Agustín Galo y Martha Camacho / SomosMass99
León, Gto. / Martes 25 de agosto de 2015
Traductor, poeta y novelista en ciernes, sobre todo escritor de canciones, y “más o menos periodista”, Michaël Dias asume el riesgo de las equivocaciones cuando afirma: en México “se necesita un cambio político profundo: no se puede garantizar la libertad de expresión cuando la mayoría de los asesinatos de periodistas quedan impunes, cuando están implicados policías o responsables políticos, cuando existe tal nivel de corrupción».

- Escritor, periodista, músico y hasta traductor, Michael dice que todas estas actividades que realiza se nutren entre sí.
La conversación con el colaborador de SomosMass99 desde hace más de medio año es un tanto peculiar. Se da a través de Internet y versa un poco sobre cada una de las actividades que realiza cotidianamente. salta de un tema a otro. De lo que es su pasión desde niño: México y Latinoamérica, su cultura y sus realidades; de cómo un francés nos ve desde el otro lado del Atlántico.
De entrada, a la pregunta de cómo hace para complementar sus facetas de escritor, periodista y músico -y de traductor, añade-, responde con un muy buen sentido del humor: «Como muchas cosas, como se puede»
Pero “en realidad no sé si se puede decir que sea escritor. Escribí algunos cuentos, casi una decena de novelas que nunca acabé (pero me juro acabar al menos una dentro de un año), unos guiones (cortometrajes, fotonovelas humorísticas y un cómic) y muchos poemas que nunca publiqué. Lo que escribo son principalmente canciones”.
Esto le da pie para contar algo sobre el grupo Diasenko, integrado desde hace años por Claire, Laurent y Mick, o sea, él mismo. Antes trabajó con muchos músicos y recurrió a distintos nombres de grupos. Con todos ellos grabó una decena de demos destinados a la promoción más que a la venta, aunque lograron vender unos cuantos en conciertos. Fue así que en 2012, con Diasenko, publicaron su “primer verdadero álbum, Correspondances, autoproducido. La promoción se hizo principalmente de boca en boca, por Internet y los medios de comunicación, en especial a través de las radios asociativas, que aquí en México conocemos como comunitarias. Pero como en este 2015 han hecho menos conciertos, pudo dedicar más tiempo a escribir artículos, a sus eestudios de traducción audiovisual y a continuar su formación en periodismo. Es decir, “para mí una actividad nutre a la otra”.
“Como periodista (aunque ahora me veo más como ‘más o menos periodista’), traductor y autor de canciones, trabajo solo. Y la verdad me encanta. Me encanta estar en mi despacho, frente a mi ordenador (computadora) o con mi guitarra. Una cosa que me gusta en esta actividad de músico es que después de pasar tanto tiempo solo componiendo canciones, nos juntamos los tres para ensayarlas, grabar demos y, por supuesto, tocarlas en vivo. Es decir que las canciones cobran una nueva vida varias veces: composición, ensayo, grabación, concierto. Y me gustan tanto una etapa como la otra.

- Le canta a la diversidad y a la individualidad, pero sobre todo «a lo que uno lleva adentro: lo que siente, ama, hace…»
“No sé si hay un oficio en el cual me sienta mejor. Cada uno tiene aspectos muy interesantes. Como periodista, me encanta buscar información, contactos, salir a encontrar y entrevistar a personas y luego volver y escribir. Como músico, me encanta exactamente lo contrario: primero estás solo y después se vuelve colectivo. Y, como traductor, siempre estás solo. Pero no me imagino pasar una semana sin traducir algo”.
– En alguna conversación decías que tus canciones cuentan historias. Un ejemplo es la que titulaste Por mi calle. Remite a la diversidad y, a la vez, a la individualidad de cada quien.
Es exactamente así. Y también es precisamente por eso que siempre me interesó el periodismo: necesito entender el mundo en el cual vivo, al menos intentar entenderlo. En cuanto a esta canción, es exactamente eso. Habla a la vez de la diversidad y la individualidad de las personas. Lo digo en la primera estrofa: Por mi calle pasa gente / De todos los colores / Cada uno con su mente / Con todos sus valores. Es como una celebración de las diferencias y, al mismo tiempo, de todo lo que nos une como seres humanos, como pasajeros en este planeta. No me importan el color, el origen o la religión de las personas. Lo que sí me importa es lo que cada uno lleva dentro: lo que siente, ama, hace…
Periodismo y libertad de expresión
A propósito de periodismo, digamos que si escritor es a ficción y músico a sensibilidad, periodista es, comenta, “a razón y a honestidad. Pero también a sensibilidad. Hay que tener empatía para la gente. Para trabajar sobre temas como derechos humanos, los abusos o la violencia (no solamente física, la violencia económica también mata), creo que hay que tener sensibilidad y empatía”.
– En un artículo que publicaste en Pimpignole, tu blog personal, luego de dar varios ejemplos ocurridos en tú país decías que la libertad de expresión es tan preciosa como frágil. Si bien sucede en otras partes del mundo, en México particularmente hay muchos periodistas amenazados, agredidos y asesinados. ¿Cómo hacer para cuidar a la libertad de expresión y que sea un derecho que se pueda ejercer?
Sólo es una opinión de alguien que no vive en México. Pero lo veo muy mal porque además de las amenazaas, los secuestros, los asesinatos, hay una impunidad generalizada. En el caso de la masacre de la Narvarte, por ejemplo, la PGJDF (Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal) empezó a decir que el motivo del crimen era un robo. ¿Cómo se puede decir eso cuando la investigación apenas ha empezado? ¿Cómo se puede decir eso cuando se sabe que dos de las víctimas, Rubén Espinosa y Nadia Vera, habían sido amenazadas varias veces? Pero también veo mucha solidaridad. Mucho asco pero mucha solidaridad. Visto de lejos, y con el riesgo de equivocarme, creo que la gente entiende perfectamente que la libertad de expresión no es solamente una cosa de periodistas, sino que pertenece a todos y que hay que reivindicarla. También creo que se necesita un cambio político profundo: no se puede garantizar la libertad de expresión cuando la mayoría de los asesinatos de periodistas quedan impunes, cuando están implicados policías o responsables políticos, cuando existe tal nivel de corrupción.

- El ejercicio del periodismo va de la mano con la honestidad, afirma Michael Días.
– Crees que los asesinatos de periodistas y defensores de derechos humanos, como los de Rubén Espinosa y Nadia Vera, hablan del estado de democracia que hay en un país?
Claro. La libertad de expresión, y especialmente la de prensa, es un excelente indicador del nivel de democracia de un país. Rubén Espinosa y Nadia Vera tuvieron que refugiarse en la Ciudad de México. Es decir que no tuvieron otra opción que exiliarse en su propio país porque las autoridades fueron incapaces de (o no quisieron) garantizar su seguridad. Y en la Ciudad de México tampoco se beneficiaron de la protección debida. En una entrevista con Rompeviento TV, Nadia Vera había dicho que si le pasaba algo, Javier Duarte (gobernador de Veracruz) sería responsable. Espero que con la presión de los ciudadanos, de los periodistas y de las organizaciones nacionales e internacionales de defensa de los derechos humanos, la verdad acabe saliendo a la luz y se detenga a los culpables. Todos los culpables, no solamente los sicarios sino también a los que ordenaron asesinar a esas cinco personas.
El mundo alrededor y México desde allá
Así como tiende puentes entre un oficio y otro, Michaél Dias tiene un lazo largo, largo y de muchos años, que lo une a Latinoamérica: la pasión por su cultura, sus culturas, su historia, su política. “Si, tengo una pasión por América Latina (…) Empezó a interesarme cuando tenía 10 o 12 años. Después, cuando empecé a aprender español en el colegio, descubrí a Pablo Neruda o Mario Benedetti, entre otros inmensos autores, y mi interés y pasión no dejaron de aumentar. Las guerras de independencia, la Revolución Mexicana, Frida Kahlo, los muralistas, el EZLN, las injerencias incesantes de los Estados Unidos, los Epigramas de Ernesto Cardenal que he leído mil veces, los libros de Paco Ignacio Taibo II que han sido una de las revelaciones de mi vida… Muchos países me atraen: primero México, que me fascina; Argentina, donde tengo amigos que no vi desde hace años; también me encantaría visitar Cuba. En realidad, creo que todo el continente me atrae.
Acaso por algo de timidez pero le es difícil contestar cuando se le pregunta cómo se ve México desde Francia. Porque “cada uno tendrá una visión diferente. México no es un país del cual se habla cada día en los medios de comunicación y creo que la mayoría de las personas no tienen mucha información sobre él. Desgraciadamente, cuando se habla de México, en general es para hablar de horrores: secuestros, asesinatos, etc. Conozco a personas que tienen una visión positiva del país porque les interesa su cultura, porque viajaron allí. Al contrario, hace unas semanas estuve hablando de México con una amiga que me pedía informaciones sobre la masacre de la Narvarte, y me dijo: “Yo nunca iría a México, no me sentiría tranquila». Creo que esta visión de un país peligroso es bastante común en Francia.

- En Francia cuando se habla de México es para hablar de los horrores, asesinatos, pocos conocen realmente lo que pasa en el país.
– México es un país de migrantes, tanto por los que se van como por los que pasan por nuestro territorio hacia los Estados Unidos. ¿Qué opinas de las restricciones impuestas a los migrantes que tratan de llegar desde México o a través de México a los Estados Unidos?
Como México, Francia es un país de migrantes, tanto porque personas vienen a buscarse una vida mejor aquí como porque otras atraviesan el país esperando llegar a Inglaterra. Además, siempre ha sido un país de migración: muchísimos tenemos orígenes en Italia, España, Portugal, Argelia, Marruecos, Camerún… Otra vez, es un poco difícil para mí responder esta pregunta porque no vivo allí. Pero hay algo que rompe el corazón: que migrantes latinoamericanos sean agredidos e incluso asesinados en México, cuando sabemos lo que sufren los mexicanos que viven en Estados Unidos. Sobre este tema hay que destacar el trabajo que ha hecho Periodistas de a Pie con los proyectos Más de 72 y En el camino. En cuanto a las restricciones impuestas por los Estados Unidos, creo que son más o menos las mismas que en Europa: los países del norte se enriquecen en parte explotando los recursos de los países del sur pero les niegan a los ciudadanos de estos países el derecho a buscarse una vida mejor.
– ¿Qué piensas de la política antiinmigrantes de varios países europeos?
Para mí son vergonzosas. Nuestros dirigentes deberían volver a leer el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”. El Mediterráneo es un inmenso cementerio, la gente huye de guerras, de masacres, de dictaduras, de persecuciones ideológicas, religiosas o sexuales, y la única cosa que se preguntan los políticos es: “¿Cómo detener esta ola de migración?” No es una ola, ni siquiera son migrantes: son refugiados. Hace dos semanas, Nadine Morano, ex ministra de Nicolas Sarkozy y especialista en frases imbéciles, declaró que la gente no debería huir sino “luchar por su país” y que “afortunadamente no hicimos lo mismo en 1939-1945 o en 1914”. Esta señora debería revisar sus clases de historia y acordarse del éxodo de 1940, cuando millones de personas huyeron de los nazis. Con personajes así, hay que tener mucha voluntad para conservar un mínimo de optimismo.
Pero sí, sí es posible mantener el ánimo. Hay una vía: mencionar las cosas que nos pasan, no ocultarlas. Entonces, ¿cómo se dicen más fuerte las injusticias? “Se dicen con las más voces posibles», responde Michaël. «Usando todos los modos de expresión posibles (periodismo, activismo, arte…), mostrándolas, dando pruebas, con empatía, fraternidad y convicción».
– ¿Y cómo se dicen más fuerte las esperanzas?
Diría lo mismo. Pero añadiría que hay que mostrar que existen soluciones, cosas que funcionan, gente que actúa, muchas veces, como dicen los zapatistas, «desde abajo y a la izquierda».
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