Martha Camacho y Agustín Galo / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Septiembre de 2015
Me dicen el subversivo llorona porque digo la verdad
¿y por qué voy a callarme? Llorona
Si aquí huele a impunidad
Fragmento de La Llorona, una versión para tiempos violentos
Están ahí, reunidos en torno a la música de Violeta Parra, de Víctor Jara, también del hip hop y hasta de un ensamble de jazz. Los y las mitoteras por Ayotzinapa se hicieron presentes todo el sábado en una carpa instalada en la Plaza del Músico para sumarse a la movilización global con motivo del primer año de la desaparición forzada de los normalistas de la escuela Raúl Isidro Burgos.

- Colores por la paz.
La voz de Mónica Lara, cantautora, resuena en esa plaza que bulle: “Alcemos una muralla juntando todas las manos; los negros, sus manos negras, los blancos, sus blancas manos”, es el poema de Nicolás Guillén hecho canción al que los presentes reconocen y corean, la voz se oye más fuerte: ¡Abre la muralla! La emoción se extiende entre los que escuchan, estudiantes, trabajadores de la UG, académicos, maestros democráticos y ciudadanos. Ronda la convicción de que “la muralla” de la impunidad, de la injusticia, de la violencia, de los abusos, de la corrupción en México, debe caer.
Apenas unos minutos antes, a las seis en punto, se había pasado lista a los 43 estudiantes normalistas. Uno a uno, los nombres de los jóvenes se gritaron al viento y recorrieron la cañada de esta ciudad; en todos los rincones del país se hizo lo mismo. Fue un acuerdo nacional de quienes no los olvidan, de quienes han exigido desde hace 12 meses su regreso con vida.
Desde las dos de la tarde se instaló el Mitote por Ayotzinapa, una iniciativa de universitarios para alzar la voz contra la desaparición de los 43, para exigir al gobierno que los devuelva y también para reunir fondos que serán enviados a las familias de los normalistas.

- Símbolo de la normal rural.
Es una fiesta, de no ser por el motivo que convoca. Agua de chía, tostadas, tacos, niños que tirados en el piso iluminan dibujos por la paz. La tortuga, símbolo de la normal rural de Ayotzinapa reposa en las baldosas con sus colores alegres que surgieron de la mano de una joven artista local.
Ayotzinapa vive. La maestra Guadalupe Meza, una de las promotoras del evento, lee los ocho puntos que los padres de los normalistas le presentaron al presidente Peña Nieto en la reunión del día 24.
La presentación de la carta dice entre otras cosas:
“No hay palabras que nombren lo que hemos vivido. De la incredulidad pasamos al desconcierto; del desconcierto a la tristeza; de la tristeza a la zozobra; de la zozobra a la rabia. Nuestras vidas han sido destruidas y sólo nos mantiene de pie el amor por nuestros hijos”.
Duele. Mientras escucho las exigencias de los padres mis recuerdos vuelan. Al cumplirse los seis meses de los hechos de Iguala conocí a doña Nicanora García, madre de Saúl Bruno García, tengo presente su mirada cargada de dolor. Meses después platiqué con don Bernabé Abraján Gaspar y con don Epifanio Álvarez Carbajal, padres de Adán y Jorge, son la imagen de la determinación y la rabia por el amor de un hijo. Lo dicho, hay encuentros que marcan.

En la plaza cae la noche, una sirena interrumpe las lecturas, los autos pasan incesantes, la gente que camina se detiene a ver, a comprar comida. Es su aportación a la causa.
De vez en vez, las jóvenes organizadoras del Mitote lanzan una consigna:
26 de septiembre
26 de septiembre
26 de septiembre no se olvida
Es de lucha combativa
Ayotzi vive
Otras luchas
Una señora que vende dulces en una canasta sigue atenta al escenario y graba con una camarita a los músicos.

- Ensamble 43. Al fondo imágenes del documental sobre los hechos de Iguala.
Dice: Estoy con los padres de familia, porque imagínese qué haría uno sin sus hijos. Yo tengo uno que tomaba drogas y desapareció. Lo estuve buscando en todos lados durante un año, pero un día apareció, había estado en Querétaro.
– ¿Entonces usted ha experimentado lo que es no saber de un hijo?
Sí, es un dolor y una preocupación muy grande. Por eso estoy con los papás y las mamás de los muchachos (los 43 normalistas de Ayotzinapa). Yo iba los domingos a misa a la iglesia de allá de Pueblito de Rocha y le decía al padre que pidiera por mi hijo. Aquí también hay gente que no está. El cura pedía que rezáramos por un señor y su hijo que no estaban porque los habían secuestrado, pero gracias a dios ya los dejaron (libres). Ya están. Pero hay otros dos muchachos que desaparecieron ahí también en Pueblito. De uno dicen que se metía en cosas malas y del otro no se sabe por qué.
De rap y jazz

- Raperos en acción. «Tenemos que generar conciencia social».
Al escenario llegaron también los muchachos del grupo de rap ADN2H que integran Mauricio y Luis Fernando. Mauricio Santoyo Mena, revela que están ahí por apoyo social, solidario, es la segunda vez que participan. “Nuestra manera de escribir es sobre temas sociales, y estamos aquí para colaborar y generar conciencia social”.
Luis Fernando comparte su sentir: Creo que yo represento una forma de cultura, pero muchas veces por la forma en que me visto se me denigra, se me hace menos, se me discrimina. Ambos lamentan que a los jóvenes se les vea como blanco, como enemigos.
Para cerrar el acto llega Ensamble 43, un grupo de jazz que acompañado de un cantautor interpretan la Llorona, pero la versión subversiva. Luego música y más música, el Mitote acabó pasadas las nueve de la noche con un festivo baile, todos tomados de la manos.
“Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos: Los negros, su manos negras, los blancos, sus blancas manos”.

- En el documental aparece este normalista sobreviviente del ataque: Se extraña. Veo las butacas vacías. Miro sus cosas. El campo abandonado, las flores que no cosecharon.
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