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Periodismo y gobierno enfermos

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / Top News / 06/08/2015

SOMOSMASS99

 

PERSIGUIENDO SOMBRAS

Raúl Muñiz Torres

 

Hoy, una de las máximas sentencias populares y de los medios de comunicación, es decir que éste o aquel hecho violento con muerte de por medio, es un crimen de Estado si en tal acontecimiento prevalece una figura periodística, una cantidad ingente de personas, algún activista social o de algún grupo vulnerable de la sociedad.

Las expresiones de “gobierno asesino”, “fue el Estado” y otras más, se replican hasta el hartazgo y el periodismo hace un ejercicio coral de tales palabras para conectarse a plenitud con ellas y recalcar lo más posible que sí, que el gobierno es inútil en sus políticas de protección a la prensa y de todos aquellos grupos vulnerables que se encuentran a merced del crimen y de las decisiones de Estado.

Hace poco más de 20 años me introduje por primera vez en la redacción de un periódico, en las aulas aprendía que el poder político y el periodismo es un matrimonio por conveniencia, que ambos se necesitan, se odian, se repelen, se atraen pero que el uno no puede prescindir del otro.

Recuerdo en mis clases de periodismo, aquella famosa diatriba del expresidente José López Portillo que alguno de mis profesores citaba para ejemplificar la complicada relación gobierno-periodismo: “no pago para que me peguen”.

Con el paso de los años, me convertí en un reportero que laboró en medios escritos y electrónicos y en ese tiempo reafirmé entre mis fobias y profundos desprecios, la actividad política en sus diversas vertientes: gobierno, partidos, funcionarios.

Nunca fui un periodista que necesitara de la gente del poder, nunca los necesité, nunca nadie me hizo un favor; poco a poco fui entendiendo lo profundamente enfermo de una relación como esa que permite controlar la libertad de expresión y aplicar la censura en los medios.

Pero del gobierno no me sorprende, lo que me hace alucinar es la aceptación de muchos medios de babear la publicidad oficial, de lamerse los bigotes con las millonarias cantidades con la que la opacidad oficial juega al gato y al ratón con periódicos y periodistas.

Hoy, el no pago para que me peguen de López Portillo sigue teniendo una vigencia tenebrosa y el nacimiento y auge de las nuevas tecnologías debieran dictar a los medios una nueva forma de conseguir su sobrevivencia entre sus lectores.

Es enfermo, muy enfermo que desde el periodismo se pueda suscribir el llamar criminal al ente del poder y al mismo tiempo estire la mano para que la mano ensangrentada le asigne el contrato de publicidad.

Muchas de las expresiones en contra de la gente del poder, emanadas de las voces hartas y que se replican desde el periodismo, tienen mucho de razón pero en mi visión utópica de la realidad, creo que algún día deberá nacer una forma de hacer prensa sin la necesidad de una relación patológica como la que históricamente une a los servidores de un sistema y un periodismo que come en buena medida gracias a él.

“Crimen de Estado”. “Fue el gobierno”. Qué bien, pero en la medida en que el periodismo se desmarque de ese terreno pantanoso y puede sobrevivir sin él, en esa medida su calidad moral le será mucho más pertinente y le hará un hermoso homenaje a  todos los colegas asesinados, desaparecidos, desplazados.

 

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Luis López




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