadir a las estrellas de la música brasileña Gilberto Gil y Caetano Veloso, quienes tienen pensado seguir adelante con un concierto programado para esta semana en Tel Aviv.
Durante meses, artistas y activistas de todo el mundo, incluyendo el pacifista en contra del apartheid y ganador del Premio Nobel, Desmond Tutu; pidieron al dúo (quienes en los sesenta retaron al régimen militar como parte del movimiento artístico Tropicália) unirse al BDS y cancelar la actuación del 28 de julio.
El ex miembro de Pink Floyd, Roger Waters, activista de larga trayectoria para la causa palestina, escribió dos cartas abiertas en las que suplicaba a Veloso que cancelara la actuación. En la primera de estas, de finales de mayo, dijo:
Como sabe, los artistas internacionales comprometidos con los derechos humanos en el apartheid de Sudáfrica se negaron a cruzar la línea de piquetes para tocar en Sun City. En aquellos días, Little Steven, Bruce Springsteen y unos 50 músicos más protestaron en contra de la opresión viciosa y racista hacia la población indígena en Sudáfrica. Estos artistas ayudaron a ganar aquella batalla y nosotros, dentro del movimiento no violento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a favor de la libertad, de la justicia y de la igualdad para los palestinos; le ganaremos esta batalla a las políticas racistas y colonialistas del gobierno israelí. Seguiremos presionando a favor de la igualdad en derechos para todos los habitantes de Tierra Santa. Así como los músicos no tocaron en Sun City, nosotros no lo haremos en Tel Aviv. Hoy en día no hay lugar en el mundo para otro régimen racista y a favor del apartheid.
En su propia carta, Tutu hizo hincapié en las condiciones en las que se obliga a vivir a los palestinos:
Yo mismo he presenciado la realidad del apartheid que ha creado Israel dentro de su frontera y en el territorio palestino ocupado. … si no podemos, como mínimo, atender a los llamamientos de la sociedad palestina de que se abstengan de minar su resistencia pacífica y sus aspiraciones a una vida sin represión, estaremos abandonando nuestras obligaciones morales.
Mientras que Gilberto Gil se negó a hablar sobre el caso, Caetano respondió a Roger Waters en una carta publicada en el periódico O Globo el 21 de julio. Dice la carta:
Cuando Sudáfrica se encontraba bajo el régimen del apartheid y me dijeron que los músicos se negaban a tocar allí, me pareció una buena decisión.
No me parece que la imagen de la compleja situación de Medio Oriente sea la misma imagen en blanco y negro que las políticas racistas y abiertas de las autoridades sudafricanas me mostraron entonces.
Toqué en Estados Unidos durante la administración de George W. Bush, si bien yo no aprobaba la invasión de Irak. Compuse y grabé una canción que se oponía a las políticas que llevaron a la creación del centro penitenciario de Guantánamo y la canté en Nueva York y en Los Ángeles. Quiero saber más acerca de lo que está pasando ahora mismo en Israel. Nunca cancelaría un concierto para decir básicamente que estoy en contra de todo un país, a no ser que estuviera en contra de este con todo mi corazón. Pero no es el caso. Recuerdo que Israel era un lugar de esperanza. Sartre y Simone de Beauvoir murieron a favor de Israel.
Boicot no es un instrumento moral, sino político
Partidarios brasileños y de todo el mundo del movimiento BDS acusaron a ambos de ser unos usureros, y han pedido boicotear a los propios artistas en protestas durante los conciertos de la gira en Londres y París, pero la visión de Caetano refleja cómo se percibe en gran medida la campaña BDS en Brasil.
Los oponentes coinciden en que la BDS es indignación selectiva desde que otros países han perpetuado asimismo guerras de agresión contra poblaciones concretas. Además, consideran que es un error señalar a toda una sociedad por acciones realizadas por un gobierno que no la representa necesariamente.
En una publicación de un importante blog brasileño a favor de Israel, el autor João K. Miragaya respondió a Roger Waters diciendo que los partidarios del BDS, conforme a sus propias normas, deberían boicotear a países como Estados Unidos y Rusia, ya que estos también llevan a cabo ocupaciones ilegales e infringen las leyes internacionales. Dijo:
Si legalmente no hay apartheid en Brasil (al igual que no lo hay en Israel), los números son alarmantes: según Amnistía Internacional, en el 77% de los homicidios ocurridos en Brasil en 2012 estaban implicada gente de color y multiétnica. Según la Universidad Federal de Río de Janeiro, el 71% de la población de color y multiétnica es analfabeta, y esta población a la vez conforma menos del 10% de los estudiantes universitarios en el estado de São Paulo. No sé si el arzobispo Desmond Tutu, mencionado por usted como una referencia al comparar el apartheid de Sudáfrica al de Israel, ha tenido acceso a esta información, o si ni siquiera ha visitado alguna vez una favela en Río de Janeiro. Lo que sí sé es que la represión contra la gente pobre y de color en Brasil es igual o incluso más violenta que la ocupación israelí. De hecho, la tasa de homicidios por cápita en Brasil es 10 veces mayor que la de Israel y 5 veces mayor que la de Gaza y la de la Ribera Occidental.
Usted propone solo el boicot a Israel. Atribuye responsabilidades no solo al gobierno, sino a toda la población judeo-israelí de un modo exclusivo y diferente a como hace con cualquier otra población civil en circunstancias similares. ¿Por qué?
El profesor Pablo Ortellado, partidario brasileño del BDS, refutó estos argumentos a través de una publicación en un medio social en la que explicaba lo siguiente:
La campaña para que Gil y Caetano cancelaran su actuación en Tel Aviv ha recibido muchas críticas. Creo que no son consistentes. Los detractores dicen que no tiene sentido boicotear a Israel y no boicotear a otras naciones mucho más atroces, como por ejemplo Estados Unidos. Creo que estas críticas no tienen en cuenta el significado estratégico del boicot. El boicot no es un instrumento moral, sino político. Su objetivo no es alcanzar la pureza del consumidor o de las relaciones laborales (en cualquier caso imposible en una sociedad capitalista), sino presionar a un personaje de la política o de la economía para que escoja. De este modo, a finales de los años 50, la gente de color del sur de Estados Unidos boicotearon a las empresas de autobuses mediante pérdidas económicas a que detuvieran la política de segregación racial en la asignación de asientos, de este modo los consumidores y artistas de todo el mundo boicotearon a Sudáfrica en los 80 para obligar al estado, mediante presiones económicas y morales, a dar fin al apartheid. El boicot es una campaña política coordinada en la que uno participa, y no un intento para lograr la pureza en el consumo o en el trabajo. Hoy en día no existe, que yo sepa, campaña bien estructurada para boicotear a los Estados Unidos para alcanzar un objetivo concreto, de ahí que la comparación no tenga sentido. No obstante, por primera vez hay una campaña internacional y bien estructurada para que artistas y consumidores boicoteen a Israel y le obliguen a acabar con su ocupación criminal y nociva de los territorios palestinos. Al no participar en la campaña, Gil y Caetano no están cometiendo un error moral, sino político. Están faltando a una acción coordinada que por primera vez es capaz de incordiar a Israel de manera económica y moral. (Traducido por Antonio Iborra Rovira).
@antoniet_iborra



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